Educación

Las escuelas públicas recuperan terreno frente a las privadas

Pese a una matrícula en caída, las públicas cortaron con 13 años de corrimiento hacia las privadas.

En cuenta gotas: unos 1.000 alumnos de privados logró capitalizar el sector público en dos años. Foto: Fernando Pena
Unos 1.000 alumnos de privados logró capitalizar el sector público en dos años

Luego de trece años de fuga de alumnos hacia el sector privado, las escuelas públicas recuperan terreno. La matrícula cerrada de este 2018 muestra que del total de escolares que cursan Primaria común, el 17,51% está inscripto en colegios. Implica que los privados perdieron en manos de los públicos 0,33 puntos porcentuales de la torta —unos 1.000 estudiantes— en dos años.

La escuela —pública y privada— tiene cada vez menos alumnos. Es la expresión más clara de la caída de los nacimientos y, al mismo tiempo, de la baja de la repetición escolar. Los estudiantes pasan de año con más fluidez y la torta de matrícula se va haciendo cada vez más chica; así desde 2004.

Pero un año antes de que se evidenciara ese fenómeno, empezó a surgir otro: los colegios le fueron quitando población a los públicos, en especial en los sectores de ingresos medios. En aquel 2003, de cada 100 escolares, había 88 en públicos y 12 en privados —siempre dejando de lado la educación especial y la oferta de jardines.

Los datos de matrícula a los que accedió El País, revelan que el pico de crecimiento máximo de los privados se alcanzó en 2016, cuando trepó al 17,84%. En 2017 se cortó la tendencia, pero los técnicos desconocían si se trataba de una casualidad. Los nuevos números, en cambio, confirman el cambio.

No solo eso. Un estudio interno de la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep) verifica una "lenta" y "persistente" fuga de su alumnado. "El impacto se nota en los colegios de sectores medios; algunos padres deciden cambiar a sus hijos a escuelas públicas o privadas de cuotas menores", explicó Zózima González, presidenta de la Asociación.

Según González: "el tema económico es el más sensible en las instituciones de la franja media, sobre todo en esas familias que tienen más de un hijo en edad escolar". Pero el consejero de Primaria en representación de los trabajadores, Pablo Caggiani, no adhiere a esa hipótesis: "En un escenario de crecimiento económico como el de los últimos años no es razonable que la educación privada pierda matrícula".

A mitad de camino entre ambas posturas, el consejero en representación del gobierno, Héctor Florit, entiende que el salario docente en las escuelas públicas "ha mejorado y eso hace que los privados tengan que elevar sus cuotas para pagarle mejor a sus docentes y así competir con los públicos". Y agregó: "La educación en las canastas de familias de altos ingresos tiene un peso escaso, no así en alguien de clase media". Más aún desde el ajuste fiscal de principios de 2017.

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La oferta.

Que inglés, que informática, que música, que taichí y doble horario. Los colegios privados han ofrecido durante años un producto "exclusivo", que carecía de competencia salvo entre la propia educación privada. Pero las escuelas públicas "salieron a competir con buenas alternativas", dijo el consejero Florit.

Entre 2013 y 2017 se transformaron 47 escuelas públicas a tiempo extendido, y otras "flexibilizaron" los horarios para facilitar la coordinación con los padres. Eso, según la presidenta de Aidep, "hizo caer la matrícula de algunos institutos privados". A diferencia de las escuelas de tiempo completo, que por lo general están en zonas de contexto crítico y captan un público que no compite con los colegios, algunas ofertas de tiempo extendido se sitúan en lugares en los que sí generan competición de mercado.

Además la educación pública incorporó la enseñanza obligatoria de inglés y en algunos centros se ofrecen terceras lenguas. Varios centros educativos cuentan con taller de expresión corporal, música y teatro; y algunos hasta cambiaron la metodología incorporando planes que caracterizaban a los privados —como el método Singapur o el ABP.

En este sentido, en lo único que la educación pública no entró en competencia directa con los privados es en el carácter confesional de algunos colegios. En todo caso los institutos religiosos compiten con el secularismo uruguayo.

Datos preliminares de algunos colegios muestran que hubo un leve corrimiento de institutos privados laicos a religiosos, pero a priori asociado a los costos. También hubo "una migración de centros educativos de Montevideo hacia la Costa de Oro", explicó González, de Aidep.

La cantera.

En el fútbol se dice que una buena formativa asegura un buen equipo en la primera división. Algo así le está sucediendo a la educación pública. La extensión de la oferta en la educación inicial, en especial en tres años, le ha permitido "ganar" mercado. Solo en esa edad la matrícula se duplicó en el último lustro.

El crecimiento en la educación inicial "hace que muchos padres inscriban a sus hijos en jardines públicos y luego continúen estudiado en esa misma escuela con sus compañeros de clase", indicó González. La extensión, además, significó la contratación de docentes especializados en esas franjas etarias, implicando otra competencia para los colegios.

Según el consejero Caggiani, esto se fundamenta en que "existe la percepción de que la educación pública anda bien en inicial". En diciembre el Codicen dio a conocer una encuesta que le encargó a Equipos Consultores. En ella se informa que siete de cada diez encuestados piensan que las educación inicial funciona "bien o muy bien". Y seis de cada diez tienen una misma valoración de la primaria pública.

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