EDUCACIÓN

La aburrida vida de los liceales sin actividad extracurricular

Tres de cada cuatro solo van al liceo, duermen, miran el celular y cuidan a otros.

Pese a baja de egresos de Primaria, liceos están notando una suba de la matrícula. Foto: Archivo
Foto: Archivo

De la cama al liceo y después a la casa a cuidar al hermano una siesta de por medio y algo más de estudio para el día siguiente y llega la noche que solo da tiempo para ayudar a cocinar y ordenar y chatear un rato y enseguida a la cama porque hay que descansar porque hay que ir al liceo porque fijate que... El tedio de una rutina con escasas satisfacciones, sin puntos ni comas, puede desestabilizar a cualquiera, y los liceales que están en barrios de contexto crítico en Montevideo lo saben mejor que nadie.

Mariana González Pírez, asesora en Género en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, descubrió que tres de cada cuatro liceales de zonas vulnerables de la capital no tienen siquiera una actividad extracurricular. O, mejor dicho, fuera del estudio la vida transcurre frente a una pantalla, durmiendo o cuidando a algún familiar.

La investigadora siguió la rutina de 208 jóvenes de dos liceos de Montevideo, representativos de los que sucede en otros centros educativos similares: uno en el oeste y otro en el este. Para ello creó una especie de diario íntimo (metodología de uso del tiempo) en el que cada alumno completaba cómo iba siendo su jornada, hora por hora. Y los resultados, más que confirmar lo obvio, terminaron derribando varios mitos.

Mito uno:

Los jóvenes se la pasan vagando. Cuando están en el liceo o en su casa, o sea entre cuatro paredes, estos jóvenes "están a salvo". Así lo interpreten los padres que prefieren que sus hijos pasen las horas jugando con la computadora o ayudando en las tareas del hogar, en vez de "merodeando por el barrio". Eso se traduce en que salvo por unos pocos varones que asisten a la práctica de fútbol, o algunas chicas que participan en un taller de danza barrial cercano a uno de los liceos, la mayoría pasa el tiempo encerrado. Y las mujeres son, a su vez, "las que menos salen de sus casas".

Estos adolescentes "valoran el liceo, aunque de un modo diferente", explicó González Pírez. Lo académico no es lo importante, incluso "llegan a decir que les está yendo bien cuando tienen cinco (asignaturas) bajas". Es que, para ellos, "el centro educativo es el espacio social, allí se encuentran con compañeros". Como dice una joven de 14 años, que está en segundo año: "Me gusta el liceo porque estoy aburrida en mi casa".

Mito dos:

El cuidado y las tareas del hogar obstaculizan el estudio. Uno de cada tres hombres encuestados, y dos de cada tres mujeres realizan tareas de cuidados. La mitad de los jóvenes, sean del sexo que sean, dedica una media hora al día a atender a un familiar o un vecino. Y uno de cada tres pasa más de una hora en esas tareas.

"Limpio desde muy chica. A los diez años me enseñaban a prender la garrafa, a cocinar. Con mi hermanita se me complicó un poco más. Mi madre se iba a trabajar y yo con la mamadera, de acá pallá", cuenta una quinceañera. "Ayer la llevé (a la hermanita) a la casa de una amiga y luego la fui a buscar. La comida la hice después", contó.

Los datos revelan que tanto en segundo como en tercero de liceo, "las estudiantes promovidas muestran mayores horas" de actividades de cuidado que las que repiten. Y para González Pírez tiene una explicación: "El establecimiento de una rutina, aunque no sea la más adecuada, es de por sí un factor protector".

Mito tres: 

Los adolescentes solo duermen. Según el instituto estadounidense National Sleep Foundation, un adolescente duerme, en promedio, diez horas. Los liceales uruguayos de contextos críticos, sin embargo, pasan 7,3 horas entre las sábanas si es que asisten al turno de la mañana, y 9,3 horas si estudian en la tarde.

A medida que avanza el año lectivo, aumentan las horas de sueño, pero jamás llegan a superar los rangos internacionales. Eso sí: quienes madrugan porque acuden al liceo temprano, luego compensan con una siesta —de una hora y media los varones, y de una hora las mujeres.

La pérdida de horas de dormir se debe, en parte, "a la cantidad de tiempo que estos jóvenes pasan frente a una pantalla", señaló la investigadora. La mayoría puede estar hasta cinco horas frente a sus teléfonos, computadoras o mirando televisión. Y son los varones los que más lo hacen porque, a su vez, son los que tienen menos actividades de cuidado.

Por si fuera poco, el solo hecho de ir al liceo les implica a estos jóvenes dedicarle más de cuatro horas a la actividad curricular. Sin contar que uno de cada tres adolescentes también estudia al menos media hora en su propia casa.

Mito cuatro:

 Las mujeres tienen menos chances de cumplir sus aspiraciones. "Las chicas sueñan con casarse, tener hijos e instalar una peluquería frente as mujeres tienen menos chances de cumplir sus aspiracionesa su casa", contó González Pírez. Y tarde o temprano eso lo logran. Los varones, en cambio, "desean trabajos estables y apenas alcanzan a hacer changas, a levantar cajones en ferias y a veces solo ganan $ 150 al día", aseguró la investigadora en base a los relatos de los jóvenes.

Aun así, la falta de oportunidades afecta a todos, sin distinción de sexo. Así lo resume una adolescente: "Mi padre quiere que yo siga estudiando, pero yo tengo ganas de trabajar. Tengo 16 años y estoy en primero (de liceo). No pasé de año porque mis padres vivían viajando, de Artigas a Montevideo, y para no dejarnos solas nos llevaban con ellos. Me gustaría trabajar para ayudar en la casa. No sé desde cuándo hago las tareas del hogar porque de mi infancia no me acuerdo de nada", dice.

Tras estudiar todos los "diarios íntimos", González Pírez concluyó que a estos jóvenes lo que les falta es "un modelo identificatorio". La mayoría no vacaciona, carece de actividades extracurriculares y casi no sa-le del barrio. Así "es muy difí-cil probarse para ver qué quiere uno para cuando sea grande". El liceo es, por ahora, su única red.

¿Cómo es la rutina de los liceales en contextos críticos?

DORMIR
Icono de persona durmiendo. Foto: Pixabay
Los que asisten a los turnos matutinos duermen menos que los que van en la tarde: 7,3 vs. 9,3 horas.
CUIDAR A OTROS
icono familia. Foto: Pixabay
La mitad dedica media hora de su jornada a realizar tareas de cuidado, y un 30% dedica al menos 1 hora.
HORAS DE PANTALLA
icono computadora. Foto: Pixabay
La mayoría de los estudiantes pasa entre 3 y 5 horas frente a una pantalla
HORAS EN CENTRO EDUCATIVO
icono reloj. Foto: Pixabay
Los estudiantes permanecen en las instituciones algo más de 3 horas
ACTIVIDADES EXTRACURRICULARES
icono pelota de fútbol. Foto: Wikimedia
Un 30% estudia al menos media hora por día para el liceo, y un 25% lo hace una hora o más.
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