Villa del Carmen

Pasaron con buena nota y sus padres se quejan

En el liceo de Villa del Carmen un docente “faltó más de la cuenta” y los estudiantes aprobaron igual.

Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

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En el centro del país, en Villa del Carmen, algunos padres están molestos con las calificaciones que obtuvieron sus hijos, y así se lo hicieron saber a la directora del liceo de la zona. Pero a diferencia de lo que sucede con varios adultos, que se quejan de por qué su hijo no alcanzó una nota mayor, esto padres están furiosos de que los suyos hayan aprobado con “excelencia” una asignatura en la que el docente “faltó varios meses”.

Para los cerca de 50 alumnos de tercer año, los viernes eran una caja de sorpresas: “¿Vendrá la profe de Idioma Español? ¿Qué excusa pondría hoy?” Así, entre horas puente y clases sin dictar, fue pasando el año. Y, para el enojo de algunos padres, las inasistencias docentes no se vieron reflejadas en el boletín final: que Fulana pasó con 9, que Mengano con 10…

La versión que llegó a los oídos de la inspectora regional, Laura Battagliese, difiere con el planteo de los padres. Según contó a El País, la profesora “faltó solo unas semanas por razones de salud… aunque se están empezando a investigar qué ocurrió”.

La circular 3.421 de Secundaria establece que, ante la inasistencia del docente, el estudiante exonera el curso. La razón es simple: no se puede “castigar” al alumno por lo que no es su culpa. Pero la normativa, reconocen, trae dos inconvenientes: por un lado, el estudiante se perdió de aprender lo que le correspondía y, por otro, el docente del año siguiente tiene que nivelar el curso.

De ahí que la búsqueda de soluciones al problema del “vacío” de profesores haya sido una preocupación del Consejo de Secundaria estos últimos años. No es para menos: los profesores de liceo son los que más faltan y en 2017 acumularon un promedio de 26 días de inasistencias cada uno.

La búsqueda de un suplente, el acompañamiento de un estudiante avanzado de Profesorado, el cambio de horarios e incluso el tener clase contraturno son algunas de las estrategias que intentan los directores para paliar la situación cuando el docente de una asignatura falta más de la cuenta, explicó la inspectora Battagliese.

Pero en el “interior más profundo” o en algunas asignaturas -típicamente en Matemáticas- la ausencia de profesores hace que la solución deba ser más original.

En falta

Cuando la inspectora Margarita Romero había presentado los resultados académicos de los liceos en 2016, culminó su disertación con una frase lapidaria: “Para que mejoren estos indicadores todos tienen que ir a clase, todos, no solo los estudiantes, todos”. Ese “todos” que resonó tres veces dejaba entrever lo que la profesora veía en las estadísticas: los profesores de Secundaria llegan a faltar, en promedio, 26 días al año y, en un calendario lectivo que de por sí es breve, ese fenómeno terminaba complejizando el escenario de aprendizaje del alumnado.

El teleprofesor.

Hay quienes hablan de “chupetes electrónicos”, de problemas por el fin de la escritura manual o de la falta de contacto cara a cara fruto de las redes sociales. Pero la tecnología suele ser, también, un buen aliado para la educación. Esa fue la clave que llevó, hace cuatro años, a que Secundaria apostara a las Aulas de Aprendizaje en Línea, clases virtuales en buen romance.

“Es una solución, un parche, al problema de la falta de docentes, pero de ninguna manera sustituye la importancia de un buen docente, titulado, comprometido y presencial”, aclara Elisa Calle, coordinadora del programa.

Se trata de un “solución” que solo aparece una vez que haya acabado la elección de horas docente y que las autoridades hayan solicitado un tutor (como se le llama a los profesores que dan las videoconferencias y proponen trabajos a distancia en la plataforma CREA).

En 2018 hubo 127 horas de tutorías virtuales dictadas, que involucraron a 35 grupos de 17 liceos. De hecho en todos los departamentos -salvo en Salto, Artigas, Rivera y Cerro Largo- hubo al menos un grupo que requirió de esta solución.

El programa “abasteció el 100% de la demanda que había llegado”, explicó la coordinadora Calle, quien está desde el comienzo de la propuesta y ha notado la evolución desde el piloto de 2015.

Durante estos cuatro años hubo tres asignaturas en las que siempre se necesitó, al menos, un tutor virtual: Inglés, Geografía y Matemática. Esta última fue, a su vez, la que requirió más cantidad de tutores el año pasado: ocho para 12 grupos distintos.

En otras materias, como en Educación Física, no existe la posibilidad de clases a distancia y los directores tienen que recurrir a alguna de las otras estrategias para suplir la faltante de los docentes.

Las tutorías en línea “permiten que el profesor pueda dar clase sin siquiera moverse de su localidad”, enfatizó la coordinadora del programa. No solo eso, el año pasado hubo docentes que se encontraban en el exterior (en México y Estados Unidos) y pudieron dar sus cursos desde fuera de fronteras.

En otros casos, contó Calle, sucedió lo contrario: los docentes a distancia sintieron la necesidad de conocer a sus alumnos (y al liceo) y viajaron hasta el lugar para dictar, al menos, una clase presencial.

En el caso de Villa del Carmen se desconoce qué estrategias se aplicaron y dicen que era innecesaria una tutoría virtual. Pero eso no calma, por ahora, el enojo de unos padres.

El eterno dilema de “un cargo = un docente”
Foto: Shutterstock

Los docentes de Secundaria “picotean” unas horas de clase en cada liceo y al año siguiente un buen número rota de establecimiento. Esto, que en cifras oficiales se traduce en que tres de cada cuatro profesores liceales no repite de un año al otro al menos 20 horas de dedicación en un mismo liceo, es señalado por algunos académicos como “el talón de Aquiles” de Secundaria.

De hecho el Libro Abierto del colectivo Eduy21 pone énfasis en “radicar a los docentes en un mismo establecimiento” y “eliminar el asignaturismo”. Eso quiere decir que los directores de los centros educativos puedan armar sus equipos de trabajo y que no sea el profesor quien cada año elige las horas que dictará y en dónde.

Como primera prioridad, los docentes optan por un bachillerato que por las clases de alumnos más chicos. Se suele priorizar los liceos de las zonas más ricas de Montevideo o las más céntricas del interior. Y muchos optan por un centro educativo cerca de sus casas.

No solo eso: los docentes más experientes son los que primero eligen y, por tanto, son los que terminan consiguiendo un lugar en esos liceos mejor ubicados.

Estos “problemas de diseño” redundan en que el 20% de los docentes de Secundaria da clases en más de un liceo, sin contar los que lo hacen en UTU o en Primaria. Hay un 20%, a la vez, que trabaja al mismo tiempo en la enseñanza privada y un número similar que tiene un empleo por fuera de su actividad como docentes.

Casi la totalidad de los actores de Secundaria -autoridades, docentes y academia- coinciden en la necesidad de un cambio. Pero hasta ahora ha primado la postura sindical que sostiene que “no están dadas las condiciones” para implementar una elección de horas por más años o pasar a profesores por áreas temáticas (de ciencias sociales, de arte…).

Estos días Secundaria retomó su elección de horas, pero al ritmo con que se viene haciendo, ya adelantaron desde Fenapes, “hay liceos que comenzarán sin profes”.

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