USO DE REDES SOCIALES

Despedido por un desliz en internet

Lo que menos esperaba cuando publicó esa foto en Facebook era ser despedido de su trabajo. Pero así fue. Los jefes de Juan (no es su verdadero nombre) nosolamente decidieron terminar el vínculo laboral, sino que su caso acabó en la Justicia.

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83% de los uruguayos vive en hogares con, al menos, una computadora.

¿Qué pudo ser tan grave para que pasara eso? Un simple comentario o una foto inadecuada pueden desembocar en un despido, una suspensión o una denuncia ante la Justicia. En el caso de Juan, enojado por retrasos en el pago de su sueldo, decidió publicar una queja en su perfil de Facebook junto a una foto en la que se identificaba a la empresa. Para él fue solamente un arrebato de rabia, pero la empresa lo consideró suficiente para despedirlo.

Derecho.

La línea entre la libertad de expresión y el delito es difícil de distinguir. "Yo creo que la libertad de expresión existe pero como todo derecho tiene límites. La Constitución no solo defiende la libertad de pensamiento sino que también defiende el honor de las personas", advirtió a El País Nelson Larrañaga, abogado laboralista.

Este panorama se vuelve más complejo si se tiene en cuenta que 83% de la población vive en hogares con al menos una computadora, según refleja el último Perfil del Internauta del Grupo Radar. A esto se le agrega que 60% de los usuarios de internet ya se conectan desde dispositivos móviles y que el email va cayendo en desuso mientras crecen explosivamente Whatsapp, Twitter, y Facebook.

Estas son hoy las vías de entrada a internet. Si bien son los jóvenes quienes mejor manejan sus códigos, expertos explican que a veces les es difícil definir qué es comunicable y qué no. "Los problemas laborales se dan más que nada entre los jóvenes. No se dan cuenta de que lo que están haciendo está mal", dijo a El País Mirian Svjetlichich, defensora pública del Trabajo.

Por su parte, la ministra del Tribunal de Apelaciones Laboral, Rosina Rossi, consideró que todos los trabajadores tienen el mismo derecho a expresarse.

"Por el hecho de ser trabajador uno no pierde sus derechos fundamentales. Pero lo tiene que manejar de una manera distinta y el empleador debe saber llegar a un equilibrio, respetando ese derecho fundamental y viendo hasta qué punto afecta el vínculo", señaló Rossi.

En un momento de rabia cualquiera puede verse en la tentación de querer gritar al mundo que no lo atendieron bien en un local, que le cobraron de más, que en su lugar de trabajo se atrasaron con el pago o que se están vendiendo productos vencidos. Incluso existen hashtags (etiquetas o temas de conversación) en las redes sociales para agrupar estas quejas. Sin embargo, este arrebato puede ocasionar problemas importantes cuando la queja va dirigida hacia el propio lugar de trabajo y está comprometido el honor de los empleadores.

Pena.

"Todo lo que tiene que ver con el poder disciplinario, como en nuestro país no está reglamentado, es una zona muy casuística", explicó Rossi. La culpabilidad se determina según el tipo de trabajo, el cargo y la acción concreta cometida por el trabajador. "Depende de las circunstancias. Se evalúa en función del caso concreto", indicó.

"Va a la Justicia cuando la empresa aplica la potestad disciplinaria del patrón, cuando entiende que la empresa ha sido involucrada, se la ha difamado, promovido la competencia desleal con otras empresas o cuando se generan en el propio personal distorsiones de conductas de grupo", comentó Svjetlichich.

Larrañaga consideró que cuando un trabajador difama a su empresa en las redes sociales está traicionando la buena fe que indica que las cuestiones laborales se resuelven dentro del ámbito de trabajo.

Algunas empresas incluyen en sus códigos disciplinarios cláusulas respecto al uso de las redes sociales.

"En general en las empresas se comunica a los empleados y se deja por escrito que la información que se maneja en la compañía es confidencial y reservada. En muchos casos, según el tipo de actividad que se desarrolle, para terceros también aplican el secreto profesional, el secreto bancario o los contratos con cláusulas de privacidad", dijo a El País Federico Muttoni, director de la consultora en recursos humanos Advice.

Según Muttoni, es habitual que las firmas multinacionales tengan una política de uso de las redes sociales en la que se expliciten sus expectativas sobre cómo esperan que sus empleados las utilicen. "De cualquier forma, la última palabra la tiene el empleado, quien es libre de actuar y afrontar las consecuencias de sus acciones", agregó.

"El patrón puede entender que hay una falta, puede sancionar al trabajador, puede amonestarlo y suspenderlo por algunos días, y frente a la reiteración, despedirlo", sostuvo Svjetlichich.

No existe hoy en Uruguay una norma específica sobre redes sociales. Por tanto, los defensores aplican las normas de Derecho general sobre la materia del despido. Siempre la empresa puede despedir pagando la indemnización, salvo en los casos de notoria mala conducta.

Aun así, los expertos coinciden en que son pocos los casos de problemas en las redes sociales que llegan a la Justicia, en parte, porque es fácil borrar la prueba.

"Los reclutadores buscan referencias y con mayor frecuencia chequean la identidad digital de los candidatos. Al hacerlo, se revisan diversas fuentes, por eso es importante estar alerta en relación a lo que se publica en internet", destacó Muttoni.

Mejor dejar el celular a un costado

La tecnología, de gran utilidad para el desempeño de muchas tareas, se vuelve un arma de doble filo cuando es utilizada en el momento incorrecto. Así lo explica la defensora pública Mirian Svjetlichich: "Lo más común es (la sanción) por el uso de teléfonos celulares, especialmente en fábricas". Esto, además, es fácil de constatar debido a la proliferación de cámaras de vigilancia. Otros casos se han dado cuando un trabajador hace un mal uso de las herramientas de trabajo —computadora, celular, etcétera— y, por ejemplo, las utiliza para acceder a pornografía.

LAS NUEVAS "SANCIONES TECNOLÓGICAS"


Celular indiscreto


Una empresa decidió despedir a un trabajador luego de encontrarlo en repetidas oportunidades utilizando el celular en horas de trabajo, cuando lo tenía prohibido por reglamento mientras la maquinaria del lugar estuviera en funcionamiento. Si bien el trabajador negó haberlo hecho, las cámaras de seguridad y sus propios compañeros fueron prueba suficiente.

Un mal uso


Utilizar las herramientas de trabajo para otra cosa que no sea lo estrictamente laboral puede ocasionar problemas. Si bien algunas personas llegan a un acuerdo para, por ejemplo, utilizar el teléfono laboral como personal, otras empresas prohíben utilizar las herramientas para fines personales. Dependerá de cada caso. Otras acciones, como descargar pornografía, son motivos de sanción clara.

La vida online


Las nuevas generaciones están acostumbradas a relatar su vida en las redes sociales. Y, lo que por un lado es una ventaja, también puede ocasionar inconvenientes. Si bien los despidos por estos motivos aún son pocos, la mala utilización de las redes sociales puede ser objeto de sanción. Y no se limita a la agresión: el hecho de revelar información de carácter privado también se considera una falta.

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