El nombre de las flores

Ll lenguaje tiene miles de vericuetos por los que uno puede transitar. Nos preocupamos de escribir y hablar correctamente (¡no tanto como deberíamos!).

Y, a veces, nos interesa su historia. ¿De dónde vienen las palabras que usamos con frecuencia? ¿Qué misterios encierran en ellas?

Las seleccionadas han sido ocho, que nombran flores.

Por supuesto, hay miles, pero estas o tienen una historia interesante o es particular su ortografía.

1) Anémona

Acepta también la forma "anemona", sin tilde, lo que la convierte en palabra grave.

Se cree que proviene del latín. Este la toma del griego, en el que el prefijo "anemos" significa "viento".

La flor se abre fácilmente con un golpe de viento.

El español recoge otros términos con este mismo prefijo, todos ellos relacionados con el viento:

Anemófilas son las plantas cuya polinización se realiza por medio del viento.

Anemografía es la parte de la meteorología que trata de la descripción de los vientos.

2) Alhelí

La grafía "alelí" también es correcta.

Proviene de un vocablo árabe "heri" o "hiri".

"Al" era el artículo en árabe. En muchos casos, se pegó a la palabra original al entrar al español: alhaja, aljibe, almohada, alquimia, almacén...

3) Camelia

Dos teorías hay con respecto a su nombre:

a) Propia de Indonesia fue traída a Europa por un religioso, el padre Camelli.

En honor a él, el naturalista sueco Linneo, nacido en 1707, le puso el nombre.

b) La denominación se debe a G. J. Kamel, un botánico checo, nacido en 1661.

4) Crisantemo

La forma femenina "crisantema" figura también en el Diccionario de la Academia.

En latín era "crysantemus". Este idioma la había tomado de un término griego que significaba "flor de oro"; hacía referencia al color dorado que caracteriza esta clase de flores.

5) Dalia

En 1789, el botánico sueco Dahl la trajo a Europa desde México. Su nombre quedó estampado en el de la flor.

6) Gerbera

Natural de África del Sur, el botánico alemán Gerber, del siglo XVIII, la introduce en Europa.

El italiano es la primera lengua que la incluye en su vocabulario. A través de él, entra al español. De ahí que, en la mayoría de los casos, se pronuncie mal. Si bien la "g" suena como "y" en italiano, en español, seguida de la "e" tiene sonido fuerte, igual al de la "j".

7) Orquídea

El término deriva del griego. Es un diminutivo de "orkhis" que significa "testículo".

Los tubérculos de la planta tienen una forma parecida a ese órgano masculino.

Se denomina "orquitis" a la enfermedad cuya característica es la inflamación de los testículos.

8) Tulipán

La planta procede de Asia Menor.

Existen dos versiones con relación al origen de su nombre.

La primera afirma que, en 1554, el embajador austríaco en Turquía, se admiró de la flor que adornaba el turbante de uno de los presentes en una recepción. Le preguntó al intérprete qué nombre tenía. Este creyó que se refería al turbante y le contestó "tulbent".

La segunda no es tan precisa. Sostiene que la denominación proviene de la palabra turca "tulben". Y esto se debe al parecido de la flor con esta prenda de vestir.

No hay diferencias sustanciales entre una y otra historia.

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