PRIMARIA

Uno de cada diez escolares faltó a clase más de 45 días en el año

Persisten las inasistencias en cifras similares a 2018 y muy lejos de 2011.

Educación Primaria. Foto: archivo El País.
Consejeros salientes y entrantes entienden que el talón de Aquiles de Primaria es el elevado número de inasistencias. Foto: archivo El País.

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Un año de “calma” llega a su fin. La escuela pública uruguaya vivió 186 días lectivos -uno más que en 2018- sin grandes sobresaltos: fue el período con menos paros del quinquenio, no hubo grandes tornados ni epidemias de gripe, casi no hubo voladuras de techos y tampoco demasiadas horas sin maestros. Pero el síndrome del “banco vacío” no dio tregua.

El 10,9% de los escolares tuvo “asistencia insuficiente”, un concepto que usa la academia para referirse a aquellos niños que faltaron a clase al menos 45 días. La cifra es apenas una décima inferior al año anterior pero, como hubo un día más de clase, los alumnos tuvieron más chance de concurrir. Dicho de otro modo: persiste el “faltazo” en Primaria en niveles similares al año anterior y lejos de los valores de 2011.

Robert Silva, quien presidirá el Codicen en 2020, ha venido alertando de la cantidad de faltas de los escolares, pero no ha planteado soluciones concretas para revertir una de las tendencia que más dolores de cabeza le causará a su administración.

Es que esos 26.511 niños que faltaron más de la cuenta tienen más chances de repetir, más posibilidades de sacar una baja calificación, más chances de abandonar y también más de generar problemas con sus compañeros.

“Los estudiantes que declaran no haber faltado a clase en las últimas dos semanas obtienen, en promedio, valores más altos en motivación y autorregulación del aprendizaje, habilidades intrapersonales e interpersonales que aquellos que faltaron más de dos veces”, advirtió la prueba Aristas realizada en Primaria por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Es decir: el que falta no solo se “pierde la lección” -como se decía antes-, sino que también deja de compartir.

Como sucede con otros indicadores educativos, los resultados (en este caso las inasistencias) son peores en los contextos más vulnerables. Al respecto hay dos bibliotecas: una sostiene que en esos hogares existe menos “cultura de estudio”. La otra sustenta que la propia pobreza, la falta de transporte, la distancia de la escuela, el trabajo de los padres o el cuidado de otro hermano alientan las inasistencias.

Las escuelas Aprender, de contexto crítico, son también las que suelen registrar mayor “abandono intermitente”. Este título se usa en referencia a los niños que asistieron 70 días o menos durante el año escolar, un indicador que sirve para captar la deserción. El 0,6% de los matriculados en toda Primaria son casos de este tipo: se trata de 1.459 escolares.

A diferencia de lo que acontece en el liceo, en la escuela buena parte de las faltas son por los padres. Eso queda más en evidencia en el jardín, en donde las inasistencias suelen duplicar al promedio de Primaria. Todavía no se sabe si esa tendencia se mantiene en los mismos términos en 2019, porque restaban el cierre de actas de unos pocos grupos y porque los datos a los que accedió El País son preliminares. Pero todo hace pensar que el síndrome del “banco vacío” sigue intacto.

Un nuevo récord: 3,5%

Repetición sigue su caída libre

El descenso de la repetición escolar dibuja un tobogán perfecto, una curva en caída libre que lleva 11 años seguidos. El 2019 no cortó la racha. De los 243.221 niños matriculados entre primero y sexto de escuela, solo 8.482 quedaron repetidores. Y valga el uso del adverbio “solo”, porque se trata del registro más bajo de la historia: 3,5%.

La continuidad del descenso hace que, para Primaria, este indicador pierda sentido, justo cuando el Codicen de la ANEP está instando a repensar y limitar la herramienta. En diez años la repetición escolar bajó a la mitad y su aplicación es, en los hechos, marginal.

La directora general de Primaria, Irupé Buzzetti, había dicho en su primer año de gestión que “hay que hacer cortes: que haya repetición solo en tercero y sexto, para que se pueda hacer un seguimiento del alumno más extenso. No sirve que lo dejen repetidor en primer año”. En su último año de la administración, su Consejo ya cuenta con una resolución que va en esa línea y con la recomendación de limitar la repetición.

Es que hace dos años Primaria envió una circular en la que establece que la decisión de dejar repetidor, o no, a un alumno es competencia del maestro (asesorado por el director y otras autoridades). Y que la promoción, o no, se tomará en base a “proteger la trayectoria” educativa de cada estudiante. Eso no significa, aclaran las autoridades, que “hay que dejar pasar a los alumnos”

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