LA CAÍDA EN URUGUAY DEL JEFE DE LOS CUINIS

EE.UU. pidió extradición de jefe narco mexicano

Lo acusan de homicidio en California y tráfico de drogas.

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El juez Valetti analizará el pedido de extradición de Gerardo González Valencia. Foto: A. Colmega

Alas 18:00 horas de ayer, el juez especializado en Crimen Organizado, Néstor Valetti, recibió el pedido de extradición del gobierno de Estados Unidos para el líder del cartel mexicano Los Cuinis, Gerardo González Valencia, quien fue procesado por la Justicia por lavado de activos el 23 de abril pasado. Junto con González Valencia, también fue procesada por asistencia al lavado su esposa y otras cinco personas de su entorno.

El expediente del pedido de extradición cuenta con 106 folios. La carátula tiene el logo de la Embajada de Estados Unidos. Es que el pedido de la Justicia norteamericana ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores a través de dicha sede diplomática. Luego fue transferido a la Suprema Corte de Justicia, y de ahí al juzgado cuyo titular es Valetti.

González Valencia es acusado de cometer un crimen en la década de 1990 en California. También se lo imputa en una causa por tráfico de cocaína y anfetaminas en territorio estadounidense.

La extradición del líder de los Cuinis, considerada una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, demorará más de un año. En Uruguay no se admiten los procesos en rebeldía. Después que se lo sentencie por el delito de lavado de activos, se le preguntará si desea purgar la pena en Estados Unidos o en Uruguay.

La Convención Interamericana para el cumplimiento de las penas en el extranjero, firmada por los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), contempla la posibilidad de que González Valencia cumpla su pena en Estados Unidos. Para ello se necesitan tres requisitos: la solicitud de extradición del gobierno norteamericano, la intención del gobierno uruguayo de que el acusado se vaya, y la anuencia del propio procesado.

González Valencia señaló a la fiscal del caso, María Camiño, que estaba dispuesto a purgar su pena por lavado de activos en una cárcel norteamericana porque estará más cerca de su familia.

Prestigio en juego.

Ayer, en una nota concedida a El País, el director nacional de Policía, Mario Layera, reconoció que Uruguay corre riesgos al tener encarcelado a González Valencia. "La estadía de este individuo acá nos lleva a elevar la alerta. Está en juego el prestigio de todo el sistema, no solo el de la Policía. Y además su origen mexicano remite a lo que sucede en esos lados", dijo Layera en alusión a la brutalidad y poderío de las organizaciones narco del estado mexicano de Jalisco.

Según consignó el semanario Búsqueda el 2 de junio pasado, el fiscal de Corte, Jorge Díaz, dijo que hay una posibilidad de que el mexicano cumpla la pena que le imponga la Justicia uruguaya en Estados Unidos. "La estamos explorando", agregó Díaz.

Preguntado Layera sobre si el gobierno uruguayo quiere extraditar al preso mexicano lo antes posible, el jerarca respondió: "González Valencia enfrenta un proceso penal acá. Tiene que haber resolución judicial sobre eso; ver cuál es la condena. Si el procedimiento fuera normal y de acuerdo a lo que él mismo manifestó, podría cumplir la condena en una cárcel de Estados Unidos. Es viable y sería conveniente".

El 23 de abril pasado, cuando González Valencia fue capturado por efectivos de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas en el patio de un colegio de Carrasco, operadores judiciales dijeron a El País que éste era el traficante más importante atrapado por la Policía.

Una opinión similar manifestó Layera. "Lo espectacular del caso reviste por su jerarquía en la organización y el tipo de organización, pero no porque el operativo fuera el más grande", expresó.

El jerarca policial señaló que no le sorprendió encontrar a un líder de un cartel mexicano en Uruguay porque "es común" que lleguen a lugares más tranquilos y armen una fachada para despistar. "En Uruguay hay voluntad polí tica de enfrentar el narcotráfico. De hecho hay acuerdos entre los distintos partidos. También se modificaron leyes y se crearon juzgados especializados en Crimen Organizado. Eso trajo que los grupos internacionales de narcotráfico no quieran asentarse aquí por mucho tiempo", explicó. A juicio de Layera, el narcotráfico no llegó a corromper al sistema político uruguayo, como sí sucede en otros países. "Pero lo que sí sufrimos ahora es el microtráfico. Fuimos exitosos en enfrentar a las organizaciones internacionales, pero nos quedan las consecuencias colaterales (del microtráfico) que ahora impacta en la seguridad", reconoció Layera.

El mexicano capturado intentó sobornar al oficial uruguayo que estuvo a cargo del operativo. "Cuando quiso decir una cifra, el oficial lo cortó y no le dejó continuar", dijo el director de Policía.

El mexicano le respondió que se va a quedar con las ganas y arrepentir toda la vida.

Máxima seguridad.

González Valencia se encuentra alojado en una celda ubicada en el Módulo XII del Comcar construido especialmente para reclusos peligrosos. Usa un uniforme de mameluco. En su celda de cuatro por dos metros, el acusado cuenta con un camastro, lavatorio y retrete. Una hora por día baja al patio solo para que no pueda hablar con los otros internos. Pese a las rígidas condiciones de reclusión, González Valencia puede leer libros y se le entregó un cuaderno para anotaciones.

En la noche del 25 de mayo pasado, una requisa de rutina le encontró condimentos —sustancia prohibida en la cárcel— dentro de la celda. Cuando lo desnudaron, el narco amenazó de muerte al ministro Eduardo Bonomi. Luego se retractó.

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