AUSENCIA ESCOLAR

Inasistencia escolar por razones climáticas preocupa a Primaria

“El 43% de las inasistencias justificadas responde a causas meteorológicas”.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

En un paraje casi perdido de Cerro Largo, hay dos escuelas a menos de 900 metros de distancia. Cuando uno sube a la azotea de una de ellas aprecia a la perfección el otro edificio. La poca cantidad de alumnos no justifica, en la práctica, la presencia de dos centros educativos tan cerca. Pero cuando llueve, el arroyo que las separa crece y no da paso, haciendo que ambas tengan su razón de ser. La naturaleza es la que manda allí.

Distinto es lo que el Consejo de Educación Inicial y Primaria está notando ante las sucesivas alertas meteorológicas que emite el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), incluso ante las de menor riesgo. Las causas climáticas son las que explican la mayor cantidad de inasistencias justificadas, superando a las enfermedades, los accidentes o el fallecimiento de un familiar. El año pasado, de hecho, representaron el 43% del total de faltas que se debieron a algún motivo. Los padres prefieren no mandar a sus hijos a la escuela pensando que, igual, "no se pasa lista".

Y en ese enunciado, según el consejero Héctor Florit, hay dos errores: primero, "la lista se pasa siempre, porque es obligatorio que el docente lleve un control de quién está y quién no en clase". Lo segundo, es que las inclemencias del tiempo "solo justifican las inasistencias cuando hay una necesidad de faltar; pero no es una autorización para faltar".

La única excepción es cuando el Inumet declara la alerta roja. Solo en ese caso se considera que no es un día lectivo y, en la mayoría de los centros, se suspenden las clases. Para que eso suceda, la única advertencia válida es la del Instituto oficial, y no importa lo que digan los meteorólogos privados o los servicios internacionales.

En los diez primeros días de mayo, el Inumet emitió 39 alertas meteorológicas. La mayoría fue de color amarillo por tormentas y vientos fuertes. Y se hizo sentir en la estadística de inasistencias: solo en ese lapso hubo 159.056 faltas, superando a la suma de todo marzo y abril.

Antes de que se entre en pánico y se piense que se está ante el apocalipsis, una aclaración: mayo es uno de los meses en que más se ausentan los estudiantes por razones climáticas. En mayo del año pasado, por ejemplo, hubo un acumulado de 334.954 inasistencias.

"Uruguay está en una zona de tornados y ciclones, que generan lluvia y viento, pero eso no significa que haya que vivir con miedo y en permanente estado de alerta", explicó la licenciada en Ciencias de la Atmósfera Matilde Ungerovich. A veces sucede que un fenómeno concreto, como el tornado de Dolores, muestra toda su espectacularidad "y la gente piensa que eso nunca había sucedido o que estamos ante hechos más recurrentes… pero no hay evidencia científica de ello".

Tras el tornado de Dolores, recordó Florit, hubo un cúmulo de inasistencia de alumnos "por el temor que tenían los padres". En este sentido, dijo el consejero, "hoy las comunicaciones hacen que veamos en tiempo real cómo un evento climático arrasa con todo, y eso genera un efecto de temor".

El cambio climático más evidente que ocurre en Uruguay, según Ungerovich, es que los veranos están siendo más lluviosos. Las alertas meteorológicas que emite el Inumet, en cambio, se actualizan cada seis horas porque para la lluvia y el viento la predicción es a corto plazo. "Distinto es el frío o el calor que se puede precisar con más tiempo".

Según el Instituto Internacional para la Investigación del Clima, de la Universidad de Columbia, apenas hay un 40% de probabilidades de que en los próximos meses de junio, julio y agosto la temperatura en Uruguay sea superior al promedio histórico. El mismo instituto estima, también con esta baja probabilidad, que en el litoral norte habrá en invierno menos lluvias que la media.

Faltazo.

Las inasistencias —sea cual sea el motivo— son lo que más desvela a los consejeros de Primaria. El 8% de los matriculados —unos 20 mil alumnos— faltaron más de 50 días a la escuela. Y, según la estadística, el panorama es aún más grave en la educación inicial; por más que se esté universalizando la asistencia.

Los estudios que maneja Primaria dan cuenta que "muchas familias piensan que da lo mismo que el niño vaya o no a la educación inicial; piensan que los niños van a jugar, a pasar el rato y más nada; piensan que el frío o la lluvia es un riesgo para el niño y que mejor se quede en su casa", explicó Florit. Todo esto está enmarcado, según el consejero, en "una poca valorización del aprendizaje".

El consejero Pablo Caggiani agregó que las inasistencias en el nivel inicial son "un predictor" de la repetición en primer año de escuela.

En las edades más altas, Primaria maneja menos evidencia científica. Pero Florit tiene la sensación de que "hay demasiada permisividad". El control de la lista "no siempre es suficientemente exigente, se contempla demasiado los motivos y los padres a veces tienden más a justificar la falta que a promover el estudio".

Cuando una falta es justificada, no tiene consecuencias administrativas. Eso quiere decir que no computa para, por ejemplo, retener las asignaciones familiares. Sin embargo, Florit insiste con que lo que "realmente se pierde" es el tiempo de "aprendizaje, de intercambio y socialización".

El director del departamento de Educación Rural de Primaria, Límber Santos, aportó un dato que refuerza la hipótesis de Florit: a pesar de las condiciones geográficas, de las adversidades de transporte o de la calidad de los caminos, "en las escuelas rurales no se falta más que en los centros urbanos". ¿Por qué? "Suele haber un compromiso de las familias para que sus niños estén en clase".

El campo sufrió la sequía y la escuela aprovechó su tajada

Recién pasado el 20 de marzo, los productores rurales esbozaron una sonrisa. Llevaban semanas sin lluvias, pérdida de ganado y quema de pasturas. La sequía había llevado al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca a decretar la emergencia o soluciones paliativas. Pero aquella zozobra tuvo su contracara. Los alumnos faltaron a la escuela, por razones climáticas, nueve veces menos que en marzo del año anterior. No solo eso, las 10.007 inasistencias justificadas este último marzo por inclemencias del tiempo, significan diez veces menos que las ausencias por paros de docentes (con escuelas abiertas). En abril, acorde comenzaron las lluvias más asiduas, también aumentaron las faltas por temas climáticos. Y en mayo, la crecida fue aún más acentuada. El año pasado, el pico máximo de inasistencias vinculadas al estado del tiempo ocurrió en agosto, y el mínimo en noviembre.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)