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Devuelven los colores a los 33

Al ritmo que avanzan los trabajos de restauración del "Juramento de los 33 Orientales" de Juan Manuel Blanes, la pintura —probablemente la más vista en el país— recobraría su viejo esplendor a mediados de abril.

A mediados del 2014 comenzaron las tareas de restauración del óleo del s. XIX. Foto: F.Flores.
A mediados del 2014 comenzaron las tareas de restauración del óleo del s. XIX. Foto: F.Flores.
Foto: Francisco Flores.
Foto: Francisco Flores.
Las dos expertas trabajan 4 horas por día frente al público, de lunes a viernes.
Las dos expertas trabajan 4 horas por día frente al público, de lunes a viernes.
Foto: Francisco Flores.
Foto: Francisco Flores.
Foto: Francisco Flores.
Foto: Francisco Flores.

Claudia Barra y Matilde Endhardt, las restauradoras que están a cargo de la tarea, se dedican cuatro horas por día, de lunes a viernes —y algún sábado, incluso— a poner manos a la obra ante la vista del público que concurre al Museo Blanes, en el Prado.

A mediados de septiembre del año pasado comenzaron las tareas de restauración del óleo del siglo XIX. Primero se removió y retiró la tela del marco, y luego se armó un andamio que permite acceder a la zona más elevada del cuadro, que supera los tres metros de altura. La disposición del andamio facilita al público la visión de la tela y de los retoques que se realizan, y que las expertas cotejan con las imágenes en sus notebooks.

Endhardt comentó que la primera etapa consistió en la documentación visual de la pintura. "Con la ayuda de la Intendencia se tomó una foto entera, digital, con una reproducción de luz fiel. Esa imagen la repartimos en cuadrantes e iniciamos con pruebas de limpieza de barniz, evaluando si sacarlo o no", dijo.

Se sacó el antiguo barniz oxidado, "lo que hace lucir más y mejor los colores originales de la pintura", dijeron.

En 40 sectores.

Claudia Barra afirmó que en la siguiente etapa hicieron el diagnóstico y evaluaron "hasta dónde intervenir y con qué criterios. Luego comenzamos las tareas en la propia pintura".

En base a los cuadrantes, dividieron la obra en 40 sectores, realizaron un relevamiento de cada zona que identificaron con símbolos —tanto letras como números— y definieron qué hacer en cada una de ellas.

Ya sobre el cuadro, iniciaron tareas en lugares diferentes para trabajar de manera simultánea. Constataron en qué lugares había ausencia de pintura por desprendimientos, o zonas con repintes producto de anteriores restauraciones.

Las expertas saben de al menos dos restauraciones anteriores, la última de las cuales, según se estima, se hizo en la década del 60, "pero no hay documentos ni escritos respecto de los materiales utilizados entonces", explicaron.

En las zonas donde hubo restauraciones previas, se evaluó si el color se había deteriorado o sufrido cambios que lo diferenciaran de la paleta original de la obra, o si la textura no era la adecuada.

"En estos casos, hay que eliminar el retoque de la restauración anterior" explicó Barra.

Las especialistas subrayan que ha habido "muchísimos cambios" en las técnicas de restauración en las últimas décadas, "en el uso de materiales y en la metodología de trabajo".

Antes "se usaban mucho la cera y la resina, que hoy en muy pocos lugares se sigue utilizando. Para los colores se recurría a óleos o tierra de color, y ahora se usan otros productos específicos que son muy estables", explicaron.

Consultada sobre si algunos colores presentan más dificultad para la restauración, Barra indicó que "los oscuros siempre son más complicados; pero también la piel y los cielos pueden presentar dificultades, depende de cada caso".

Deterioro.

El 27 de julio del año pasado, El País informó que el "Juramento de los 33 Orientales" sufría microdesprendimientos que requerían de un proceso de restauración, si bien su estado no era "calamitoso", según conocedores de la obra. Se había hablado sobre su restauración, pero no se concretó por falta de fondos.

Semanas después, la intendenta Ana Olivera resolvió que se adjudicaran fondos especiales que no estaban previstos presupuestalmente para restaurar el óleo. Se destinaron aproximadamente US$ 60.000 para estos trabajos.

El óleo sobre tela, que tiene unas dimensiones de 3,11 metros de altura por 5,64, fue pintado entre los años 1875 y 1878 y representa el desembarco de los 33 Orientales en la playa de la Agraciada, el 19 de abril de 1825. En 1976 la obra fue trasladada del Museo de Artes Visuales al Blanes.

En el cuadro aparecen 34 personas. Se considera que en el título se puso el 33 porque es un número de gran significación para la masonería.

Según Cristina Bausero, directora del Blanes, el museo cuenta con cerca de 4.000 obras entre pinturas al óleo, papel y esculturas. Otras obras de Blanes, como "La Cautiva", están en peores condiciones de preservación que "El Juramento de los 33", pero se priorizó la restauración de este óleo.

En época de clases, el "Juramento de los 33" recibe la visita diaria de decenas de escolares, que en los últimos meses del año pasado pudieron ver a Barra y Endhardt restaurando el cuadro. Ellas coinciden que fue "una linda experiencia".

Ambas trabajaron ante público anteriormente, como en las restauraciones que hicieron en el Teatro Solís, donde algunos visitantes observaron su labor, aunque no tantas personas como en el Blanes.

Mientras se procede a la restauración del cuadro, también se está pintando de blanco la sala que alberga la obra.

Las restauradoras estiman que en unos tres meses estará terminado por completo el trabajo y están confiadas en que el cuadro "lucirá mejor" cuando se haya vuelto a montar en el marco y se exponga en el sitio donde permanecerá.

Un plan de seguridad anuncia la Intendencia

El Museo Blanes ya había sufrido episodios de vandalismo, pero el robo de una libreta que contenía escritos y bocetos del pintor Pedro Figari, descubierto el 20 de noviembre del 2014, alertó a las autoridades de la Intendencia de Montevideo sobre las condiciones de seguridad del museo.

El director de Cultura de la comuna, Héctor Guido, informó ayer que en breve se implementará un nuevo plan de seguridad del museo, "con alta tecnología y más recursos humanos". Agregó que aguarda un

informe detallado de lo que se necesita y su presupuesto, y que "se hará la compra inmediata. No vamos a escatimar recursos en esto. Teníamos problemas de seguridad, dispusimos que una unidad de la intendencia hiciera un relevamiento, que empezó por el estudio arquitectónico del edificio. Ese informe nos va a permitir hacer una inversión con el soporte de técnicos de cómo debe ser la seguridad" en el museo, comentó Guido a El País.

Afirmó que esto "debe incluir vigilancia con cámaras, más recursos humanos y áreas con vallado", porque "es un patrimonio muy importante el que conserva el Blanes y los montevideanos deben sentirse tranquilos de que está a seguro".

En julio de 2014, el edil nacionalista Edison Casulo planteó a la Junta Departamental la necesidad de un análisis del sistema de asignación del destino del personal policial que se desempeña en la IMM, y la incorporación de nuevas tecnologías para la seguridad del museo. Solicitó también personal policial para el perímetro exterior del Blanes "para prevenir los actos de vandalismo o hurtos que ocurren actualmente".

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