Cumpleaños de la torre más antigua de Punta

MARIANA SCASSO

Cuando era chica, solía encender la mecha de la lámpara del faro", recuerda Juana Serra, la bisnieta del primer farero de Punta del Este. Si bien no conoció a su bisabuelo catalán, Juan Serra, vivió siempre cerca del faro y conserva, de su antepasado, un barómetro y una campana de naufragios. En el Departamento de Cultura de la Intendencia de Maldonado se puede apreciar un dibujo de Juan Serra del artista uruguayo Pedro Blanes Viale, extraído del primitivo libro de visitantes del faro. El edificio se terminó de construir el 1° de febrero de 1860 y un mes más tarde, se inauguró el mismo día que Bernardo Berro asumió la Presidencia de la República. Se erguía en el páramo peninsular como una gran mole de ladrillos y piedra vigilante del mar con su luz incandescente. Entorno a él existía un potrero con ovejas y vacas lecheras para el sustento del farero y su familia que vivían aislados por las dunas.

La luz del faro de Punta del Este ilumina y guía a los navíos hace 147 años. Es el primer centinela en la entrada del Río de la Plata y en la ruta de acceso al Pacífico, hasta la apertura del Canal de Panamá. Ayer se conmemoró la finalización de este edificio heráldico, el más antiguo que existe en el balneario. El faro abrió sus puertas para recibir a los interesados en subir para admirar "el sublime y encantador panorama de este pedazo de paraíso caído del cielo" como escribió Luis Castiglione en el libro de visitantes en 1911. La celebración culminó con la actuación de la banda de la Armada Nacional y se descubrió una placa recordatoria. La importancia del faro no sólo radica en su función como señal de navegación marítima, sino también como hito demarcatorio del Río de la Plata y su frente marítimo. La recordación de este emblemático edificio sirve para afianzar nuestra identidad en el centenario de Punta del Este.

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