LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Cuento chino

En octubre de 2016, durante la gira presidencial por China, la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, se reunió con el presidente de Lifan, Mu Gang. Se trataba de una reunión clave, porque a comienzos de 2016 la automotriz china había enviado al seguro de paro a más de 150 operarios de su planta de San José.

Al término del encuentro, Cosse anunció con satisfacción que había obtenido el firme compromiso del máximo ejecutivo de Lifan de reactivar sus operaciones en Uruguay. Pero algo no salió como nos contaron. De hecho, poco más de un mes después de aquella reunión Lifan decidió el despido de todos los empleados que había enviado al seguro de paro.

Convocadas a una comisión parlamentaria, las autoridades de Lifan en Uruguay explicaron los enormes problemas que su operación en el país venía enfrentando y que habían transformado en una pesadilla lo que, alguna vez, les había parecido una gran oportunidad. Explicaron a los parlamentarios que el sindicato que nuclea a los trabajadores de la planta de San José hacía uso y abuso de la herramienta del paro, lo que afectaba severamente el funcionamiento de una operación ya sensiblemente dañada por la recesión del mercado brasileño.

Las autoridades de Lifan llegaron a reconocer que no estaban pudiendo "manejar" su propia empresa, por cuanto "el poder de la organización de trabajadores para interrumpir la producción siempre ha estado por encima de los derechos de la empresa". Los ejecutivos relataron que, incluso cuando Lifan mantenía una actitud de diálogo ante los reclamos del sindicato de la empresa, "la primera herramienta" de la Untmra "era el paro o la amenaza de paro". Que si se aplicaba el reglamento a un trabajador sindicalizado, los paros se sucedían y la producción se detenía hasta que la sanción era levantada. Y que "nunca se sintió una actitud positiva y de entendimiento" de parte de los trabajadores sindicalizados, a los que siempre sintió "en contra de todas las decisiones y acciones que la empresa quería tomar".

Lo que denunciaron las autoridades de Lifan en el Parlamento, ¿pasa solamente en esta empresa? ¿Ocurre solamente con la Untmra? ¿O se ha vuelto, lamentablemente, moneda corriente en varios sectores de actividad?

¿Cuántos empresarios sienten, aunque no lo admitan públicamente o lo reconozcan en una comisión parlamentaria, que ya no están pudiendo manejar su empresa?

¿En cuántos sectores lo que se ha dado en llamar "negociación salarial" no es sino una batalla en la que los empresarios tratan de soportar las embestidas de los sindicatos en medio de paros, piquetes y ocupaciones, mientras el Poder Ejecutivo mira para el otro lado?

¿Cuándo se darán cuenta nuestros gobernantes que antes de salir a buscar más inversiones por el mundo habría que cuidar a quienes ya han invertido en el Uruguay? ¿Que antes de ir a China a pedir buscar compromisos de empresarios debemos comprometernos todos, y de verdad, con la forma en que tratamos a los inversores locales y extranjeros en nuestro país?

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