TRAGEDIA AÉREA: SEPELIO DE LOS PILOTOS

Dolor y rabia de militares por muertes de aviadores

Ausencia de Vázquez tras dos accidentes cayó mal en oficiales.

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En un máximo de 50 días la FAU tendrá un informe sobre causas del accidente. Foto: A. Colmegna

Cuatro oficiales aviadores fallecieron en cuatro días en dos accidentes, uno el viernes 12 en Durazno y el otro el martes 16 en el aeropuerto de Carrasco. La investigación de ambos accidentes está en curso en la Fuerza Aérea. ¿Impericia o fallas mecánicas? Esa es la gran pregunta que los oficiales aeronáuticos deberán develar.

Mientras, los problemas presupuestales, el bajo salario y la intención de reformar la Caja Militar (aunque formalmente es un Servicio de Retiros y Pensiones), hacen cada vez más frecuentes los reclamos de los militares al Poder Ejecutivo.

Para acentuar la situación de tensión, más allá de los reclamos presupuestales y salariales, entre la oficialidad de la Fuerza Aérea se respiraba ayer en la base de Boiso Lanza, donde tuvo lugar el sepelio de los oficiales Fernando De Rebolledo y Gonzalo Correa, el malestar con el presidente Tabaré Vázquez porque, al cabo de dos accidentes fatales en cuatro días, no hubiera concurrido al velatorio o al sepelio de los militares. Al fin "es el comandante en jefe" de las Fuerzas Armadas, confió un oficial superior a El País.

El malestar se proyectó al ministro de Defensa, Jorge Menéndez, por no haber postergado un par de días la ceremonia de su asunción al cargo, que estuvo lugar el viernes 12, apenas horas después del accidente del A 37 Dragonfly donde murieron dos oficiales, un teniente 1° y un teniente 2°.

Un aviador contó a El País que aunque se realizó un minuto de silencio al comienzo de la asunción de Menéndez y del subsecretario Daniel Montiel, no se pospuso el acto: apenas se ordenó no servir champagne.

Ayer, sobre las 15 horas, el jefe de la FAU, Alberto Zanelli, recibió en Boiso Lanza al flamante subsecretario Montiel. "¿Y el ministro…?", le preguntó Zanelli al subsecretario. "En ocho minutos está acá", respondió Montiel. Zanelli respiró.

Montiel asumió el cargo el viernes 12 y hasta entonces nadie lo conocía en la institución militar.

El comandante decidió esperar al ministro para hacer una alocución antes de partir al cementerio. Una vez arribado Menéndez, Zanelli leyó una escueta carta enviada por el presidente al comandante.

"Lamentablemente presento ante Usted y por su intermedio a todo el personal de la Fuerza Aérea Uruguaya, y especialmente a los familiares de los oficiales fallecidos en el accidente aéreo del día de ayer, mis más sentidas condolencias".

Congoja generalizada en el entierro. Foto: Ariel Colmegna
Congoja generalizada en el entierro. Foto: Ariel Colmegna

SIN RECLAMOS.

Zanelli intentó bajar la pelota: "No es momento de hacer leña del árbol caído" y "la Fuerza Aérea no reclama nada", fueron dos de las frases empleadas por el comandante ayer para poner paños fríos a la tensión.

"La Fuerza Aérea no reclama nada, tiene para trabajar lo que el país le asigna para trabajar. La Constitución y las leyes marcan quién es el responsable y el que está obligado a asignar recursos al disponer misiones. El orden es disponer las misiones y asignar los recursos para que se cumplan. Nosotros tenemos la obligación de ejecutar esas directivas de la forma más correcta. Respondemos por la vida de nosotros mismos y por los materiales que son de la gente", dijo el comandante Zanelli.

Sin embargo, no pudo contener la rabia que se incrementaba ayer también entre el personal subalterno. "Hay una presión psicológica impresionante", dijo una fuente militar a El País. Esa presión está dada porque "todos los días tenemos en las conversaciones el perjuicio que va a implicar la ley" de reforma de la Caja Militar, así como "los salarios" y "la falta de presupuesto para mantener en condiciones" la flota, dijeron varios consultados.

El razonamiento que hacen los militares es simple: "si un tanque se para, el piloto se baja y sigue el combate caminando; pero si un barco tiene agujeros o a un avión se le para el motor, los tripulantes mueren", contó un oficial.

Las malas condiciones de la flota han sido reiteradas en los últimos meses. En el informe enviado como anexo al proyecto de Rendición de Cuentas, la Fuerza Aérea dio cuenta que se "ha logrado finalizar el pasado año con un registro de 41% de operatividad de aeronaves", y admitió que "la obsolescencia de las plataformas aéreas que posee el Uruguay —el promedio de antigüedad de flota es de más de 30 años y en las aeronaves C-130 (Hércules) más de 50 años— y la falta de capacidad en mantener stocks de repuestos críticos a disposición, exigen que los ciclos de mantenimiento deban ser estrictos en el tiempo".

Al promedio de 41% en condiciones de vuelo de toda la flota se llega explicando que la FAU tiene 85 aeronaves en total, 18 de combate (28% en actividad), 10 de transporte (40%), 14 helicópteros (36% en condiciones de volar), 20 de enlace (50%) y 23 de instrucción (48% operativas).

El capitán De Rebolledo había recibido su diploma como piloto instructor, en las diferentes plataformas, el pasado 25 de julio. En tanto el alférez Correa recibió la distinción como copiloto en la misma ocasión.

Inmortales.

A la Fuerza Aérea, por estas horas, le importa recordar a sus caídos. Por eso ayer se tributaron honores fúnebres a los oficiales De Rebolledo y Correa.

En el Cementerio del Norte, frente al panteón de la FAU, los féretros llegaron en cureña tirada por siete caballos negros y sus jinetes.

La banda de la Fuerza Aérea tocó la marcha fúnebre, hubo salva de fusil y un pasaje aéreo de una escuadra de tres SF-260, un avión de entrenamiento básico, fabricado por Aermacchi en Italia.

El ministro Menéndez y el subsecretario Montiel asistieron a las exequias. Habló el comandante del Escuadrón 5, comandante Alejandro Trujillo, al que pertenecían los oficiales y el helicóptero Bell UH-1H, quien recordó a los jóvenes pilotos.

"Nos golpea el dolor al ver un casco abandonado, un lugar vacío en la mesa de vuelo, el dolor de un padre, una madre o un hermano", dijo Trujillo. Recordó palabras de Gabriel García Márquez para expresar que "la muerte no es el fin, el fin es el olvido". "Ellos están en nuestro corazón, su historia es nuestra historia, su sacrificio nos honra, su recuerdo nos enaltece", dijo Trujillo, visiblemente emocionado.

"Qué sentido tiene esta pérdida. De qué sirve tanto sacrificio. Por qué tanto dolor", reflexionó entre lágrimas.

"La muerte no nos quitó a nuestros camaradas, la muerte los hizo inmortales", subrayó. Aunque admitió que para los familiares la ausencia de los pilotos será "un vacío imposible de llenar", dijo que la institución está con ellos.

El comandante Zanelli entregó a los padres del alférez y a la esposa y padres del capitán el pabellón nacional con el que sus féretros fueron envueltos hasta llegar al panteón de la Fuerza Aérea.

Operaciones no pararán por los dos accidentes.

La Fuerza Aérea resolvió mantener las operaciones sin cambios pese al segundo accidente registrado en apenas cuatro días. "Quiero destacar que en este momento sigue vigente la guardia de búsqueda y rescate en el centro de control de rescate de Carrasco con tripulación y aeronavelistas para cumplir con su misión como cualquier día, como también existe una guardia de policía aérea nacional para salvaguardar el cumplimiento de la ley uruguaya en el espacio aéreo con los aviones en Brigada Aérea II", dijo ayer el comandante en jefe de la fuerza, Alberto Zanelli. Descartó la chance de suspender momentáneamente las maniobras de entrenamiento porque dijo hay que seguir "practicando emergencias". La Fuerza Aérea dejó de utilizar el resto de los aviones Dragonfly, uno de los cuales protagonizara el accidente pasado.

Fuerza Aérea: "El helicóptero acababa de ser inspeccionado".

En un máximo de 50 días la Fuerza Aérea tendrá un informe detallado de qué fue lo que llevó a que el helicóptero UH-1H matrícula FAU055 se precipitara en el aeropuerto Internacional de Carrasco. El comandante en jefe, Alberto Zanelli, sostuvo ayer que "previo al vuelo se había realizado el mantenimiento de 25 horas", lo que indica que "acababa de ser inspeccionada y estaba en condiciones de operar". El helicóptero, fabricado en 1967, arribó al país en 1998 procedente del ejército de Estados Unidos reacondicionado casi a nuevo.

El accidente se produjo mientras se realizaba un vuelo de instrucción básico del curso de calificación de piloto de helicóptero. Zanelli destacó la experiencia del capitán Fernando Martín De Rebolledo (33) quien además de ser el jefe de mantenimiento de la flota de helicópteros tenía 1.300 horas de vuelo (muy experiente). "El señor capitán Fernando De Rebolledo fue uno de los tripulantes que me llevó el viernes a Durazno. Voló hasta Durazno, me depositó en forma segura en el lugar del accidente del A37 y cambiamos de helicóptero y volvimos a la Fuerza Aérea. Eso se logra porque él está educado, entrenado, capacitado, para volar las aeronaves que le fue indicado volar y cumplir esa misión", indicó Zanelli.

Fernando De Rebolledo era quien el martes instruía al alférez Gonzalo Correa (24) que contaba con 200 horas totales y había estado la semana pasada en Argentina operando un simulador.

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