Enseñanza

La academia perdió contra el gremio en Formación Docente

Pese a las críticas, solo podrán concursar para la efectividad los profesores del sistema.

Profesorado es la especialidad que tiene estudiantes más "diversos". Foto: Archivo El País
Profesorado es la especialidad que tiene estudiantes más "diversos". Foto: Archivo El País

El Consejo de Formación en Educación (CFE) abrió una serie de concursos de efectividad para quienes son docentes de los futuros docentes. Era una cuenta pendiente que, en algunas especialidades, no se "pagaba" desde la década de 1980. Pero lo que a priori era una esperada noticia, acabó en un conflicto entre la academia y los corporativismos. Y los segundos le ganaron a la primera.

Es que el CFE (ex Formación Docente) cedió ante la presión de la Asamblea Técnico Docente y los sindicatos, y determinó que solo podrían postularse a la efectividad los que ya son docentes interinos o los que hayan hecho una suplencia de 60 horas en la materia que desean dictar. Dicho de otro modo: si retorna al país un eximio académico, uno que haya acabado su doctorado en la mejor universidad del mundo y está deseoso de volcar su conocimiento en Uruguay, no lo podrá hacer por no ser parte del sistema actual.

"Los tres consejeros políticos estábamos convencidos de que el concurso debería ser abierto, algo que se le ocurre a cualquiera visto desde afuera, pero viendo los aportes del ATD y con las negociaciones nos convencimos de que por una única vez teníamos que reconocer a los que ya venían trabajando", justificó Ana María Lopater, directora del CFE.

—¿Los sindicatos pusieron el palo en la rueda?

—Nosotros nos convencimos de que la gente que había sostenido el sistema necesitaba ese respaldo y esa posibilidad, al mismo tiempo se aclaró que era por una única vez. Pero en breve vamos a intercalar concursos abiertos y es de esperar que en los que ya están en curso haya remanente de horas.

Hasta el cierre de esta edición, 1001 usuarios habían firmado una petición online para que el concurso se mantenga cerrado. Entre las impulsoras de esta propuesta está la sindicalista Daysi Iglesias, de los sectores sindicales radicales de magisterio.

Pero para el académico Eduardo Rodríguez Zidan, uno de los pocos profesores efectivos que tiene Formación en Educación, la iniciativa "es un error" y demuestra que "sigue circulando el fantasma que deja en evidencia que la mayoría eligió el ejercicio docente no pensando en la investigación y la extensión". Prueba de ello, dice, "hoy son menos de diez los profesores de profesores que integran el Sistema Nacional de Investigadores".

La efectivización de los docentes, así como la jerarquización en grados al estilo UdelaR, son algunos de los pasos que se había fijado el CFE en este quinquenio, con la idea de avanzar hacia un proyecto universitario de formación de educadores. Pero el proyecto de la Universidad de la Educación acabará durmiendo en un cajón del Parlamento porque los partidos discrepan sobre él.

La ministra de Educación, María Julia Muñoz, culpó del hecho a los partidos de la oposición cuyos representantes "no participan de la Comisión de Educación del Senado" que tiene a estudio el proyecto. Según ella, el Frente Amplio fue el único partido que presentó un proyecto, "pese a que todos se jactan de que es muy importante… estoy muy decepcionada".

En los hechos, el CFE intenta modificar los planes para que de todas formas las carreras docentes se asemejen a la formación universitaria. Por eso a comienzos de estas semana enviaron al Codicen, para su homologación, un nuevo plan de Magisterio.

A nivel de público, sin embargo, los matriculados en Formación en Educación se siguen diferenciando de la media de los estudiantes de la UdelaR. Así lo demuestra un estudio presentado el jueves, por el propio CFE, que evidencia que los alumnos de la universidad pública son más jóvenes, menos "empobrecidos" y con menos hijos que los futuros docentes.

Mientras que un estudiante de la UdelaR tiene, en promedio, 25 años, el de Formación Docente, 29. Este último es un alumno que, luego del liceo, demoró unos seis años en entrar al Profesorado o Magisterio. Y, sobre todo, es un estudiante que tiene responsabilidades propias de la adultez que retrasan su egreso: un tercio ya tiene hijos, frente a solo el 7% en UdelaR.

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