Educación

El desafío de educar en zonas de contexto crítico

La organización Jóvenes Fuertes crece en todo el país.

Integración: clausura feliz del trabajo de 2019 de Madres de la Cruz. Foto: jovenesfuertes.org
Integración: clausura feliz del trabajo de 2019 de Madres de la Cruz. Foto: jovenesfuertes.org

En 2014, cuando la psicóloga María José Soler se encontraba haciendo un doctorado en Buenos Aires, quiso entender por qué los jóvenes, más específicamente la generación Millenials (aquellos nacidos entre 1980 y 1999), tenían tanta intolerancia a la frustración y no perseveraban en sus metas. Durante los cursos conoció en profundidad la psicología positiva, que trata sobre el desarrollo de fortalezas, virtudes y personalidad de las personas y, según contó a El País, eso la deslumbró.

A partir de allí se dio cuenta de que en el país no habían planes sistemáticos que apuntaran a que los adolescentes y jóvenes tuvieran un espacio curricular donde pudieran trabajar sus fortalezas, así como desarrollar el carácter, la empatía, la compasión, el autocuidado o el voluntariado, entre otros.

“Muchas veces la educación está centrada en eliminar lo malo y no en apuntalar lo que cada uno tiene de bueno. La psicología positiva, en tanto, busca identificar las fortalezas de las personas, hacer que puedan dar su máximo potencial y tener espacios donde poder trabajar esos aspectos”, explicó la psicóloga Soler.

Primeros pasos.

Fue entonces que se propuso crear -junto a un grupo de docentes y psicólogos- la organización sin fines de lucro “Jóvenes Fuertes”, con el objetivo de crear planes de educación y visitar instituciones educativas en zonas de contexto crítico. Desde entonces han venido trabajando de forma gratuita en el Jubilar, Los Pinos, Madres de la Cruz, Liceo 33, Liceo de Palmitas y la UTU de Fray Bentos, entre otros. Sus programas también se han extendido a distintas empresas e instituciones y a grupos particulares, aunque en esos casos los talleres son pagos, ya que es lo que les permite financiar las intervenciones en los centros educativos. De todas formas, aclara, siempre es sin fines de lucro.

“Nos contrataron de UPM para formar ´agentes de cambio social`, que es identificar personas que en su medio pueden influir para el desarrollo de bienestar y crecimiento personal. Creamos también una diplomatura de dos años en Psicología Positiva aplicada que brindamos en Paysandú y Fray Bentos en un primer momento, y luego, dado el éxito, lo hicimos también en Montevideo.

“Actualmente estamos yendo asimismo a Tacuarembó y a Durazno a formar gente”, expresó la psicóloga Soler. Desde que se fundó, la organización ha trabajado en 9 departamentos, atendió a cerca de1.500 alumnos por año y ha capacitado a 155 educadores.

Experiencias.

Según contó Soler, uno de los grupos a quien le dio el taller estaba integrado por una policía de la localidad Pasos de los Mellizos, en el departamento de Río Negro.

“Ella quería hacer algo por los jóvenes que no trabajaban ni estudiaban, y a partir de la diplomatura logró crear un grupo de jóvenes comunitarios que se dedican a hacer acciones sociales en los pueblos de la zona”, contó la psicóloga.

El año pasado, en tanto, hicieron en Fray Bentos, Paysandú y Río Negro “la semana de la gratitud” y a los talleristas les quedó grabada la imagen de los camioneros cargando los buzones en donde los habitantes del lugar irían poniendo sus cartas con los agradecimientos.

Otra de las intervenciones fue la Semana de la amabilidad, durante la cual los niños en las escuelas hacían poemas sobre ese tema y lo iban a recitar a abuelos. El objetivo fue “crear acciones de buena onda y bienestar. Todo el tiempo estamos pensando en intervenciones nuevas para lograr un cambio social positivo”.

Otro de los programas con los que cuenta Jóvenes Fuertes es el de Educación del Carácter.

“En este caso la idea surgió luego de que muchos padres se acercaran preocupados por sus hijos sobre distintas temáticas, como el manejo de redes, el consumo de alcohol y drogas, el bullying y la autoestima”, explicó Soler. “A partir de allí creamos un programa que consta de tres talleres con grupos de entre 15 y 20 integrantes, en donde se abordan esas problemáticas, se trabaja en las fortalezas que tienen que desarrollar los jóvenes para poder manejar esas situaciones y luego se le da una devolución a los padres, además de una serie de tips”.

Espacio curricular para descubrir fortalezas.

Todas las propuestas que realiza Jóvenes Fuertes “son con fundamento científico”, sostiene Soler. “Hemos hecho una medición de impacto que publicamos en revistas internacionales, en la que mostramos los resultados que vamos obteniendo para que no quede únicamente en una iniciativa, sino que cuente con un aval científico de que lo que hacemos le sirve a la gente”.

Un estudio realizado por esta organización con estudiantes Secundaria y docentes, mostró que los adolescentes presentaban un nivel medio de bienestar psicológico, por encima del 50% de la población de referencia iberoamericana. Por su parte, el grupo de docentes presentó también un nivel alto, por encima del 75% de la población de referencia.

El estudio de Jóvenes Fuertes concluye afirmando que ambos grupos mostraron adecuados niveles en las dimensiones de autocontrol, sus vínculos, la aceptación y la autonomía.

Además, se sostiene que no existen diferencias de género de acuerdo con los niveles de bienestar psicológico en el grupo de estudiantes adolescentes.

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