Víctor Rossi

"Las discusiones y los perfilismos distraen la acción del gobierno"

El ministro de Transporte admite que la desaceleración económica que vive el país, unida a la inestabilidad de la región y las incertidumbres que hoy plantea Brasil, trazan un escenario complejo para captar las inversiones que Uruguay necesita en materia de infraestructura vial y portuaria.

No obstante, dice ser optimista porque los proyectos por unos 800 millones de dólares ofrecerán un bajo riesgo y una rentabilidad cierta para los inversores. Sumergido en la arena política, Rossi, hombre de confianza del presidente Tabaré Vázquez, advierte sobre la “intransigencia” de algunos sectores sociales y la falta de compromiso con la gestión de parte del Frente Amplio.

Víctor Rossi volvió al amplio despacho del octavo piso del Ministerio de Transporte y afirma que su mayor frustración es lo rápido que el tiempo pasa. "Van seis meses, es un montón de tiempo", afirma. Para el gobierno de Tabaré Vázquez el semestre ha sido intenso, fundamentalmente por los continuos choques con la propia fuerza política y los representantes de la denominada izquierda social. Rossi percibe un clima de "intransigencia" y "nerviosismo" exagerado que lo "inquieta.

—En lo que va de la gestión hubo seis paros del Pit-Cnt, un decreto de esencialidad para la educación y un gran desgaste de la ministra del ramo, la desautorización del canciller con respecto al TISA, un desalojo violento, etc. Todos estos hechos nacieron desde el arco de la izquierda política y social. ¿Cómo observa este fenómeno social y político?

—Han sido meses muy movidos en los que se combinaron muchas cosas, entre ellas el legítimo reclamo de mucha gente durante el proceso de discusión presupuestal con un componente de ansiedad e intransigencia muy fuerte. Vemos padres que agreden a maestros, que se tiran balazos en un partido de fútbol o estudiantes que hacen una ocupación y son desalojados en total orden mientras gente que nada tiene que hacer allí se agarra a garrotazos con la Guardia Republicana. Estamos en un país que muestra signos de nerviosismo que inquietan.

—¿Cuánto afecta este clima a la gestión del gobierno y a la imagen del presidente Tabaré Vázquez?

—Yo no tengo ninguna duda de que hay un timón firme. El timonel no es garantía de que no existan dificultades pero es garantía de que el país tiene un rumbo y vamos a seguir insistiendo y afirmando ese rumbo; para esto el conjunto de los que tenemos responsabilidad en el gobierno vamos a contribuir, superando a veces errores personales, pero afirmando la solidaridad y el compromiso con los objetivos programáticos.

—¿Le llama la atención que sea desde la propia izquierda desde donde más se ha atacado la gestión?

—Quienes integramos el gobierno no podemos ser prescindentes en ningún tema, más allá de que cada uno de nosotros tiene una responsabilidad específica, nada de lo que sucede en el gobierno y en el país nos puede resultar ajeno. Yo tengo clara conciencia de que debo dar una mano al compañero o ayudar en la tarea que necesita respaldo. De la misma manera en que en el gobierno tenemos esa claridad, tampoco puede ser prescindente la acción política. No somos un gobierno que salió de un acertijo, somos el gobierno del Frente Amplio que lleva adelante el programa del Frente Amplio y solo podemos tener éxito en la gestión con el respaldo del conjunto del Frente Amplio. No se integra la fuerza política del gobierno solo para expresar qué me gusta y qué no me gusta, se integra para comprometer el accionar en la gestión, y esto no se limita a la acción del presidente y del Consejo de Ministros sino que debe ser un compromiso de todos los que tienen alguna responsabilidad tanto política como social. De pronto sería bueno que quienes estamos a favor de la acción del gobierno y nos hemos comprometido en llevarla adelante nos juntemos en alguna esquina para expresar que estamos dispuestos a seguir este camino y no permitir que 25 o 30 tirando baldosas contra la Policía se conviertan en la principal noticia del día.

—¿Falta más apoyo al gobierno desde la propia izquierda?

—Como ciudadanos e integrantes de la fuerza política tenemos que separar la paja del trigo y subrayar el compromiso que tenemos con el futuro del país y no dejar que nos distraigan en cuestiones que en realidad persiguen otros fines. Muchas veces da la impresión de que se pierde de vista que lo importante no es que el país sepa lo que fulanito o menganito piensan, porque las discusiones y los perfilismos distraen a la opinión pública y a la acción política de los objetivos definidos por el Frente Amplio en su conjunto. No importa si Juan, Pedro o Samuel están un poquito más acá o más allá en sus opiniones, importa el compromiso que hemos asumido.

—¿Fue atinado el decreto de esencialidad en la educación?

—De la educación depende el futuro del país. Nos preocupan los días de clase y no puede ser que se haya tomado este deporte de dar clase un día sí y otro no con independencia del tema de discusión y sin tener en cuenta que el que paga los platos rotos es el educando. Estoy seguro que la mayoría de los frenteamplistas piensan que la función de educador es para los educandos. Lo que no puede ser es que los que creen que la función es para ellos sean los que determinan cuál es el contenido de la discusión y el conflicto.

—Sin embargo las mayores críticas hacia ese decreto surgieron desde el propio Frente Amplio.

—Por eso hay que reflexionar.

—¿En el Frente Amplio?

—En la sociedad en su conjunto y el Frente Amplio está dentro de esa sociedad, incluso tiene más responsabilidad por ser la fuerza de gobierno y representar a la mitad del país. Tenemos que bajar la pelota al piso, todos tenemos que fortalecer la fraternidad en la diferencia, en la discusión, en el intercambio, pero fortalecer la conciencia de que hay objetivos fundamentales que no pueden perderse de vista.

—¿A qué se debe que por momentos el Frente Amplio sea oficialismo y oposición en forma simultánea?

—No es una estrategia y si así fuera no sé quién la decide (se ríe). Pero es cierto, hay momentos en que actuamos como oficialismo y oposición, lo único claro es que no es deliberado.

—¿En esa lógica vale que al presidente se le pegue públicamente desde la propia fuerza política que integra?

—Por eso digo que lo importante es fortalecer el funcionamiento del Frente Amplio, que está bien que discuta pero la expresión de apoyo a la acción de gobierno debe ser clara porque lo que se lleva adelante es un programa con objetivos que fijó la fuerza política. Es legítimo tener opiniones diferentes pero hay ámbitos para discutir y decidir, lo que no puede haber es un terreno abierto para justificar cualquier cosa.

—También la acción policial en el operativo de desalojo del Codicen fue cuestionada.

—Allí se hizo lo que se hizo por parte de los manifestantes para que se enviara a la Republicana a desalojar y así poder provocar todo lo que ocurrió. Los estudiantes salieron pacíficamente por una puerta y la gente que estaba afuera armó esa batalla campal que dejó heridos y roturas. Es increíble. Hay que ponerse en el pellejo de quien asume esa enorme responsabilidad de ordenar el desalojo.

“Lo que hoy ocurre en la región nos preocupa”


—¿Está conforme con los recursos que le asignaron en el Presupuesto?

—Arranca mal quien asuma esta responsabilidad pensando que del presupuesto vendrán las soluciones que tiene el país en materia de infraestructura. El presupuesto es muy predecible porque si es serio debe tener un equilibrio entre ingresos y egresos. Hemos tenido crecimiento pero sabemos que hay dificultades en el mundo y la región que tendrán una incidencia negativa sobre nuestras posibilidades de proyección. En el Consejo de Ministros establecimos el orden de prioridades y desde este ministerio nunca tuvimos la expectativa de que del presupuesto dependiera el volumen de obras que tenemos la obligación de impulsar y concretar. Del intercambio con Economía establecimos los espacios que el país podía habilitar para promover líneas de financiamiento que nos permitan abordar las obras que son necesarias.

—La clave es el sector privado a través de la participación público-privada en las PPP.

—Las PPP son la vedette porque son lo nuevo, son el instrumento con la potencia para generar un cambio cualitativo importante. Pero también la Corporación Vial ampliará la concesión, se abrirán líneas de financiamiento y el ministerio tiene de recursos propios por unos doscientos millones de dólares por año.

—¿Cuánto dinero se canalizará a través de las PPP?

—Hasta ochocientos millones de dólares en los cinco años, que incluyen la ruta 21-24 que ya está en proceso de adjudicación. Hemos hecho modificaciones al decreto que habilita la participación público-privada para acortar tiempos y hacer más ágil el procedimiento. La primera tanda de llamados para cuatro o cinco obras se realizará este año.

—Los cambios en la región pueden desestimular a los inversores. ¿Están teniendo en cuenta esa coyuntura a la hora de planificar los llamados a licitación?

—Estas iniciativas exigen un buen talante del inversor y siempre es más fácil atraerlo en un momento de auge y con perspectiva de desarrollo. Hoy en la región hay interrogantes y situaciones comprometidas. Es evidente que todo esto influye, nos preocupa y hemos tratado de manejarlo con mucha responsabilidad porque creo que lo que nosotros podemos ofrecer es una inversión segura, cierta, que tenga un riesgo bien reducido para el privado. Nosotros podemos ofrecer seguridad en cuanto a la utilidad que recojan los inversores.

—Un estudio sobre la red vial manejó la posibilidad del riesgo de un colapso y un rezago en la inversión de US$ 1.300 millones. ¿Es así?

—Se dicen muchas cosas, algunas de manera irresponsable y otras seriamente. Yo las leo todas. En el período electoral hubo una subasta de cifras. ¡Quién da más! Todas buscaban tener un cierto respaldo pero es muy difícil discutir sobre opiniones o valoraciones. Es distinto cuando uno está en la cancha y tiene la responsabilidad de convertir lo que dice en hormigón. En ese sentido los problemas de inversión en materia de infraestructura vienen de mucho tiempo antes, todos sabíamos cuando se empezó la forestación que iba a llegar un momento en el que el país iba a tener que resolver un nivel de infraestructura superior. Y por distintas razones las cosas se fueron postergando, yo no quiero discutir ahora eso. Pero hoy los márgenes son mucho más estrechos y la respuesta hay que darla ahora o ahora para evitar que se produzca un colapso. Al día de hoy no ha quedado un solo kilo de producción sin salir del país. Pero para que ello siga ocurriendo debemos dar soluciones. La situación de la red vial no es buena, ha sido sometida a un afortunado crecimiento de la producción que implicó una demanda no solo en la cantidad de unidades de transporte sino también en el peso. Pero este no es el peor momento para la caminería del país, hubo años donde todo estaba aún peor. Si hoy está como esta, pese al notable incremento de cargas, es porque el esfuerzo de mantenimiento ha sido muy importante.

—¿Y a qué apunta para no limitar el crecimiento del país?

—No debemos discutir sobre un pozo o una ruta, debemos plantearnos el llevar la red vial a un nivel superior. Para eso se necesitan recursos. Hoy en el país tenemos caminos muy malos, otros regulares y otros de primer nivel. Debemos intentar llevar toda la red a ese nivel superior y tener la capacidad de mantenerlo. Para eso necesitamos una nueva estrategia y planificación a nivel país.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados