INTERPELACIÓN POR EL INSTITUTO CACHÓN DE CIEGOS

Diputada provoca al FA con ojos vendados

Referencias a Sendic y sus “cómplices” y reproche a UP porque apoya a los blancos.

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La interpelante con una venda negra para sentirse "en los zapatos" de los ciegos. Foto: A. Colmegna

El Ministerio de Desarrollo Social no dará marcha atrás: mantendrá centralizada la atención de los no videntes en el Instituto General Artigas, y no en el Instituto Cachón, fundamentalmente por cuestiones de dinero.

La interpelación de la diputada del Partido Nacional Gloria Rodríguez a la ministra Marina Arismendi no tuvo efecto sobre la decisión de trasladar a los pacientes, pero dio lugar a una serie de cruces entre el Frente Amplio y la oposición y desnudó diferencias en la izquierda sobre el tema.

El alquiler de la actual sede del Cachón, en la zona de Brazo Oriental, le cuesta al Mides $ 130.000 por mes. La diputada colorada Graciela Matiaude sostuvo que el vicepresidente Raúl Sendic y sus "cómplices", cuando presidió Ancap, "gastaron en tres días, en la fiesta de la planta desulfurizadora, el alquiler del Cachón por varios años", a lo cual el diputado de la lista 711 Pablo González replicó que el vicepresidente "nunca integró una banda".

El diputado de la Unidad Popular (UP) Eduardo Rubio echó leña al fuego. "La fiesta", por la inauguración de la planta de Ancap, "equivale a más de cinco años de alquiler del Cachón", llamó "autoritaria y soberbia" a Arismendi y afirmó que el Frente Amplio "no respeta los derechos humanos" de los pacientes no videntes.

Rubio se manifestó abiertamente en contra del traslado del Instituto Cachón. "Viene siendo desmantelado y no puedo entender por qué", dijo.

Por primera vez desde que el Frente Amplio tiene mayoría absoluta en las Cámaras, la moción aprobada con sus 50 votos en el plenario no respaldó explícitamente la gestión de la ministra Arismendi. El respaldo fue a "los lineamientos políticos que lleva el gobierno en conjunto y el ministerio en particular", además de destacar "la relevancia del Mides en la ejecución de políticas públicas de desarrollo, inclusión, equidad y cuidados, como los planes de rehabilitación de las personas ciegas y de baja visión".

Durante la tarde hubo dos reuniones de la bancada donde se ajustó el texto de la moción. Dos de los diputados del Frente Amplio más críticos de la gestión de Arismendi, Berta Sanseverino y Washington Silveira, no estuvieron en sala.

Venda negra.

La interpelante anunció que repartiría vendas negras para que los diputados se colocaran "en los zapatos" de los no videntes. Su propuesta se votó y resultó negativa porque la bancada del Frente Amplio no la acompañó.

"Es muy fácil decidir si no sabemos lo que es estar en la oscuridad. Quiero que los legisladores se coloquen un momento en el lugar de las personas ciegas", planteó Rodríguez, y se colocó la venda. "Quiero que se pongan un minuto en los zapatos de los que tienen que realizar su rehabilitación en el Instituto Artigas. Nadie está libre de una discapacidad", añadió. "Tenemos temor de cubrirnos un minuto porque sabemos lo equivocados que estamos", subrayó, en alusión al Frente Amplio.

Fue entonces cuando llovieron las críticas a Rodríguez desde el oficialismo. Susana Pereyra le dijo que "bastardeaba" la interpelación, en tanto Alejandro Sánchez le respondió que buscaba "un efecto sensacionalista para captar la atención de la televisión", y que era "una demagoga". Y Gonzalo Civila apuntó que Rodríguez "hizo un show que degrada la política".

Rodríguez respondió que no buscó "hacer demagogia". "Yo no ofendo ni agravio a nadie, y tampoco hago demagogia", sostuvo, y aclaró que "no me gusta salir en la televisión".

Rubio, de la UP, dijo que había acompañado el pedido de Rodríguez para repartir las vendas negras, y que el Frente Amplio había tenido "actitudes de barrabrava", aludiendo al calificativo de Pereyra de "bastardear" la interpelación.

Fuera de micrófono, el frenteamplista Daniel Caggiani le recriminó a Rubio que "siempre votás con los blancos", y le espetó: "sacate la careta". Rubio se paró de su banca, se acercó a Caggiani y le respondió: "vamos a sacarnos los dos la careta".

Juntos salieron al ambulatorio, pero solo conversaron.

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