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Delitos Complejos investiga denuncia contra Jihad Diyab

El refugiado sirio desmiente a comerciante de Rivera que lo acusa de integrar el ISIS.

Diyab por Arotxa.
Diyab por Arotxa.

Yo para venderle unos kilos de naranja a Estados Unidos me tuve que bancar a cinco locos de Guantánamo (en realidad terminaron siendo seis)", dijo el expresidente de la República José Mujica en mayo de 2016. Hoy, el precio de haber refugiado a los excautivos de la cárcel de Guantánamo parece ser otro, una serie de complicaciones para el gobierno. Es que uno de ellos, el sirio Jihad Diyab, fue denunciado por un comerciante de Rivera por sus presuntos vínculos con el grupo Estado Islámico (ISIS).

El abogado del exrecluso, Juan Segura, dijo a El País que Diyab rechaza todas las acusaciones realizadas en su contra y cree que "son formas de desviar el asunto". Por su parte, el representante legal del comerciante que recibió a Diyab en la ciudad de Rivera, Mariano Camacho, del Estudio Araújo y Asociados, desmintió que el hombre le deba US$ 35.000 al sirio.

Según informó la fiscal penal de Rivera, Bettina Ramos al programa "Inicio de Jornada" de radio Carve, por directiva de la Fiscalía de Corte, la denuncia de Omar Khader Attalla fue elevada a Delitos Complejos en Montevideo. Y la Policía investiga si efectivamente Diyab integra el Isis. Khader, un ciudadano palestino, denunció el 13 de diciembre a Diyab por apropiación indebida de un teléfono celular y por amenazas de muerte. Por otro lado, lo acusó de pertenecer al ISIS, según la denuncia a la que accedió el programa radial. Pero Diyab no se quedó atrás y también radicó una denuncia contra Khader. Exige que le devuelva el dinero que dice que le prestó.

Segura indicó que Diyab sigue en la ciudad de Rivera y aseguró que el dinero que tenía el refugiado en su poder se lo giraba su familia que se encuentra en Turquía. Mientras tanto, el abogado de Khader dijo que "se está esperando que la Fiscalía pueda instruir la denuncia del robo del celular y otros casos". "Diyab nunca pa-gó servicios que Khader le brindó", por ejemplo, el pago de pasajes y de alimentación por US$ 5.000, señaló.

Diyab planteó al interlocutor del gobierno con los seis refugiados, Christian Mirza, la posibilidad de ir a vivir a Rivera porque allí hay una comunidad árabe muy importante. Esta pretensión le fue planteada al Ministerio de Relaciones Exteriores, que dio su aval.

Camacho rechazó que los medios de comunicación tuvieran acceso a la denuncia acerca de que Diyab podría integrar el ISIS, algo que el abogado dijo desconocer: "De ninguna manera puedo afirmar una denuncia de esa naturaleza, el contenido debe estar bajo sospecha ya que una denuncia de esa naturaleza no puede circular en versiones de prensa", indicó.

Denuncia.

El comerciante que conoció a Diyab en Montevi-deo admitió ante la Policía que empecé a investigarlo para saber más de él porque su historia no estaba bien". Agre- gó que "me dijo que le diera US$ 50.000 que él los duplicaba en 10 días, pero que no los podía colocar en un banco, que lo tendría que invertir en mercadería".

Según la denuncia a la que accedió "Así nos va", el sábado 9 de diciembre hubo una discusión entre el comerciante y Diyab. Omar le preguntó a Diyab en ese momento "si pertenecía al Estado Islámico y este le contestó afirmativamente. Luego de la discusión, Diyab llamó a su esposa en Turquía y "le dijo que le iba a pasar mi nombre completo para que se lo entregara al jefe del Estado Islámico". "Lo tomé como una amenaza", explicó.

En otra parte de la denuncia, Khader indicó que "un día (Diyab) me dijo que estaba esperando a unos hermanos del Estado Islámico para hacer trabajos". "No sabiendo exactamente lo qué. Uno de ellos vino desde Brasil, (era) de nacionalidad ghanesa, tenía entre 40 y 50 años", aseguró el comerciante. Por otro lado, admitió que escuchó a Diyab "hablar como jefe". "Él tiene contactos en todo el mundo: habla en inglés, en árabe. En varias oportunidades él mismo incentiva y da fuerza para que el Estado Islámico se mantenga fuerte", agregó el comerciante ante las autoridades policiales.

Rechazo.

Legisladores opositores consideraron que lo que ocurre con Diyab es una muestra de que la decisión de traerlos al país durante el gobierno del expresidente José Mujica estuvo muy mal planificada. El diputado nacionalista Jaime Trobo consideró que las constantes dificultades que ha generado Diyab (que salió varias veces del país y fue devuelto por los estados extranjeros a los que fue) demuestran que no se hizo un buen trabajo de selección de los cautivos que se recibieron en 2014. Para Trobo el anterior gobierno "se dejó tomar el pelo" por Estados Unidos que quería deshacerse de los cautivos y que hoy no colabora económicamente con el sustento de los exrefugiados lo que obliga al Estado uruguayo a subsidiarlos. "Diyab no deja de generar novedades. Todo fue algo mal hecho que ha dado malos resultados. Diyab no está en un régimen de retención pero se supone que tiene que haber algunas prevenciones", consideró el diputado.

Por su parte, el diputado también nacionalista Pablo Abdala entiende que si se renueva el apoyo económico a los refugiados supondría una violación del principio de igualdad y un tratamiento preferencial sobre el que reciben ciudadanos uruguayos que puedan estar en estado de necesidad.

El senador del Partido Independiente, Pablo Mieres, cree que "todo el tema estuvo muy mal elaborado y resuelto" y el gobierno de Mujica actuó con "constante ineptitud y negligencia". "Fue un mamarracho como tantos del gobierno de Mujica", consideró. Todo se agravaría si se confirma la pertenencia al Isis, dijo.

El apartamento que ocupaba Diyab en pleno centro de Montevideo está vacío y el Ministerio de Relaciones Exteriores definirá qué hacer con él.

Diyab, un constante dolor de cabeza

Los seis refugiados que llegaron a Uruguay en diciembre de 2014 fueron capturados en 2002 por tropas de Estados Unidos y fueron retenidos 12 años en la base de Guantánamo, en Cuba. Son cuatro sirios, un palestino y un tunecino. Diyab, de madre argentina, nacido en Líbano y con ciudadanía siria, había realizado varios ayunos en protesta por sus condiciones de reclusión en Guantánamo y fue alimentado a la fuerza.

En Uruguay se distanció de los otros refugiados y realizó prolongados ayunos pidiendo que se facilitase la venida de sus esposa e hijos desde Turquía. Pero su familia nunca vino. Siempre dijo que se quería ir de Uruguay. Lo hizo porque fue a Argentina, Venezuela, Marruecos y Sudáfrica. Pero todos estos países lo enviaron de nuevo a Uruguay. Incluso estuvo varios días retenido en Caracas, en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia, sin que se supiera de él en esos momentos. Diyab fue acompañado durante sus ayunos por miembros de Plenaria Memoria y Justicia y otros activistas. Uno de ellos, Andrés Olivetti, dijo a El País que no tienen contacto con él porque las partes “tomaron caminos diferentes”. “No terminamos en mala relación. Lo ayudaríamos si fuera necesario”, dijo.

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