Gremiales de productores rurales reclaman leyes severas y mano dura 

Dejan el campo por inseguridad

Indignación. Ese es el estado de ánimo que reina en Sarandí del Yi tras la muerte de un animal vacuno, al que le sacaron los cuartos, estando vivo. Las imágenes de los restos del animal circularon en las redes sociales y provocaron el repudio generalizado ante el episodio.

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El abigeato es uno de los delitos que ponen en duda la decisión de vivir en el campo. Foto: L. Pérez

El productor Ricardo Tritten, dueño del animal, informó que el abigeato se produjo en su establecimiento de Paraje Malbajar, a 10 kilómetros de Sarandí. El vacuno fue encontrado dentro del embarcadero, con dos cortes de cuchillo y sin los cuartos traseros. "Lo demás quedó ahí, es algo nunca visto por acá", señaló.

También en Durazno, el propietario de un establecimiento rural encontró al capataz y a otras dos personas "in fraganti" mientras faenaban una ternera de 130 kilogramos. La tarea era desarrollada en un lugar alejado del casco de la estancia ubicado detrás de una fuente de agua. El involucrado fue denunciado y posteriormente detenido por la Policía. Argumentó que había matado al animal para consumo propio.

En los últimos días un productor de la zona de Laureles, 6ª sección policial de Salto, padeció la muerte de tres vaquillonas preñadas de raza Aberdeen Angus de sus planteles con años de genética.

"Es doloroso para un cabañero ver cómo se va el trabajo de años con estos delitos que parecen no tener fin", afirmó a El País la dueña del campo.

José Luis Tabárez es un pequeño productor que tiene una chacra en la zona de Las Cañas, Río Negro. Hace 10 días fue víctima de abigeato junto a otros cuatro productores de la zona.

Los autores del ilícito le mataron un animal valorado en 700 dólares. En otro lugar mataron a cinco corderos y otro vacuno perteneciente a la Escuela Agraria. La Policía encontró a dos culpables, pero la Justicia los procesó sin prisión.

"Es terrible, la Policía de la seccional a cargo del comisario Sergio Rodríguez, hizo un esfuerzo bárbaro, dio con los responsables, pero al ratito la Justicia los dejó en libertad", lamentó el damnificado.

Las historias sobre robos y abigeatos se acumulan a lo largo de todo el país. Las organizaciones de productores perciben que hay un incremento del delito y vienen dando fuertes señales de preocupación.

Seis de las gremiales más representativas reconocieron el accionar de la Policía y afirmaron que "los delitos no son juzgados con la rigurosidad acorde con el daño que se infringe, lo que implica cierto sentimiento de impunidad en quienes están impulsados a cometerlo".

Autodefensa.

A fines de enero se supo que un grupo de vecinos de Cuchilla de Rocha —en el centro-norte de Canelones, poblada por pequeños productores rurales— realizaba patrullaje armado tras un aumento de los robos. La actitud de los vecinos de Cuchilla de Rocha no ha tenido imitadores, por lo menos a la vista.

El presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), Juan Daniel Vago, consideró que hay un incremento en la inseguridad en el campo y que los poderes públicos deberían tener más herramientas para combatir el delito.

"El problema más grave es la impunidad, no le echamos la culpa a nadie, pero el poder político tiene que dar algo más duro para que el Poder Judicial pueda actuar y no que maten tres ovejas y estén sueltos al otro día", afirmó.

Vago lidera un grupo de 13.300 productores distribuidos en 24 cooperativas. Aseguró que cada año 1.200 productores dejan el ámbito rural.

"Si se quiere evitar la pérdida de productores pequeños y medianos, este es uno de los temas que se tienen que solucionar. La seguridad y la conformidad de la familia son, junto a lo económico y la infraestructura, un paquete que hace que el campo sea atractivo", afirmó.

La posibilidad de que sean los propios vecinos quienes se encarguen de la seguridad no fue descartada por Vago. Aseguró que sería "otro desestímulo" ya que "habría que desatender la producción". "Si no hay otra, habrá que defenderse, pero estamos lejos de eso, lo más importante es que actúen los poderes públicos", aseguró.

Víctima.

El presidente de la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), Mario Buzzalino, vivió en carne propia la inseguridad. Hace un año salió de un banco, tomó un ómnibus y al llegar cerca de su casa le pusieron una pistola automática en la cabeza. Le llevaron todo.

Los delincuentes también le faenaron vaquillonas y le robaron equipos de riego y partes del tractor. "Hace 15 días atrás a un vecino le robaron un caballo y le dijeron que si ponía determinado dinero el animal aparecía. Puso la plata y apareció", indicó. No obstante, Buzzalino sigue sin portar armas y cree que los patrullajes rurales que hacen algunos productores no solucionan el problema.

"No podemos jugar a los cow-boys, esa no es mi función. Pagamos impuestos para que haya gente especializada en combatir el delito", afirmó.

La CNFR está integrada por organizaciones que reúnen a unos 15.000 productores de casi todo el país y abarca a todos los sectores agropecuarios. La despoblación rural es una preocupación del grupo.

"Conozco decenas de productores que dejaron el campo por la inseguridad", aseguró. "Yo no estoy de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad, pero alguien se tiene que hacer cargo", afirmó el dirigente.

Para Buzzalino "hay que atacar la parte comercial". "El abigeato está atado a una cadena delictiva que involucra a mucha gente, quien roba 50 ovejas no lo hace para comer, eso es un negocio", aseveró. "Yo soy chacarero y mi rol es producir; los encargados de controlar esto le ponen mucho empeño pero resultados no hay", dijo.

Producción: Luis Pérez (Salto), Víctor Rodríguez (Durazno), Daniel Rojas (Río Negro).

Destrozaron silos con trigo.


Vándalos destrozaron silos con más de 800 toneladas de trigo y sorgo en la planta de la Cooperativa Agraria Nacional (Copagran), filial Guichón, según informó El Telégrafo de Paysandú. Álvaro Cabrera, gerente de la cooperativa en la ciudad, señaló que "nos encontramos con la ingrata sorpresa al llegar a la planta. Cinco bolsones de trigo y dos de sorgo fueron destruidos con cuchillos y otras cosas, porque los desarmaron íntegros, con total alevosía". Manifestó que se apreciaba claramente que "no era un juego, sino que vinieron totalmente decididos a romper todo y no se llevaron nada, porque teníamos herramientas y tractores de quienes brindan servicios a la empresa y no tocaron nada". "Aunque no se pueda creer y la gente normal no pueda entender, vinieron solamente a destrozar todo", subrayó Cabrera. La pérdida no baja de los U$S 15.000".

GREMIALES DEL CAMPO


Mario Buzzalino - Comisión Nacional de Fomento Rural.


"Conozco decenas de productores que dejaron el campo por la inseguridad", afirmó el productor que vive y trabaja en una chacra de Canelones.

"Yo no estoy de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad, pero alguien se tiene que hacer cargo", afirmó. "Nos consta que hay mucha gente preocupada, ningún ministro o jerarquía policial debe estar satisfecho con este asunto. Las autoridades han hecho mucho por la prevención, no sé qué hubiera pasado sin prevención", afirmó.

"Sin dudas que esto ha ido en aumento en los últimos años, tal vez hemos sido demasiado incautos, no atendimos determinadas señales que se han ido dando", agregó Buzzalino.

Juan Daniel Vago - Cooperativas Agrarias Federadas


El presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas, Juan Daniel Vago, consideró que hay un incremento en la inseguridad en el medio rural.

"El problema más grave es la impunidad, no le echamos la culpa a nadie pero el poder político tiene que dar algo más duro para que el Poder Judicial pueda actuar y no que maten tres ovejas y estén sueltos al otro día", afirmó.

La posibilidad de que sean los propios vecinos quienes se encarguen de la seguridad no fue descartada por Vago.

"Si no hay otra, habrá que defenderse, pero estamos lejos de eso, lo más importante es que actúen los poderes públicos", aseguró Vago.

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