Educación y urbanismo

Los vecinos olvidados de Montevideo

Estudio demuestra que el acceso a servicios varía por zona y refleja un “Estado tenue”.

Vista aérea de Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra
Vista aérea de Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra

Dime en qué municipio de Montevideo vives y te diré cuán afortunado eres. O, al menos, cuán cerca tienes a los servicios públicos. Mientras que los habitantes del municipio B encuentran, en promedio, un bachillerato a cuatro cuadras de su casa, los del municipio G tiene que caminar 15. Los pobladores del municipio CH llegan a una biblioteca pública con solo recorrer 11 cuadras y los del municipio E tienen que trasladarse 31. ¿Será que, efectivamente, la alegría va por barrios?

Cuando las ciudades crecen, a los urbanistas e intendentes les salen canas verdes pensando cómo lograr el "reequilibrio urbano". Así le llaman los técnicos a los planes para que, independientemente de dónde se viva, el ciudadano pueda acceder a los principales servicios y el disfrute de la ciudad.

Un equipo de la Facultad de Arquitectura de la UdelaR, comandado por Gonzalo Bustillo, investigó cuán cerca están los habitantes de Montevideo de algunos servicios según el municipio en el que residen. Se trata de un trabajo que, en teoría, debería tener la Intendencia pero que, a 28 años de haberse propuesto un "reequilibrio urbano", nadie sistematizó.

Los investigadores concluyeron que el acceso a los centros de educación Inicial y Primaria es "relativamente equitativo". Quienes viven en las áreas periféricas apenas tienen que caminar una cuadra más que los habitantes de las zonas céntricas.

Pero a medida que se avanza en el ciclo educativo, también crece la inequidad. A tal punto que los bachilleratos están ubicados a unas 5,7 cuadras de los pobladores del área céntrica y a 11, en promedio, de los municipios más periféricos. La brecha, dice el estudio, es más evidente cuando se agrega la educación privada que mayormente está concentrada en los municipios de mayor poderío económico.

"Nada hace pensar que la desvinculación educativa —que es uno de los problemas de Secundaria y UTU— estén ligados a la cercanía del centro educativo, pero si se lo analiza con una mirada utilitarista la distancia es un incentivo (o un desincentivo) para acudir al servicio", explicó el arquitecto Bustillo.

En este sentido, lo que más sorprendió a los investigadores fue la distribución del equipamiento de enseñanza técnico profesional y de formación en educación. Pese a ser uno de los tipos de enseñanza más descentralizada, y de las primeras en expandirse al interior del país, en Montevideo "presenta un patrón asimétrico donde las distancias en los municipios periféricos duplican y casi triplican las distancias ofrecidas en las áreas centrales".

A diferencia de otras zonas de la capital, en Pocitos y Punta Carretas la ciudad ha crecido en altura: cada vez más edificios. Eso, explican los arquitectos, hace que haya más concentración de la población y puede justificar la necesidad de más servicios. Sin embargo, la investigación concluye que la cantidad de jóvenes (de 15 a 17 años) por hectárea en Casavalle o Cerro Norte es muy similar a esos barrios más "acaudalados" del municipio CH.

La inequidad, aunque en menor medida, también se ha constatado en la distancia a un centro de salud. Los más privilegiados vuelven a ser los habitantes de los municipios céntricos (el B, C y CH) que encuentran una policlínica o emergencia a un promedio de cinco o seis cuadras de sus casas. Los que viven en Sayago, Peñarol o Nuevo París, en cambio, tienen que trasladarse el doble.

En este caso, lo que preocupa a Bustillo y el resto del equipo no es tanto la distancia sino "la aparente escasez de indicadores y datos para determinar si es eficiente abrir una policlínica acá o allá".

La misma situación, demuestra el estudio, sucede con las bibliotecas públicas y con las plazas de deportes. Como dicen algunos investigadores, los datos "parecen mostrarnos que existe un Estado pero cuya presencia, según el lugar, es tenue", explicó Bustillo.

El dicho popular reza que si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Pero en lo urbanístico, aclaró Bustillo, esto no puede aplicarse a rajatabla. "Seguir expandiendo la ciudad hacia la periferia es caro e ineficiente, por tanto hay que aprovechar mejor los inmuebles abandonados en las zonas más céntricas. Pero, a la vez, no se puede descuidar a la población de los municipios más alejados porque, de lo contrario, se genera un círculo de pobreza que lleva a más pobreza".

Ni el bus resuelve la falta de oportunidad

Cuando los profesores de Geografía comienzan a abordar a Uruguay en sus clases, suelen usar dos términos que son latiguillos: el país es una "penillanura levemente ondulada" y el país padece un "macrocefalismo". Si esa concentración de la población en la capital (o en las capitales) es fruto de las oportunidades laborales, o si las oportunidades laborales son la consecuencia de que ahí está la gente es casi como el dilema del huevo y la gallina. Pero al mirar al interior del país, los investigadores Diego Hernández y Martín Hansz, ambos de la Universidad Católica, evidenciaron que en algunas localidades la falta de acceso a oportunidades laborales es tan baja que termina reforzando el poco dinamismo de la zona. Fuera del área metropolitana, desde cualquier localidad un habitante que se toma un ómnibus llega en menos de una hora de viaje a 15.600 oportunidades laborales (puestos de trabajo creados). Pero en un cuarto de las localidades del interior, en esa misma hora de trayecto, los pobladores solo acceden a 2.000 o menos oportunidades.

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