Alex Lee

"Deberían preguntarse cómo ayudar a evitar un desastre en Venezuela"

El subsecretario de Estado adjunto para América del Sur y Cuba, recibió a El País en su despacho en el Departamento de Estado de Estados Unidos. Señaló que “es solo una cuestión de tiempo” para que Cuba y EE.UU. establezcan relaciones diplomáticas.

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"Nos fijamos con gran interés en el modelo uruguayo" (de marihuana). Foto: Reuters

Defendió la medida contra funcionarios venezolanos y dijo que la región debería preguntarse “qué puede hacer para evitar lo que todo el mundo puede ver que va a ser un desastre en Venezuela”. Destacó la “legislación interna progresista” de Uruguay, dijo que debería haber más vínculos en educación con EE.UU. y señaló que ven con “interés” el modelo uruguayo de legalización de la marihuana, aunque para su gobierno los caminos sean otros.

—Han relanzado las relaciones con Cuba, ¿qué expectativas hay?

—Hemos tenido nuestras conversaciones con los cubanos por un tiempo relativamente largo y hace unos dos años que estamos ampliando las áreas en donde podemos trabajar juntos. Luego, con el anuncio del presidente (Barack Obama), realmente se abrieron puertas adicionales. Las negociaciones que tenemos esencialmente abordan dos de los temas más importantes para la parte cubana, que fueron la eliminación de ellos (del listado) como Estado patrocinador del terrorismo y tratar de encontrar un banco en los EE.UU. para apoyar su misión en Washington. Hemos hecho un gran progreso en nuestras preocupaciones por tener una embajada, que ahora opera con condiciones muy restrictivas en Cuba. Eso, realmente interfiere nuestra capacidad de tener relaciones normales con Cuba. Hemos avanzado, y creo que van a continuar los progresos. Es solo una cuestión de tiempo antes de que establezcamos relaciones diplomáticas. Cuando volvamos a ver esta pregunta, digamos que en 10 años, va a ser una relación notablemente diferente.

—¿Estas conversaciones con Cuba son un ejemplo para un diálogo con Venezuela?

—Cada país tiene que tomar la decisión de que tiene interés de trabajar con nosotros en temas complicados. Cuba claramente tomó esa decisión. Tal vez, parte de la decisión del lado cubano fue que miraron al desastre económico que está ocurriendo en Venezuela y dijeron: "mmm, tal vez debamos acercarnos a los EE.UU.", no lo sé, esa es una pregunta para los cubanos. El presidente se reunió con el presidente (de Venezuela, Nicolás) Maduro y (el consejero del Departamento de Estado, Thomas) Shannon también tuvo reuniones. Fue un conjunto alentador de discusiones y vamos a tratar de ver si podemos construir una agenda positiva. Mi única observación es, hemos intentado esto varias veces antes, y no hemos sido capaces de ponerlo en marcha. Pero, ciertamente estamos dispuestos a intentarlo de nuevo. Les dijimos a los venezolanos, los problemas de Venezuela se dan en Venezuela. Estados Unidos no es responsable por el mal manejo de la economía, EE.UU. no es responsable de la polarización política en Venezuela.

—¿Pero por qué la medida contra Venezuela?

—Es importante señalar que los gobiernos no deben detener a alcaldes que han sido electos solo porque no les gusta lo que dicen o a líderes de la oposición porque no les gusta su posición política, o mantener a estudiantes en prisión más de un año. Nuestro Congreso aprobó legislación que nos habilita a negar visas, o negar a ciertos individuos que utilicen nuestro sistema financiero. Estamos totalmente sorprendidos cuando se lo muestra como una violación de la ley internacional, porque lo que estamos haciendo es decir: "los violadores de los derechos humanos o los funcionarios corruptos no son bienvenidos en los EE.UU., no son bienvenidos a utilizar nuestro sistema financiero". Estas son sanciones individuales, ni siquiera son contra el gobierno de Venezuela.

—El presidente uruguayo Tabaré Vázquez le dijo al presidente Obama que no está de acuerdo con esta medida.

—Nos sentimos perfectamente cómodos con los gobiernos que expresan sus puntos de vista acerca de nuestras políticas y reconocemos que nuestras sanciones no han sido bien recibidas en todos los ámbitos en la región. Estamos abiertos a que cualquiera nos explique cómo esto es una violación de la ley internacional, ya que todos los países deciden quién entra y quién utiliza su sistema financiero. Creo que la pregunta más importante, en realidad, es qué puede hacer la región para evitar lo que, todo el mundo puede ver, que va a ser un desastre en Venezuela. Hay una sociedad tremendamente polarizada políticamente, una oposición que se siente condenada al ostracismo y excluida, la mayoría de los medios de comunicación bajo control o muy cuidadosos en lo que dicen, y esto se combina con una situación económica sistemáticamente negativa, donde llega al punto que en algunos meses hay un debate sobre si el gobierno va a tener suficientes dólares para importar productos alimenticios. Es un tema clave y el foco debe estar en la forma de ayudar a los venezolanos a hablarse unos con otros, para que puedan abordar estos enormes desafíos económicos (…) ya que cualquier esfuerzo para resolver los masivos problemas económicos de Venezuela va a requerir de grandes ajustes fiscales. ¿Y cómo se van a hacer esos grandes ajustes fiscales si no tienen algún tipo de consenso de que eso es lo que se necesita hacer para avanzar?

—¿Cuál es la visión de EE.UU. sobre el resto de América del Sur?

—Somos muy optimistas. Vemos el tremendo crecimiento de la clase media en la región como una gran cosa y algo positivo. Vemos que, las demandas de la clase media y otros ciudadanos para que los gobiernos sean más responsables, haya mejores oportunidades de educación y se luche contra la corrupción son cosas muy positivas en la profundización y el fortalecimiento de las democracias. Esta es la forma en que los países deben resolver sus problemas. Además de los 12 tratados de libre comercio que tenemos individualmente con países de la región, estamos trabajando con varios en el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico (TPP por sus siglas en inglés, del que también participan Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam). Estamos haciendo grandes progresos y si es exitosa, reunirá a alrededor del 40% de la economía global del mundo.

—¿Uruguay puede entrar al acuerdo TPP?

—No puedo responder a eso, todo lo que puedo decir es que ahora hay una posición para finalizar la negociación entre los 12 países. Luego, habrá una vía separada establecida para los países. Todo lo que sé, es esta decisión que permite llevar la serie de negociaciones a una conclusión y luego, si otros países quieren entrar, veremos cómo se resuelve.

—Están en el TPP, también negocian con la Unión Europea, ¿van a negociar acuerdos de libre comercio con países individuales?

—Es más un reflejo de la capacidad institucional de la Oficina de Comercio (USTR), básicamente, tienen sus manos llenas tratando de negociar el TPP y las negociaciones con los europeos. Así que la prioridad será trabajar esas dos series de negociaciones, antes que ampliemos nuestras ambiciones.

—¿Cómo ve a Uruguay?

—Hemos revalorizado nuestra relación comercial con Uruguay y voy a felicitar a sus representantes, ya que han sido muy buenos para encontrar formas de cómo aprovechar nichos de oportunidades en nuestro mercado que son muy, muy importantes para Uruguay. Tenemos una buena relación comercial, y muy buenas relaciones bilaterales. Pensamos que Uruguay cuenta con un conjunto de legislación interna muy progresista. Vemos las preocupaciones que hay, con el deseo de invertir más en educación, para hacer más competitivo a Uruguay. Creemos que nuestras instituciones académicas podrían desempeñar un papel allí. Debido a que nuestra relación bilateral es buena, y a que nuestra relación comercial es buena, creo que ambas partes debemos ser más creativas buscando la clase de vínculos orgánicos entre nuestras sociedades o parte de ellas, y probablemente un buen lugar para comenzar es la educación. Es una buena área para que ambas partes miren cómo promover la innovación, los intercambios en áreas científicas, de investigación.

—Hay otras áreas de cooperación como la llegada al país de presos de la cárcel de Guantánamo. En los últimos días, el expresidente José Mujica y el presidente Vázquez dijeron que EE.UU. debe encargarse del sustento. ¿Cuál es su opinión?

—En primer lugar, lo más importante es que estamos muy agradecidos con el presidente Mujica por tomar esta decisión. No creo que se deba subestimar el valor político que tuvo para tomar esa decisión. Abrió un camino, porque reconoció que si el presidente Obama iba a cerrar Guantánamo, teníamos que encontrar una manera de sacar (de allí) a algunas de estas personas que han sido declaradas por nuestras autoridades como que pueden reinsertarse, pero por varias razones no pueden volver a sus países de origen. El gobierno uruguayo ha sido muy generoso en darles vivienda, en apoyarlos, no es fácil tomar esa responsabilidad y lo reconocemos. Estamos en comunicación de forma regular con el gobierno uruguayo por este tema y voy a dejarlo por allí.

—¿Qué opina sobre el proceso de legalización de marihuana en Uruguay?

—Pensamos que cada país tiene que encontrar cuál es el equilibrio adecuado y los recursos apropiados para hacer frente al consumo de drogas. Hemos visto el modelo uruguayo, y nos fijamos en el modelo uruguayo con interés. Hay experimentos similares en algún sentido, aquí en los EE.UU., en el estado de Washington y en Colorado, y aparece a veces en otras jurisdicciones para ponerlo a votación. Son todos a nivel de estados, no a nivel del gobierno federal. En el gobierno federal, hemos asumido compromisos internacionales en la lucha contra el tráfico de drogas y los problemas del consumo, así que tenemos una responsabilidad que se basa en esos tratados. No creo que nadie suponga que hay una manera correcta o incorrecta de hacerlo. Lo que EE.UU. ha hecho a nivel del gobierno federal cuando abordamos este problema, es derivar esencialmente enormes cantidades de dinero a la prevención y el tratamiento. Porque, al final en el gobierno federal no creemos que la legalización va a ser la solución de todas las consecuencias negativas del consumo de drogas. Estamos hablando de consumo de drogas, no solo estamos hablando de la marihuana, tenemos que hablar de todas las otras drogas que son infinitamente más adictivas y los costos sociales son mucho mayores.

Perfil.


Nombre: Alex Lee -

Cargo: subsecretario adjunto para América del Sur y Cuba -

Estudios: Graduado en la Escuela Johns Hopkins de Estudios Internacionales Avanzados.

El Plan Colombia


Desde febrero de 2014 es el subsecretario de Estado adjunto para América del Sur y Cuba. A lo largo de 2013, fue subsecretario adjunto interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental. Tiene una larga experiencia en temas vinculados a la región. Como director de la Oficina de Asuntos de Canadá y luego como director de la Oficina de Asuntos Mexicanos, trabajó en la facilitación del comercio de América del Norte, los programas ambientales y de defensa. También encabezó la delegación de Estados Unidos en las conversaciones migratorias entre ese país y Cuba en julio de 2013. Contribuyó a la creación del Plan Colombia y a su implementación inicial (en 1999, un polémico plan de cooperación para el combate al narcotráfico entre otros).

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