Fondos para la educación

Udelar: exoneración de aportes resulta clave

La institución podría ahorrarse US$ 36,3 millones al año.

Sufragio: hay 262.176 habilitados para votar. Foto: F. Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

Hay dos opciones: que entre más dinero o que se escape lo menos posible. La misma lógica que usa una familia ante una crisis económica es la que la Universidad de la República (UdelaR) intenta aplicar para subsistir "ante las carencias notorias".

El rector Roberto Markarian y su equipo estuvieron ayer en el Parlamento, y explicaron por qué la UdelaR necesita un incremento del gasto de $ 9.133 millones. Y en ese pedido caben desde cuestiones salariales hasta los alimentos del Hospital de Clínicas. Pero el proyec-to de Rendición de Cuentas del Poder Ejecutivo prevé un aumento de $ 430 millones —solo 4,7% de lo que solicita la institución educativa.

"Nosotros no vamos a hacer una propuesta de sacarle a este y ponerle al otro, pero el Parlamento deberá hacer un esfuerzo grande para definir prioridades, y la educación es una de ellas", dijo Markarian al término del encuentro con los legisladores. La Universidad ofreció una estrategia para que, de no entrarle más dinero, al menos no se le vaya tanto.

La UdelaR quiere dejar de pagar los aportes patronales a la seguridad social, un beneficio del que ya gozan las universidades privadas. Según cálculos de la universidad pública, una exoneración de este tipo le significaría un ahorro anual de US$ 36,3 millones de dólares.

La UdelaR sí se beneficia de las donaciones especiales que las empresas hacen a la educación. El año pasado recibió unos $ 27 millones directo para sus facultades y otros $ 14 millones para sus fundaciones —como la Manuel Quintela del Hospital Universitario o la Julio Ricaldoni de Ingeniería.

¿Qué significan estas donaciones? La UdelaR con sus fundaciones recibió seis veces más dinero que la ANEP. Pero si la comparación se hace con los liceos públicos de gestión privada, estos últimos obtuvieron el triple que la universidad.

Los objetivos.

Como casi todos los reclamos presupuestales, el salario es el primer punto y la UdelaR no es la excepción. "Resulta impostergable una adecuación salarial", explicó ayer el rector Markarian ante la comisión legislativa que analiza la Rendición de Cuentas. Y como ejemplo utilizó a los docentes de menor grado (grado 1): por 20 horas ganan $ 13.706 nominales.

Al comienzo del quinquenio, la UdelaR había solicitado $ 3.521 para la adecuación salarial. Lo obtenido, sin embargo, representa un 27% de lo planeado por las autoridades. Y eso hace, según el sindicato de docentes (ADUR), "que a muchos funcionarios nos les convenga seguir dando clase".

Hay dos proyectos trasversales, sin embargo, que no recibieron un solo peso de incremento durante estos años: el mejoramiento de la calidad académica y el fortalecimiento de la gestión. Y existen otras necesidades para los que, de no conseguirse financiamiento, "se va a complicar" para buscar los recursos, dijo Hugo Calabria, prorrector de Gestión.

Calabria se refería a los $ 1,4 millones anuales que necesita el Hospital de Clínicas para poder mantener la compra de medicamentos, alimentos e insumos hospitalarios. "A priori no quiere decir que vaya a escasear la comida, pero sí que se complicará cómo redistribuir los fondos", explicó.

Markarian les explicó a los legisladores que otra prioridad es obtener US$ 226.000 al año que le significarían a la UdelaR no tener que recortar la cantidad de becas. Este es un reclamo de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU).

Desde 2011, la matrícula universitaria creció a un ritmo del 5% anual —en el interior llegó al 12%. El presupuesto, en cambio, tuvo una suba cercana al 3% por año. Este desfasaje en el crecimiento está teniendo, según las autoridades, dos consecuencias: cada vez hay más alumnos por metro cuadrado, y cada vez hay menos horas docentes por estudiantes.

Aun así, el reclamo de la UdelaR no pasa solo por el desarrollo educativo. En esa ecuación del 6% + 1%, Markarian ha insistido con que ese 1% para la investigación también es clave. "La situación es realmente dificultosa en un país que dice jugarse al conocimiento", sostuvo.

Uruguay destina solo el 0,3% del PIB a investigación y desarrollo. Los países que son punta en innovación, como Corea del Sur e Israel, destinan más del 4% del PIB a este fin.

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