LLAMADAS A LICEOS Y UTU

Cada día hay dos amenazas de bomba contra centros educativos

La UTU de Las Piedras recibió ocho denuncias en julio y activó la pesquisa.

Personal de Bomberos trabaja en un derrame de sustancia tóxica en un centro educativo. Foto: Archivo El País
Ante cualquier llamada por bomba, se evacua la institución y se revisa el lugar. Foto: Archivo El País

Suena el teléfono en el comando del 9-1-1. “Atención, atención: ¡hay una bomba en la UTU de Las Piedras!”. La llamada se corta de golpe. El policía que había recepcionado la comunicación, da aviso a sus superiores y comienza el operativo. Alerta roja. Los bomberos acuden al lugar, revisan las instalaciones del centro educativo y, cuando todavía están en plena inspección, cae otra llamada. Es otra amenaza, esta vez contra el liceo Zorrilla.

A la sede del 9-1-1 y del 1-0-4 llegan, en promedio, dos llamadas diarias de amenazas de bomba contra institutos de enseñanza. Con las vacaciones estudiantiles de enero, también se toman descanso las amenazas. Y en julio, con el período de exámenes, comienzan su zafra.

El último julio no fue un mes cualquiera. Al menos no lo fue para la UTU de Las Piedras. Este centro educativo, al que diariamente asisten unos 2.000 estudiantes, fue amenazado ocho veces. Todas por teléfono.

Esta institución lideraba previo a julio el triste podio de locales de enseñanza con más amenazas de bomba, con 19 denuncias. Pero las ocho llamadas recibidas durante el receso de exámenes alertaron a las autoridades y profundizaron la investigación. La Policía rastreó las llamadas, cruzó redes y descubrió que detrás de esas amenazas había nueve estudiantes, todos menores de edad.

“Tras la identificación de los alumnos, se comenzó un trabajo pedagógico con ellos y sus padres. Al principio parecía que no eran muy conscientes del daño que estaba causando, pero luego terminaron recapacitando y admitiendo su participación”, dijo Susana Rostani, directora de Gestión Educativa de UTU.

La identificación implicó, además de las charlas, las “sanciones correspondientes” (léase la suspensión por unos días). Y, como consecuencia inmediata, “descendieron las amenazas”, señaló Rostani, quien había sido directora en la sede de Las Piedras.

El caso de la UTU de Las Piedras es, sin embargo, la punta de iceberg. Según datos del Ministerio del Interior a los que accedió El País, en el primer semestre de este año fueron amenazadas 50 instituciones distintas. El liceo N° 71 el año pasado y el liceo N° 4 (Zorrilla) este año, fueron los segundos con más denuncias.

Pablo Benítez, vocero de Bomberos, dijo que en pleno período de exámenes llegan a recibir “hasta diez llamadas en un día”. Así lo constató, también, el programa Malos Pensamientos que conduce Orlando Petinatti. Según el comunicador, el liceo N° 1 (Rodó) fue amenazado diez veces este julio y el liceo N° 20, de Punta Gorda, otras ocho.

El protocolo establece que, por más que parezca una broma, toda amenaza de bomba merece ser tratada con la misma seriedad. De ahí que la Policía y los bomberos acuden al lugar, revisan hasta el mínimo rincón y luego disponen si pueden retomarse las clases.

La UTU resolvió que, salvo excepciones, los estudiantes esperan la revisión en un sitio seguro y luego vuelven a clase o al examen. “De lo contrario sería avalar el accionar de quienes amenazan”, explicó la directora Rostani. Por lo general, “si hay un patio abierto se aguarda allí, porque, además de perder clases, es un riesgo enviar solos a sus casas a estudiantes menores de edad”.

Son pocas las veces en que los bomberos encuentran una artefacto potencialmente peligroso. El año pasado sucedió que se halló una bomba de estruendo, de esas que los barras encienden en los estadios cuando salen sus equipos a la cancha.

El 78% de las llamadas de amenaza de bomba que atiende el 9-1-1 apunta contra objetivos en Montevideo. Canelones le sigue en cantidad este primer semestre de año: 20%. El restante 2% lo ocupan la suma de Rivera, Rocha, Maldonado, Cerro Largo y Río Negro.

Denuncias alcanzan a 39 liceos

De los 50 centros educativos que fueron amenazados durante el primer semestre de este año, 39 son de Secundaria. Cada uno de estos liceos recibió, a su vez, un promedio de dos llamadas cada uno.

Las escuelas técnicas de UTU les siguen en cantidad: fueron afectados diez centros. La diferencia es que cada uno de ellos recepcionó, en promedio, cinco llamadas. O, mejor dicho, una llamada en cada mes que las instituciones estaban abiertas.

A nivel de educación terciaria, solo fue amenazada dos veces una institución. Y en Primaria no hubo llamada alguna -sí había habido una en 2018.

Los colegios privados no están exentos de esta problemática que, según el relato de las directoras, “es más viejo que el agujero del mate”. El primer semestre de este año hubo cinco llamadas por bomba contra instituciones privadas y otras sie-te había habido en el primer semestre del año pasado.

Al igual que en los centros de educación públicos, las amenazas se concentran en la enseñanza media. Y si bien no es un axioma, suelen ser más reiteradas las llamadas que apuntan a las instituciones con más alumnado.

En la UTU, por ejemplo, más de la mitad de las llamadas se concentran en dos sedes: Las Piedras (de 2.000 estudiantes) y el Instituto Tecnológico Superior (de 5.000 matriculados). Lo mismo ocurre en Secundaria con el liceo Zorrilla (1.500) y el liceo N° 71 (con 700).

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