COYOTE

Efectivo de la Guardia Republicana confesó que disparó "para intimidar"

El agente señaló que sus disparos fueron efectuados en dirección al suelo con su arma de reglamento. Otro policía, que se presentó voluntariamente, quedó detenido en el marco de la investigación por el homicidio de Nicolás Cuña.

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Boliche Coyote. Foto: Francisco Flores.

El efectivo de la Guardia Republicana que el pasado lunes fue detenido confesó al juez Nelson Dos Santos que disparó al suelo "para intimidar" a los jóvenes que se encontraban frente al local bailable Coyote, según informó Subrayado.

Según su declaración, una bala pudo rebotar contra el piso e impactar en el pecho de Nicolás Cuña, el joven de 19 años que falleció esa madrugada.

El agente formaba parte de la seguridad del boliche, un trabajo que no puede desempeñar desde que en 2015 se aprobó la la ley orgánica policial, donde se elimina el servicio 223, para prestar servicios de seguridad en la actividad privada. Otro agravante es que utilizó el arma de reglamento en un trabajo que no es el de policía.

Este martes, otros dos policías se presentaron de forma voluntaria y le dijeron al juez Nelson Dos Santos que estaban en el lugar en el momento de los disparos, aunque no se especificó si trabajaban en la seguridad de Coyote o como asistentes al boliche. Uno de ellos quedó detenido.

Coyote tiene capacidad para unas 1.100 personas. Sobre las 2:00 de la madrugada, inspectores de la Intendencia de Montevideo advirtieron que la capacidad del local estaba llegando a su tope, ya que había por lo menos, unas 900 personas dentro, contó a El País Christian Di Candia, prosecretario de la Intendencia de Montevideo.

Sobre las 4:00 de la mañana, un grupo de adolescentes se había peleado en la calle, y al menos tres guardias de seguridad comenzaban a insultar a quienes presionaban en la puerta del local para poder ingresar, porque habían pagado por la entrada y no se querían quedar afuera. el boliche, que esa noche funcionaba como para mayores de 14 años bajo el nombre Candy.

Jóvenes y vecinos que estaban viendo lo que sucedía en el lugar, informaron a El País que "los de seguridad patoteaban a todos, iban y pegaban porque se les antojaba, andaban con gas pimienta y le metían eso en los ojos a los gurises".

Uno de los asistentes al baile relató que "había un grupo de hombres que estaban armados, y amenazaban a los que estaban sentados en el cordón de la vereda, les decían que se fueran, ahí se empezó a picar todo". El relato de este joven coincide con el de los vecinos, que vieron al mismo grupo de cuatro o cinco personas con armas en sus manos, maltratando a quien se les cruzaba por el camino.

"A las 4:10 aproximadamente desaparecieron todos, que fue cuando agarraron a tiros al chiquilín que terminó muriendo en la esquina", informó Emiliano, uno de los vecinos de la cuadra que vive frente a Coyote.

"Yo los vi desde la azotea, los tipos de la seguridad salieron con armas apuntando directo a San Martín donde había un grupo de chiquilines y ahí comenzaron a disparar, en ese momento mataron al botija e hirieron a otro", afirmó Emiliano.

Cuña, fue llevado al Hospital Español, que se encuentra a dos cuadras del local. Allí los médicos constataron su fallecimiento. A su vez, otro joven que fue baleado en uno de sus brazos, declaró ayer ante la Justicia luego de haber sido dado de alta.

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