LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

DesFonde

La desastrosa aventura de Alas U costó demasiado caro. Hoy queda claro que el gobierno del Frente Amplio concedió graciosamente un crédito de US$ 15 millones de los contribuyentes para financiar un sueño de autogestión que, como cualquiera con dos dedos de frente podía vaticinar sin necesidad de ser un experto en aviación, estaba destinado al más estruendoso de los fracasos.

Los US$ 15 millones del crédito del Fondes se suman a los US$ 3 millones que el BPS pagó por sucesivas extensiones de seguro de desempleo a funcionarios de la antigua Pluna. En síntesis, US$ 18 millones de quienes pagan sus impuestos para mantener tranquilo al Pit-Cnt y permitir que algunos trabajadores jugaran durante un buen tiempo a ser empresarios.

¿Quiénes dieron, desde el Poder Ejecutivo, las órdenes para conceder ese crédito del Fondes? ¿Quiénes aprobaron ese préstamo sabiendo que ese dinero, que proviene de un fondo que se alimenta con recursos que aportan todos los uruguayos, no sería nunca devuelto? ¿Quiénes aprobaron las pobrísimas garantías aportadas por los trabajadores para recibir tamaño financiamiento?

¿Quiénes fueron? ¿Quiénes administran de esta forma nuestros dineros? ¿Quiénes han sido tan irresponsables de usar el dinero de todos para financiar una aventura que, desde su gestación, estaba condenada al desastre? ¿Así administran sus dineros, los de sus familias? ¿Así se manejan día a día? ¿O solo regalan US$ 15 millones cuando no les duele en su bolsillo?

¿Quiénes aprobaron un plan de negocios que, desde el primer día, demostró ser un auténtico desastre? ¿Quiénes miraron para el costado y no advirtieron, como hubiera correspondido, que esto iba mal y que saldría aún peor?

¿Hubo alguien que renunciara por negarse a avalar con su firma este despropósito? Perdón, me olvidé que en este país ya nadie renuncia por nada.

¿Quién va a explicarnos por qué en sus asambleas los trabajadores de Alas U afirmaban con tanta seguridad que el préstamo del Fondes no habría que devolverlo? ¿Alguien les prometió eso?

¿Quién llamará a estos trabajadores que jugaron a ser empresarios con dinero ajeno a responsabilidad, y tendrá el coraje de ejecutar las garantías correspondientes? ¿O a los trabajadores no les caben las mismas generales de la ley que a los empresarios cuando de no pagar un préstamo se trata?

Cuando este tema se trate en el Parlamento, ¿quiénes defenderán lo indefendible? ¿Quiénes avalarán con su silencio el accionar de gobernantes y funcionarios que, con sus acciones o sus omisiones, malgastaron de esta forma el dinero de los uruguayos? ¿Nadie va a asumir la responsabilidad política por este costoso engendro?

El expresidente Mujica, ¿dará la cara y pedirá por una vez en su vida excusas por uno de sus desastres? ¿O justo le saldrá algún viaje para ir a disertar por el mundo sobre el hombre, la felicidad y los peligros del consumo?

Quizá quienes digan que aquí no haya pasado nada sean, casualmente, los que anuncian que están estudiando la creación de nuevos impuestos. Hay que entenderlos. Hay que seguir hurgando en el bolsillo de los que trabajan y aportan, para seguir financiando la fiesta de unos pocos.

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