CATORCE LOCALES EN MONTEVIDEO

El erotismo uruguayo en la intimidad del sex shop

Vendedores cuentan anécdotas de un negocio que creció con el éxito de la película 50 sombras de Grey.

La lencería erótica es uno de los productos más vendidos. Foto: F. Ponzetto
La lencería erótica es uno de los productos más vendidos. Foto: F. Ponzetto

Son las 13:00 horas del 14 de febrero, Día de San Valentín. Un joven que no supera los 30 años entra a una galería ubicada en 18 de Julio y observa un cartel de neón que anuncia un sex shop. Aminora el paso y antes de entrar a la tienda no puede evitar mirar hacia los costados; luego empuja la puerta e ingresa.

Esa escena, según cuenta Kathy, vendedora de la Boutique Erótica de la Galería del Virrey, se repite en numerosas ocasiones. Son muchos los que dan una vuelta antes de entrar, pero hay otros tantos que lo hacen sin pudor.

La mayoría de los clientes que concurren a ese local son hombres adultos, de 40 años en adelante, que llegan buscando algo para salir de la rutina, sorprender a sus parejas o comprarse juguetes sexuales solo para ellos; las mujeres, en cambio, vienen esporádicamente. Pero la situación varía dependiendo de los locales: en la Boutique Erótica de Punta Carretas, en Eden Sex Shop y en Eros —ambos en el Centro— el porcentaje de mujeres que ingresa es igual que el de hombres y muchas llegan en pareja.

"Es gracioso escuchar las discusiones entre ellos cuando uno quiere entrar y el otro no porque le da vergüenza", cuenta Daniel, propietario de Eden ubicado en la Galería del Litoral, en 18 de Julio.

Lo más solicitado por las mujeres son los vibradores, mientras los hombres prefieren los anillos que retardan la eyaculación. "Las parejas llevan geles lubricantes, lencería erótica o disfraces de enfermera o secretaria", cuenta Daniel, de Eden Sex Shop, y agrega que "a raíz de la película 50 sombras de Grey, ha habido un auge en la venta de objetos relacionados con el sadomasoquismo, como ser esposas, tapaojos y hasta algún tipo de látigo, más que nada para jugar", aclara.

Sin límite de edad.

Aunque los vendedores dicen haber perdido su capacidad de asombro, en algunas ocasiones admiten haber recibido pedidos insólitos o enfrentado situaciones fuera de lo común.

"Hace un tiempo vino una señora de 85 años y dijo que quería dos juguetes: uno para ella y otro para el viejo, como dijo. Se compró dos objetos sexuales, y además le preguntó a una mujer que la acompañaba: Mhijita, ¿no querés algo para vos?", recuerda el propietario de Eden.

A Pierina, vendedora de Eros Sex Shop, le han llegado a pedir "consoladores muy grandes, de 40 centímetros" y de color negro. "En la tienda contamos con consoladores pero van desde 18 a 24 centímetros", aclaró.

A Kathy, de Boutique Erótica, lo más raro que le han pedido son inflables con forma de animales, como cerditos o cabras (que se venden en la tienda a $ 1.399, según consta en su tienda online) y también muñecas "de mujeres veteranas".

Cuando se trata de inflables, hay para todos los gustos, desde muñecas de animé japonés hasta otras que se asemejan a la cantante Beyonce o a la princesa Leia, de Star Wars (el producto se llama Ley-Her). También está la opción de comprar un muñeco inflable que se vende como "Justin Bieber". Los precios van de $ 3.699 a $ 4.099. Pero si se quiere adquirir una muñeca de tamaño real, con piel de textura similar a la humana, que emana calor y emite sonidos, el precio se eleva a US$ 10.000 en adelante, y se debe hacer por encargo.

Luego de la película 50 Sombras de Grey vendedores aseguran que hubo auge en ventas. Foto: F. Ponzetto
Luego de la película 50 Sombras de Grey vendedores aseguran que hubo auge en ventas. Foto: F. Ponzetto

Confesiones.

"La gente no tiene problema en contarte intimidades. Esto es como un confesionario: te cuentan qué quieren o que problemas tienen y nosotros los asesoramos", explicó Daniel.

Según el vendedor de Eden, entrar a un sex shop por primera vez y comprar algo es un viaje de ida. "Después, todos regresan y terminan armando su cajita feliz".

Para Kathy, es muy común que las personas entren y digan que están buscando algo para un amigo, "pero después se terminan quemando y admitiendo que es para ellos".

Opina que "aún subsiste una especie de tabú, pero hay que aprender a soltarse y disfrutar de la sexualidad".

Hace poco más de un año que Kathy trabaja en Boutique Erótica y no deja de sorprenderle el equívoco que puede generar el ver a una mujer como vendedora en un sex shop.

"Me han ofrecido hacer tríos u otras propuestas. La gente se piensa que porque trabajás en un sex shop estás abierta a todo", dijo.

Los días que más clientes van

El Día de San Valentín, la Noche de la Nostalgia (24 de agosto) y el "día del sadomasoquismo" (24/7) son las fechas en que los uruguayos acuden más a comprar en los sex shops.

"Compran principalmente lencería y aceites. En el día del sado, se venden muchas esposas", dijo Kathy, la encargada de Boutique Erótica. De las cerca de 14 tiendas especializadas que hay en la capital, la mayoría están ubicadas en el Centro.

Los vendedores de estos locales dijeron que no sienten vergüenza de contar dónde trabajan, aunque a veces genera confusión. "Cuando les digo dónde trabajo me dicen: ¿En un free shop? Y yo les tengo que aclarar que no, que trabajo en un sex shop. Te quedan mirando y enseguida vienen las preguntas de qué vendemos, qué gente va y qué es lo que más compran", contó Kathy.

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