EDUCACIÓN

El Codicen habilitó la reapertura de los comedores escolares

Los comedores deberán tener la capacidad para atender a esos cerca de 80.000 estudiantes que hoy reciben su comida de emergencia.

Comedor escolar en la escuela Brasil. Foto: Fernando Ponzetto
Unos 80.000 alumnos reciben vianda de emergencia. Foto: Fernando Ponzetto.

El Codicen autorizó la reapertura de los comedores escolares y la elaboración de alimentos en los centros educativos. Esto pone fin a la entrega de viandas de emergencia y, a su vez, supone un incentivo para que la concurrencia a las aulas sea mayor.

Los comedores deberán tener la capacidad para atender a esos cerca de 80.000 estudiantes que hoy reciben su comida de emergencia, “aunque no asistan todos los días a las clases presenciales”, reza la resolución oficial.

A comienzos de setiembre, el Ministerio de Salud había recomendado el reinicio de actividad de los comedores y la elaboración de comida en los propios locales bajo el argumento de que “los alimentos no son fuente o vía de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2”. Al menos eso indica la evidencia disponible.

Como la pandemia sigue en curso, el visto bueno oficial supone el “estricto cumplimiento del protocolo” que ya rige para las cantinas. Y la manipulación de los alimentos no sería el impedimento para que el servicio vuelva a la normalidad, sino la distancia física que la nueva normalidad impone.

Del medio centenar de colegios que integran la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep), solo “entre el 30% y 40% pudo extender el horario de clases presenciales por razones locativas”, dijo el vicepresidente de la asociación, Carlos Varela.

Pero incluso dentro de ese selecto grupo de instituciones, no todos podrán reabrir sus comedores. ¿Por qué? Varela da el ejemplo de su colegio, el Instituto Crandon, que tuvo que convertir su comedor en “un espacio para dar clases”.

En el caso de los colegios católicos, más del 90% retornó “al horario previo a la pandemia”, explicó el director nacional de la asociación que los reúne, Adrián Arias. Se trata de más de 150 instituciones y la mayoría no tiene un comedor de elaboración, sino cantinas y la posibilidad de que los alumnos lleven su vianda. De ahí que la habilitación del uso de microondas, que también implica esta reapertura, les será clave.

Las escuelas públicas son las que tienen el desafío mayor. “Va a llevar un tiempo acomodar los espacios, ver cómo se hace con los niños que tienen que asistir a comer y ese día no tuvieron clase presencial”, dijo la directora general de Primaria, Graciela Fabeyro.

“Recién el 13 de octubre se ultimarán los detalles logísticos en las escuelas públicas, antes solo comenzará alguna escuela que esté muy bien”, añadió.

El lavado de manos, la distancia física y el uso de mascarilla siguen siendo innegociables para las autoridades. Por eso a quienes elaboran los alimentos el Codicen les aconseja cambiarse el tapabocas cada tres horas. La vajilla, en tanto, debe lavarse con agua a más de 80 grados.

Según el protocolo no puede haber autoservicio ni salad bar. Si bien el alimento no sería vía de transmisión, sí lo son las gotículas que caen sobre los objetos y productos (se estima que parte de los contagios en el famoso casamiento ocurrieron en una de las estaciones de comida). Por eso en los comedores no habrá servilleteros. Pero sí limpieza, mucha limpieza.

Lea la resolución del Codicen

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