2018 SERÁ MOVIDO

Se espera más conflictividad

Instituto de Relaciones Laborales de la UCU cree que con un alza como la que se espera del PIB seguirá cayendo el empleo.

El año próximo se anuncia muy movido en materia de relaciones laborales. Foto: F. Flores
El año próximo se anuncia muy movido en materia de relaciones laborales. Foto: F. Flores

La conflictividad laboral crecerá en 2018 particularmente en el segundo semestre del año cuando se convocarán alrededor de 190 Consejos de Salarios y habrá una tensión entre la generación de empleo y un nuevo crecimiento de los salarios reales, de acuerdo con la evaluación anual del Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica (UCU).

Juan Manuel Rodríguez, director del instituto, comentó a El País que si el crecimiento del Producto Interno Bruto es inferior a 3% este año es muy probable que no se genere empleo y que continúe la actual expansión moderada de la economía y reducción de los puestos de trabajo. El desempleo se ubicó en octubre pasado en 7,71% (en el mismo mes del año pasado había sido de 7%), por encima del 7,6% de septiembre y algo por debajo del 7,8% de agosto. El gobierno espera que la economía crezca en 2018 un 2,5%. "No se puede afirmar que esto ocurra por una causa o la otra, es probable que sea una combinación", señaló Rodríguez.

"Comenzando por los años recientes, en el primer semestre de 2017, comparado con el del primer semestre de 2016, el PIB creció 3,6%, mientras los ocupados se redujeron 0,6%. Tomando un período mayor: el PIB del primer semestre 2017 es 4,5% mayor que el del de 2014, mientras los empleos se redujeron 2,5%. Y en un plazo aún más largo, también se verifica una tendencia similar: el PIB del primer semestre 2017 es 57% superior al de 2006 mientras los puestos de trabajo crecieron un 15%.

Estas cifras indican que en un período relativamente extenso el crecimiento del PIB no fue acompañado por la ocupación y, si ello ocurrió, fue en cifras muy inferiores a las históricas (...) En conclusión, probablemente diversos factores contribuyan a que la generación de empleo no acompañe en los últimos años el crecimiento de la economía. Es difícil determinar la incidencia efectiva de cada uno de ellos. Lo preocupante es que no es un factor coyuntural y que algunos de ellos probablemente se profundicen en los años siguientes", dice el estudio.

Rodríguez mencionó que la Cámara de Industrias ha detectado en sus análisis que en el sector manufacturero ya se está sustituyendo mano de obra por maquinaria, pero constató que no hay aún una explicación del gobierno respecto a por qué ocurre este fenómeno. Las posibles explicaciones de esta situación son el fuerte crecimiento del salario real (en general mayor a la productividad), la evolución del dólar que reduce la competitividad de los sectores exportadores, y las relaciones laborales conflictivas.

Para Rodríguez, algo que ayudaría sería que en las próximas negociaciones salariales se busque cerrar acuerdos que tomen en cuenta la productividad, pero no es optimista. "Las pautas del gobierno para los Consejos de Salarios nunca han hecho énfasis en estos temas y es muy difícil que lo hagan en esta última ronda que va a ser masiva hasta por los recursos técnicos que implicaría abordar este tema. Es mucho más difícil que la negociación como se ha hecho hasta ahora, guiándose por un criterio de indexación o no. Me da la sensación de que no hay condiciones técnicas para llevarlo adelante porque hay que discutir productividad, hay que saber de esto. Los actores se tienen que preparar para esto y ningún actor se preparó", opinó. "Yo no veo que a la cuarta revolución industrial se le dé la importancia que se le da en otros países. No lo veo en América Latina. Se terminan priorizando los problemas inmediatos", reflexionó.

¿Crecimiento salarial?

El poder adquisitivo de los salarios creció 3,6% en octubre con respecto a un año atrás. Ya en la anterior ronda salarial las cámaras empresariales pidieron moderación en los ajustes de las remuneraciones. Probablemente el próximo año insistirán con esa posición con el argumento de que los salarios han venido creciendo por sobre la productividad. Y seguramente el movimiento sindical se plantará en que si el país crece también deben hacerlo los sueldos.

"Esto implica que habrá diferencias sustanciales en los enfoques del gobierno y empresarios por un lado y, por otro, el movimiento sindical. Esto no significa necesariamente que esta será la votación de los Consejos, aunque si el gobierno mantiene su postura de la ronda anterior, probablemente no acompañe las propuestas sindicales, lo cual determina que la resolución puede pasar a depender del conflicto y las negociaciones bipartitas que ocurran en cada sector. Esto puede implicar conflictos significativos en algunos sectores", señala el trabajo.

Rodríguez cree que el gobierno llegará "fortalecido" a la negociación en la medida en que la desaceleración de la inflación permitió un incremento real de los salarios en la última ronda contra lo que originalmente sostenía el movimiento sindical que iba a ocurrir. De todas formas, la no indexación de los salarios, si bien en la última ronda no supuso una caída del poder adquisitivo como consecuencia de la desaceleración de la inflación, "es percibido como un factor de incertidumbre para los trabajadores", dice el estudio.

Rodríguez considera también que, como es habitual, en el movimiento sindical se razonará que se debe "apretar el acelerador" reivindicativo en la medida que no hay certezas respecto a la orientación que tendrá el gobierno electo en 2019.

Además, hay más factores en juego. Si el gobierno se decidiera en el correr de 2018 a adoptar las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre que en las empresas ocupadas por huelguistas se debe respetar el derecho al trabajo de quienes no adhieran a las medidas sindicales, se podría sumar otro factor de tensión, señala el instituto.

"Si el Poder Ejecutivo avanza en los cambios legales para atender las recomendaciones de la OIT habrá un nuevo factor de conflicto con el movimiento sindical, dado que sus recomendaciones no son acompañadas por el Pit-Cnt. Los compromisos realizados ante UPM implican un hecho nuevo a la realización de los cambios legales. Esta presión crecerá a medida que se acerque el momento en que UPM deberá decidir si realiza la inversión o no. (...) Si las negociaciones salariales de 2018 tienen una elevada conflictividad, quizá no sea el mejor momento de generar nuevos temas de conflicto. El problema es que 2019 es un año electoral donde ningún sector querrá que se generen nuevas tensiones. Por otro lado, es probable que dentro del Frente Amplio no todos los sectores acompañen los cambios a los que se comprometió el gobierno", dice el análisis.

UPM ha planteado que para concretar su inversión en una segunda planta de celulosa necesita de garantías en el sentido de que sus instalaciones no serán ocupadas. Hubo 105 conflictos en 2017 y ocupaciones en 27 de ellos (26% del total, porcentaje que es récord desde 2005, cuando se reimplantaron los Consejos de Salarios).

Los sectores complicados en el año que termina.

El 35% de la conflictividad sectorial en 2017 se registró en la construcción donde hubo cuatro paros de la rama por cinco fallecimientos en accidentes de trabajo y dos paros por la modificación del cálculo de la licencia planteado por el BPS.

En segundo lugar con un 22% del total sectorial, se ubicó la educación donde se combinaron los paros en reclamo de mayor presupuesto con los realizados en rechazo a diferentes agresiones a docentes. Hubo varios paros en la industria frigorífica.

Un conflicto netamente tecnológico en el BROU.

Para Juan Manuel Rodríguez este año se verificó un conflicto de origen claramente tecnológico: el recientemente terminado en el Banco República (BROU) motivado por los cambios que las autoridades de la institución querían implementar que fueron rechazados por el sector radical del sector banca oficial de AEBU. "Hay orientaciones sindicales que no van a acompañar el cambio técnico incluso si no reducen empleo. Esto es llamativo porque si bien ha ocurrido en la historia, en Uruguay no se había visto con tanta claridad como ahora. Una corriente sindical comprendió que este era un cambio técnico y las luchas contra el cambio técnico están derrotadas y planteó en la primera asamblea que había que aceptar las transformaciones del BROU y perdió pese a ser la corriente mayoritaria históricamente. Recién ganó en la última asamblea. Si uno mira la evolución de las propuestas del Directorio del BROU en todo el tiempo del conflicto, prácticamente no se movió, hicieron cambios insignificantes. Seguir el conflicto en ese contexto era muy difícil cuando no hay pérdida de empleo, hay capacitación, va a haber mejoría de categoría a los trabajadores actuales. No lograron prácticamente nada (los radicales), lo cual muestra a su vez una postura muy firme del gobierno", comentó Rodríguez.

El prolongado conflicto terminó tras una apretada votación realizada la semana pasada en una concurrida asamblea del sindicato bancario. En el Consejo Banca Oficial los grupos radicales tienen la "minoría mayor".

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