Todos los eventos apelan a los pinchadiscos; ya hay profesores y alumnos

Los disc jockeys aportan la banda sonora de este verano

Los disc jockeys invadieron Punta del Este en las discotecas, fiestas y, desde hace dos temporadas, en las inauguraciones de locales comerciales. Están en todos lados.

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Alana Ley fue la DJ en el lanzamiento del Ovo Beach. Foto: Juan Manuel Gari.

Estos profesionales de la música, que bailan al compás de las canciones que pasan, le dan valor agregado a cada celebración. Más de 30 djs (el apócope de disc-jockey) se presentaron en las últimas dos semanas en Punta del Este en diferentes celebraciones.

Desde hace unos años, estas figuras comenzaron a ocupar el lugar de las bandas en fiestas masivas. Un ejemplo es Box, que desde el 2009 contrata a dos DJs por evento que animan a los más de 8.000 jóvenes durante toda la madrugada.

Ricardo Barbé, quien se dedica a producir fiestas en Montevideo y Punta del Este, asegura que "lo nuevo" son estos profesionales en el lanzamiento de temporada de locales comerciales. Por ejemplo, el argentino Meme Bouquet estuvo ayer durante dos horas en el de Caro Criado en La Barra.

"Cuando vos le ponés el DJ estás avisando que va a haber bebida y los estás invitando a divertirse", comenta el productor. A su vez, agrega, contratar a un DJ es una forma que tienen los boliches y paradores de "convocar gente".

Para Alana Ley, una DJ profesional desde 2008, la música electrónica es el género que hoy está de moda en todo el mundo. "En Punta del Este hay muchos porque es lo que escuchan los turistas en sus países", explica. En Uruguay cree que todavía no está masificada.

En Punta del Este, en casi todas las fiestas hay uno. Los paradores más importantes como La Selenza, Mantra y Ovo Beach recibieron el año con DJs internacionales y locales. Juan Eduardo García, gerente general del Conrad, contó a El País que para esta temporada aumentaron la propuesta con el objetivo de captar al público juvenil que viene a veranear.

Cada vez más.

El avance de la tecnología los popularizó. Según Ariel Perazzoli, quien hace más de 30 años se dedica a esta actividad, antes para ser DJ había que comprar vinilos y discos compactos "muy caros". "A veces, tenías que comprar un disco en el que venían 15 temas para usar uno solo", dice.

De repente, la piratería comenzó a adueñarse de la industria musical. Esto provocó que la oferta de canciones se multiplicara por mil (o millones) respecto a un par de décadas. Y, como consecuencia de este fenómeno, también hizo que muchas personas accedieran al mundo de los pinchadiscos.

Muchos piensan que ser DJ es solo poner una canción. Sin embargo, otros lo ven como un arte, en el que miden la conducta del público para poner determinada canción. "Uno es psicológo del estado de ánimo de la gente", afirma Perazzoli.

A su vez, les lleva mucho trabajo de preproducción a la fiesta ya que buscan generar música original. "El 90 % del material que hago no lo tiene nadie", asegura Perazzoli.

La idea es tomar fracciones de canciones clásicas, transformarlas y ponerlas en la pista. "Eso le da un toque distintivo", explica. "Es muy fácil bajar un tema que está pasando un DJ. Pero si uno pone un tema que no se escuchó nunca en ningún lado, ya estás marcando una tendencia diferente", dice.

En este sentido, Alana diferenció a los DJ "comerciales", que son aquellos que pasan temas que ya fueron escuchados por el público en otra oportunidad, y los DJs "de culto": "pasan temas nuevos que nunca oíste y que buscan atraparte".

Dónde aprenden.

Hace 30 años, los que soñaban con ser DJ en Uruguay eran autodidactas. Tenían la vocación, tomaban como referencia alguna persona que ya estuviera en la pista. "Era ensayo y error", admite Perazzoli.

En Uruguay, hay diferentes DJs que tienen una academia y brindan clases particulares. Alana Ley, por ejemplo, aprendió "por hobby" hace algunos años en un curso y, luego, continuó su carrera de manera autodidacta.

Pablo Dangiolillo, que trabaja para boliches como Macarena y Azabache, es profesor hace cinco años. Por su academia han pasado unos 60 alumnos.

Su curso dura cinco meses. Allí enseñan cómo "ambientar" con música determinado acontecimiento. También enseñan cómo reproducir en los distintos dispositivos de reproducción: vinilo, discos compactos y MP3, el formato más popular para escuchar en los dispositivos móviles y las computadoras.

Para comenzar en el camino de DJ, es imprescindible comprar auriculares profesionales (cuestan de 50 a 300 dólares). También debe tener una computadora y un controlador de MP3, o sea una consola que tiene perillas y botones, los que le permitirá mezclar las canciones rápidamente. En el mercado se puede conseguir desde los 300 a 1.000 dólares.

También debe tener una "disquera", discos o canciones guardadas en la computadora que utilizará para la ocasión. "Con eso, una persona ya puede animar una fiesta", cuenta Dangiolillo.

Después, puede decidir comprar compacteras, un aparato que permite intercalar canciones de discos (cuestan de 400 a 5.000 dólares) o bandejas de vinilo, para reproducir canciones que están en ese formato y se consiguen por 500 dólares.

De esta forma, los DJs aprenden y se vuelven una atracción turística. En Punta del Este ya lo son.

LLEGAN DJS RECONOCIDOS EN EL MUNDO DE LA MÚSICA

El dúo "Deep Dish" (Dubfire y Sharam), el inglés Nick Warren, "Showtek" (dúo de hard dance, conformado por los hermanos Sjoerd Janssen y Wouter Janssen), Chuckie de Holanda, los franceses Bob Sinclar y Leo Lanvin, el chileno Luciano y el DJ "Tocadisco" de Alemania estarán esta temporada en el parador del Conrad: Ovo Beach. El próximo lunes, en el parador Mantra, tocará el DJ Tennis y Mind Against en el HISS Festival. El 6 de enero cuatro DJs de renombre mundial estarán en Boiler Room, un evento exclusivo de electrónica.

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