UNA OBRA CON MUCHAS DIFICULTADES

En 40 días hubo ocho siniestros en el Corredor General Flores

Los vecinos y comerciantes reclaman inspectores para evitar accidentes.

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Señales: las luces pueden generar confusión en los usuarios. Foto: M. Bonjour

Osvaldo tiene una ferretería en General Flores casi Berlín desde hace 30 años. Está furioso con el nuevo corredor. Asegura que desde su puesta en funcionamiento, el pasado 19 de agosto, hubo ocho accidentes en distintos sectores del corredor.

"Casi todos los accidentes fueron de ómnibus contra peatones. Esto es un desastre, no le sirve a nadie. En cinco o seis de los accidentes participó Policía Técnica porque fueron muy graves", dijo el comerciante.

Por otro lado, asegura que cada día observa la formación de "atascos" en el tránsito. "Eso no pasaba antes que hicieran el corredor. En 30 años que estamos acá nunca hubo un atasco. Pasa a toda hora, en particular durante la mañana", aseguró.

El 1º de septiembre un peatón fue atropellado por un ómnibus en el Corredor General Flores al llegar al cruce con la calle Berlín, a pocos metros de la ferretería de Osvaldo. El hombre tuvo que ser hospitalizado de inmediato. El diagnóstico médico calificó sus estado como "politraumatizado grave con pérdida de conocimiento".

Aquel fue el cuarto siniestro grave que se produjo desde que se inauguró la obra vial. El lunes 29, otro peatón quedó internado, en estado grave, luego de ser atropellado por un ómnibus cuando se disponía a cruzar General Flores a la altura de la intersección con Itacumbú.

La esquina donde ocurrió el siniestro está a menos de una cuadra de la escuela del barrio. En ese sitio no hay un cruce peatonal. No obstante, algunos vecinos se atreven a cruzar el corredor.

Cruzar el Corredor General Flores es peligroso. Foto: Marcelo Bonjour
Cruzar el Corredor General Flores es peligroso. Foto: Marcelo Bonjour

Cruce.

En la tarde del domingo 25 de septiembre, dos policías protagonizaron otro accidente en el mismo corredor. Para llegar en tiempo a un procedimiento en curso ingresaron al carril exclusivo de ómnibus.

Los efectivos viajaban con la sirena encendida pero en la intersección con Santiago Sierra su vehículo terminó embestido y aplastado en la parte delantera por un ómnibus que iba a Punta Carretas.

Miguel Medeiros, que manejaba el patrullero, fue internado en el CTI del Hospital Policial en estado grave, con traumatismo de cráneo y edema cerebral, traumatismo de tórax y fractura de clavícula.

Un mes atrás, apenas inaugurado el corredor, se produjo el primer accidente. En el mismo cruce de General Flores con Santiago Sierra, un ómnibus atropelló a un ciclista, que perdió el conocimiento.

Ayer, Rafi el farmacéutico de Santiago Sierra y General Flores, atendió a El País detrás de una pequeña ventana por la que también despacha los medicamentos. Desde allí tiene una amplia visión de la esquina al tiempo que se cubre del ataque de los delincuentes.

"El problema es que la calle es muy ancha para cruzar. A los ancianos, que caminan lento, no les da el tiempo para llegar a la otra vereda", indicó.

Efectivamente, tal como dice el farmacéutico, el semáforo corta el tránsito durante un período de apenas 20 segundos. En ese lapso una persona sin dificultades de circulación debe apurar el paso para llegar a tiempo al otro lado.

Además, Rafi apuntó que el tener que atravesar las dos calles, la del corredor para los ómnibus y las dos del tránsito normal, "entrevera" a la gente.

"Cuando el semáforo permite cruzar la gente se olvida que aquellos que vienen por Santiago Sierra, del lado de la estación, y van a tomar General Flores, también tienen derecho a cruzar", advirtió el comerciante de la zona del Cerrito.

Martín, un vecino que atraviesa a diario el corredor, subrayó que las señales de tránsito "llaman a la confusión". Puso como ejemplo el uso de la luz verde. "Es una señal universal, todo el mundo la entiende. En este corredor hay dos luces verdes, una con la señal tradicional y otra que tiene la palabra bus. Si no conoce la zona o viene distraído, puede terminar en un problema", afirmó.

Por su parte, Luis Alberto, un comerciante que ayer atendía a los parroquianos de su bar en Santiago Sierra y General Flores, reclamó medidas educativas para evitar accidentes.

"Todo el mundo se come los ómnibus, la gente cruza y para en el medio. La gente no se acostumbra a los cambios, habría que poner inspectores cada tantas cuadras para que expliquen el sistema", aseveró.

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