CLASES PRESENCIALES

Universidades privadas reabrirían aulas para 30% de estudiantes; MEC y MSP aprueban plan

Los centros educativos privados dan un paso más hacia la "nueva normalidad". Solo resta una confirmación final del Poder Ejecutivo.

Estudiantes en un salón de universidad. Foto: Archivo El País
El MEC ya dio el ok. Foto: Archivo El País

Las universidades privadas se aprontan para que el 30% de sus estudiantes concurra a clases presenciales. Las instituciones elevaron el lunes pasado la solicitud y ya cuentan con el visto bueno del Ministerio de Educación y la sanidad. Solo resta una confirmación final del Poder Ejecutivo.

La enseñanza superior privada ya había reabierto las aulas y laboratorios para algunos cursos prácticos y evaluaciones en las que era “casi imposible” la virtualidad. Pero ahora dan un paso más en el camino de la “nueva normalidad” sumando a un tercio del estudiantado a la presencialidad, sin importar si se trata de una asignatura teórica o práctica.

El incremento de la presencialidad de los estudiantes -“modesto”, según calificaron algunos rectores consultados por El País- busca mejorar la calidad de la enseñanza respetando los protocolos de distanciamiento físico.

Los salones de clases de la mayoría de las privadas permitirían un aumento todavía mayor de la cantidad de estudiantes, pero, en su pedido, los rectores universitarios prefirieron apostar “a lo seguro” y evitar la “concentración de alumnos que a veces se dan en los pasillos”.

Las universidades privadas nuclean a algo más de 20.000 estudiantes (un 11% de la matrícula universitaria del país). Sin embargo, significan la cuarta parte de los egresos cada año. Por normativa, dependen del Ministerio de Educación y por eso elevaron allí la solicitud de incremento de presencialidad.

Distinto es el caso de la Universidad de la República, la cual, por su propio carácter de autonomía y cogobierno, no tendría que solicitarle el visto bueno a Educación, aunque sí debe cumplir con el protocolo.

En este sentido, la UdelaR ha regresado con algunos cursos que permiten el distanciamiento y ha incorporado la variable de tipo de ventilación de los salones. Por ejemplo: en el curso de tutorías entre pares, para aquellos estudiantes que serán tutores de los nuevos alumnos, solo entran 19 por vez. El resto tiene que ser virtual.

Odontología es uno de los puntos más sensibles. A partir del segundo año de la carrera, “casi todo ocurre en la silla del dentista”, explicó el prorrector de Enseñanza, Juan Cristina. Y “no es solo un tema de aprendizaje, sino de atención: el hospital odontológico de la Universidad atiende a unas 2.000 personas de bajos recursos”.

Por eso se planifica la compra de equipamiento (cada uno vale unos US$ 4.500) que permite el trabajo en esas sillas sin el uso de la maquinaria clásica que lanza aerosoles.

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