LA EDUCACIÓN Y EL VIRUS

Las escuelas podrán acortar la distancia física en los salones

En lugar de modificar el protocolo macro (el que obliga a una distancia de metro y medio), cada centro educativo tendrá que evaluar y gestionar el riesgo del COVID-19 en sus locales.

Reinicio de clases durante la pandemia del coronavirus. Foto: Francisco Flores
De los 34 días lectivos que restan, los escolares serán citados, en promedio, 15 jornadas. Foto: Francisco Flores

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Quedan 34 días lectivos en las escuelas uruguayas. Pero, en promedio, los escolares de centros públicos serán convocados a clases presenciales solo 15 días y perderán 19. La necesidad de mantener la distancia física dentro del aula obliga a dividir los grupos y, como consecuencia, no todos los niños son citados a clase. Por eso las autoridades educativas le habían pedido al Ministerio de Salud (MSP), hace dos semanas, que autorizara la posibilidad de acortar la distancia a un metro.

La cartera sanitaria recomendó que se invirtiera la toma de decisión: en lugar de modificar el protocolo macro (el que obliga a una distancia de metro y medio), cada centro educativo tendrá que evaluar y gestionar el riesgo del COVID-19 en sus locales. Eso significa que “si tras un estudio minucioso se entiende que en la “Escuela X” es necesario acortar la distancia para que haya una presencialidad plena y, a cambio, se fija una mayor ventilación, el uso de mascarilla en los mayores de seis años y más juegos al aire libre, se podría hacer”, explicó a El País una fuente del MSP.

La postura ministerial (que no es una resolución, sino una recomendación) tendría un impacto inmediato en los centros privados, en especial en aquellos de primera infancia. Pero en la escuela pública rompería con la verticalidad que caracteriza a esa organización uruguaya.

El COVID-19 ya permitió cierta autonomía de los centros educativos que, tras la recomendación del MSP, podría acentuarse. Porque la postura del ministerio es pensar diferente: es fundamental que los niños vayan a clase todos los días; se sabe que hay que mantener distancia, usar tapabocas, ventilar y lavarse las manos. Cuando una medida no pueda cumplirse a rajatabla, hay que reforzar las restantes. Y eso no hay inspector o consejero que lo sepa, sino cada escuela.

A efectos de ganar espacio, en especial para incrementar la presencialidad en los sextos años y como apronte para 2021, Primaria les pidió a los inspectores que vayan buscando locales alternativos. En la última sesión del Codicen, el jueves pasado, la consejera de Primaria, Olga de las Heras, presentó un relevamiento que muestra que en al menos 18 escuelas se consiguió espacio extra en centros comunales, deportivos, salones de Mevir e institutos de formación docente. En Maldonado y parte de Canelones ya se ha informado que “no hay locales que brinden condiciones de higiene y mobiliario”.

La ANEP, a su vez, inicia un plan de obras que contempla $ 340 millones para “acondicionamiento por el COVID-19”. Eso supone que, antes de abril, todas las escuelas tengan agua potable, aberturas para ventilación y el desagote de los pozos de agua.

Covid en niños.

Los científicos que asesoran al gobierno ya habían advertido por las consecuencias emocionales, sociales y pedagógicas que la falta de una rutina de clases presenciales está ocasionando en los más pequeños. De hecho, más de 400 pedagogos, científicos y trabajadores de la salud uruguayos firmaron una carta, promovida por el colectivo de Familias Organizadas de la Escuela Pública, en reclamo del retorno de la presencialidad plena. Entre los firmantes figura el director del Institut Pasteur, Carlos Batthyány, y los pediatras Sebastián González y Mario Romero.

En la balanza de riesgos versus beneficios que supone toda decisión en tiempos de pandemia, habían dicho los científicos, es necesario hacer pesar la evidencia sobre el rol que juegan los niños en el COVID-19: contagian poco, se contagian poco y, cuando lo hacen es con pocos síntomas. Prueba de ello, hasta el 28 de octubre se registraron en Uruguay 219 casos positivos de menores de 15 años. En 205 casos la infección fue por un contacto directo con otro positivo, siendo los niños el último eslabón en la cadena de transmisión, y en 91 casos ni siquiera presentaron síntomas.

Solo dos menores tuvieron que ser internados, con bajo riesgo y con buena evolución, desde que la pandemia aterrizó en Uruguay: una bebé de dos meses y un adolescente de 14 años.

Reinicio de clases durante la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Reinicio de clases durante la pandemia del coronavirus. Foto: Leonardo Mainé

Los focos que se están dando en los centros educativos, dicen las autoridades sanitarias, son “el reflejo de la circulación más notoria del virus en la comunidad y no refleja un cambio en el comportamiento de los más pequeños en esta enfermedad”.

Al inicio de la pandemia, la comunidad científica interpretó que el COVID-19 podría comportarse de forma similar a la influenza. Esta familia de virus, que causan la gripe, suele tener a los niños como principales contagiantes, explicó el pediatría e infectólogo Álvaro Galiana. “Los niños tienen más secreciones respiratorias, más mocos, se contagian entre ellos y, luego suelen contagiar a sus abuelos, a los hermanos más pequeños…”.

El tiempo, sin embargo, confirmó que para COVID-19 “los niños no son los principales contagiantes, sino que son consecuencia, de ahí que la decisión de cerrar las escuelas haya sido más un tema de desconocimiento inicial y de evitar aglomeraciones”.

El riesgo que hoy podría darse en las escuelas es que los grupos estén mezclados y, en el caso de que Fulano dé positivo, sea imposible seguir el nexo epidemiológico. Por eso los científicos insisten en que las medidas de prevención sean acompañadas por una organización “estilo burbujas”, donde la interacción sea siempre entre los mismos.

La transmisión del SARS-COV-2 es mayormente por las gotículas y los aerosoles que exhala el humano. Las partículas más pequeñas (aerosoles) quedan suspendidas en el aire por más tiempo. De ahí que la distancia física por sí sola no evite el contagio y se vuelva más necesaria la correcta ventilación.

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