CONFESIÓN DEL REFUGIADO SIRIO

Diyab firmó documento asegurando que viviría dos años en Uruguay

"Yo ya no confío en lo que me dice el gobierno de Uruguay. Es la última chance", dijo el exrecluso de la cárcel de Guantánamo que desde este lunes retoma la huelga seca.

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Diyab dice que no permitirá que se le administre suero ni ser hospitalizado. Foto: D. Borrelli

La situación del refugiado sirio Jihad Diyab se vuelve a complicar: ayer anunció que el próximo lunes retomará la "huelga seca" y ya aclaró que esta vez no aceptará ser revisado por médicos, ni ser hospitalizado ni que se le administre suero.

Además, por primera vez, admitió explícitamente que cuando salió de la cárcel de Guantánamo en 2014 firmó un documento en el que se comprometía a no dejar Uruguay por dos años, aunque aclaró que asumió ese compromiso en el entendido de que su familia lo estaría esperando en Montevideo. Como eso no ocurrió y como no pudo tampoco luego reunirse con su familia, se sintió liberado de su compromiso por lo que fue primero a Argentina y este año a Brasil y Venezuela. El anterior gobierno sostuvo en todo momento que los seis refugiados de Guantánamo que llegaron en diciembre de 2014 a Montevideo lo hacían como hombres libres con total libertad de movimientos.

Diyab que ya está en huelga de hambre reclamando reunirse con su familia, había dejado en suspenso la huelga "seca" que ahora planea retomar. Ayer habló por más de una hora con varios medios de prensa. Lo hizo en el despojado apartamento céntrico donde duerme. El apartamento tiene unos pocos muebles, piso de parquet y un ropero con algunas tazas y platos. Diyab estaba de pantalón deportivo, un buzo de color púrpura y zapatillas.

Habló todo el tiempo sentado. Si bien se veía fatigado y su tez está amarillenta hablaba de forma audible y fluida en árabe. Lo que decía un traductor lo pasaba al inglés y el activista argentino-estadounidense Andrés Conteris, que acompaña desde hace semanas a Diyab, al español. Sobre el final de la extensa charla, Diyab comenzó a hablar en inglés y demostró que domina ese idioma. Al terminar de hablar e incorporarse recurrió a sus muletas.

El refugiado se embarcó en una larga diatriba contra los medios de comunicación y contra el gobierno uruguayo al que acusó una y otra vez de no cumplir su compromiso de ayudarlo a reunirse con su esposa e hijos que están en Turquía. Incluso señaló que el 17 de junio de este año su familia se presentó en el consulado uruguayo en Ankara (Turquía) y que allí no se le facilitaron las visas comprometidas y necesarias para venir a Uruguay.

"Yo ya no confío en lo que el gobierno de Uruguay me dice. Es la última chance. Les he dado tiempo. No puedo seguir con estos juegos de parte del gobierno de Uruguay", dijo tajantemente.

"Soy una víctima, no un terrorista, como dicen. Yo he sufrido por esa acusación. Quiero vivir", aseguró. También insistió en que la presión de Estados Unidos impidió que él se quedara en Venezuela, país que habría estado dispuesto a recibirlo o a facilitar su salida hacia otro dispuesto a darle refugio. A Estados Unidos no le importa su suerte y no entiende porque Líbano (donde nació aunque es ciudadano sirio) y Qatar no aceptan recibirlo, agregó. "Muchos otros ex presos de Guantánamo también están sufriendo. Estados Unidos está controlando nuestras vidas aún después de que hayamos salido de Guantánamo y ese control debe terminar", pidió el refugiado.

Diyab dijo ser consciente de que va a sufrir y atribuyó la responsabilidad de su eventual muerte a los gobiernos de Uruguay y Estados Unidos. Su deseo es llevar una vida normal con su familia en un país musulmán, enfatizó. Su familia abandonó Siria luego de que el edificio en el que vivía fuese bombardeado por la aviación rusa que apoya al gobierno de ese país, que sufre una larga civil que ha causado más de 200.000 muertos. Un hijo de Diyab murió hace más de dos años por la guerra.

El canciller Rodolfo Nin Novoa reconoció a El País que todavía no hay novedades de las gestiones que está realizando el gobierno para lograr que algún país musulmán reciba a Diyab. Mañana regresa al país el vicecanciller José Luis Cancela que está realizando gestiones al respecto en Asia. (Ver nota aparte)

Diyab contó que en Guantánamo se reunió con tres funcionarios uruguayos (a uno de los cuales identificó como José "Chacha" González, vinculado al Movimiento de Liberación Nacional) con los que pactó las condiciones de su salida de Guantánamo. Y aseguró que hace semanas que no tiene contacto con el expresidente José Mujica.

Su mujer está "muy, muy triste", debió ser hospitalizada y se desanimó al ver un programa de televisión uruguayo que mostraba las dificultades que pasaban en Uruguay las familias sirias que llegaron como refugiadas, contó.

Diyab estuvo ayer acompañado por Conteris y por Ana Claudia de León, del denominado "grupo de apoyo" que organiza para el lunes una nueva vigilia en apoyo al refugiado y que volverá a manifestarse al caer la tarde frente a la embajada de Estados Unidos.

De peligrosos a "liberables"

El abogado de Diyab, Jon Eisenberg, comentó a El País que "no le sorprendería" que el refugiado haya debido firmar un compromiso de permanecer en Uruguay por dos años aunque no tiene certeza al respecto. Estados Unidos primero consideró a los seis excautivos de Guantánamo como peligrosos, pero luego pasó a considerarlos "liberables" y los envió por avión a Uruguay en diciembre de 2014. A Diyab lo acusó inicialmente de especializarse en falsificar documentos.

El gobierno hace gestiones en el Cáucaso

La intención de Diyab era retomar la huelga "seca" el jueves, pero el interlocutor del gobierno con los excautivos de Guantánamo, Christián Mirza, lo convenció de esperar el resultado de las gestiones del vicecanciller José Luis Cancela, que vuelve hoy de Bakú, la capital de Azerbaiyán, una república musulmana del Cáucaso muy rica en petróleo. "Nunca se dejó de trabajar haciendo gestiones en otros países musulmanes, algunos no árabes", dijo Mirza a El País aunque reconoció que el refugiado "está en su derecho" a retomar las medidas de protesta.

En caso de que como consecuencia del ayuno se llegara a "situaciones límites" se pondrá en marcha el protocolo del Sindicato Médico del Uruguay previsto para estos casos, explicó.

Mirza opinó que para Diyab es "contraproducente" una excesiva exhibición mediática y aseguró que, apenas el refugiado volvió de Venezuela, le ofreció gestionar una visita de su familia por unos veinte días. También dijo que la familia de Diyab en realidad no se presentó cuando fue citada por el consulado para retirar la documentación que necesitaba para venir a Uruguay. "El gobierno no tiene ninguna intención maliciosa de evitar que se reúna con su familia", aseguró Mirza.

Qatar, Líbano y Turquía han respondido negativamente al pedido de Uruguay de recibir a Diyab. Este no tiene actualmente trato con los restantes cinco refugiados. Dos de ellos trabajan a menos de dos cuadras de donde vive Diyab, pero no se los ha visto pasar por el apartamento para interesarse por su situación.

Diyab llegó a Guantánamo en 2002 luego de ser detenido en Pakistán. En la cárcel hizo varios ayunos de protesta.

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