MOVILIDAD URBANA

Desconcierto de los comerciantes de Colón por obras en Corredor

La construcción de un cordón divisorio despierta críticas en Garzón.

Volvieron al centro comercial de Colón las palas los picos y las excavadoras. Foto: G. Pérez
Volvieron al centro comercial de Colón las palas los picos y las excavadoras. Foto: G. Pérez

Los comerciantes de la zona céntrica de Colón están aturdidos, no solo por el estruendo de las máquinas que están destruyendo el tramo de 700 metros del Corredor Garzón que da al frente de sus locales sino porque no comprenden parte de las obras, por ejemplo, el cordón divisorio de hormigón que ahora se comenzó a construir y deja solo dos sendas en la vía por la cual se circula hacia la terminal, y un espacio más ancho, para tres sendas, en dirección opuesta, hacia Agraciada.

Los comerciantes habían planteado un proyecto para eliminar el corredor completo y retornar al antiguo trazado de la avenida. pero, ante la transformación parcial dispuesta por la IMM, no dejaron de expresar su conformidad hasta que observaron, pocos días atrás, cómo se preparaba el encofrado o armazón de madera para el cordón que definen "extraño", "inexplicable".

Aunque en el lugar de la obra nueva no hay ningún cartel con un render o plano que explique cómo quedará el corredor reesructurado, en la presentación del proyecto que fue adelantada por El País se habló de la construcción de un cantero central a la altura del Club Olimpia. En el futuro ahí habrá un desvío para que ómnibus y vehículos puedan acomodarse a un carril que será destinado a un giro a la izquierda hacia Lezica, maniobra que antes no se podía efectuar.

Sea como sea, la idea global de sacar los ómnibus del carril exclusivo y hacerlos circular con el tránsito general, reacomodar las paradas sobre las aceras y transformarlas, garantizar la capacidad de la vía de tránsito, mantener la oferta de estacionamiento y la operativa de la mayoría de los semáforos, porque varios ya han sido desmontados, costará por lo menos US$ 300.000 si es que no aparecen imprevistos.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Obras y costos.

Hace tres semanas que comenzaron los trabajos y faltan otras tres, de acuerdo al cronograma para la adecuación de Garzón a lo largo de tres tramos: desde la calle Carve a Lanus (200 metros lineales), desde Lanus a Lezica (200 metros lineales más) y desde Lezica a Margarita (300 metros finales del proyecto).

Los objetivos de la actual administración departamental que comanda Daniel Martínez, quien se atrevió a demoler la fallida obra de la anterior intendencia de Ana Olivera, son: mejorar el confort de usuarios del transporte colectivo en las paradas, aumentar la seguridad peatonal y reducir en 8 minutos los tiempos de viaje de las líneas 148, 174 y 329 que no deberán ir más hasta la terminal, construcción que en la actualidad asoma casi fantasmal, sin los servicios prometidos durante su inauguración en 2012, después de un gasto de U$S 8.553.720 y U$ S832.907 en leyes sociales, más de 9 millones de dólares, según se lee en la información histórica de la propia IMM.

El original Corredor Garzón tuvo por su parte un costo de U$S 34.613.804 y a eso hay que sumarle US$ 3.832.180 por concepto de leyes sociales. Hasta diciembre de 2012, fecha de su apertura al tránsito, el total daba pues más de 38 millones de dólares, cifra a la cual hay que agregarle lo gastado en el sistema de control de semáforos y la fibra óptica (más pago de aportes sociales): US$ 1.333, 046 y otros trabajos e incorporación de equipamiento, por ejemplo la ampliación de refugios y colocación de barandas en paradas de Plaza Vidiella y el Club Olimpia, algo más de US$100.000. Pasando raya, el precio del Corredor y la Terminal, incluidas adecuaciones realizadas en el primer año corrido desde la inauguración, ascendió a U$S 49.273.652.

Desde hace 8 años.

Cuando se hizo público el plan del Corredor, durante el gobierno del intendente Ricardo Ehrlich, se estimó que esa obra, que terminó costando casi 40 millones de dólares, demandaría poco menos de 27 millones de dólares.

La firma de aquel contrato con la empresa Stiler se dio a conocer el 4 de noviembre de 2009 y entonces quedó estipulado que el Corredor tendría una extensión de 6.270 metros, hecho con pavimento de hormigón reforzado de 20 centímetros de espesor y con canteros centrales para paradas de ómnibus. El monto incluía cordones, veredas, rampas para personas discapacitadas, canalizaciones y señalización de tránsito, obras de saneamiento, alumbrado y enjardinado.

Se prometía empezar las obras en 30 días y tenerlas acabadas en 18 meses.

El 4 de diciembre de 2012, la intendenta Ana Olivera inauguró el Corredor y la Terminal multimodal, que se abrieron al tránsito y los trasbordos el sábado 8 de diciembre. Entonces se contaba que en la terminal se realizaría el intercambio de pasajeros entre los diferentes tipos de servicios (troncales, alimentadoras y suburbanos), con un movimiento promedio diario de 25.000 personas.

Cumplidas las reformas de estos días, cuando varias líneas ya ni pasen por allí, para intentar darle algún sentido y que algunos ómnibus lleguen a la terminal se invertirá el recorrido de las líneas del Complejo América, eliminando la terminal que allí funciona, medida que preocupa mucho a los vecinos del lugar.

A nivel internacional, a poco de funcionar, el Corredor Garzón mereció en la evaluación 42 puntos en 100; los expertos internacionales sentenciaron que su capacidad de transporte había disminuido en relación a la época de la arbolada avenida.

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