LAURA DI MARCO

"Cristina tiene un gran complejo de inferioridad"

La periodista Laura Di Marco estuvo en Punta del Este para presentar Cristina Fernández. La verdadera historia (Sudamericana) su biografía de la presidenta argentina.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Hay una conexión entre Crisitina y Eva Perón. Son historias que se repiten". Foto: R.Figueredo.

En ella, por ejemplo, Di Marco revela que quizás el padre biológico de Fernández no sea quien se piensa que es y que ese dato podría explicar algunas conductas de la mandataria, incluyendo su recelo hacia Punta del Este, un destino que el oficialismo evita para sus vacaciones. Este es un resumen de una charla, café por medio, con Di Marco en el Hotel Awa del balneario.

—Primero porque es una presidenta elegida dos veces por los argentinos y la segunda vez por el 54% de los votos. Tambien porque después de 11 años con muchos errores y aciertos, sí, pero muchos errores, se mantiene en el candelero. Y porque es una figura adictiva ya sea para quererla u odiarla, siempre la gente está hablando de ella. Y me pareció muy interesante la historia de una viuda que queda lidiando con los varones de la política. Yo partí de dos preguntas: por qué una chica con tantos ideales en la década de 1970 se corrompió y lo que hizo una vez que quedó viuda, cómo se animó a lo que Kirchner no se animó. Pelearse con el sindicalista Hugo Moyano o la guerra contra Clarín, por ejemplo.

—¿Por qué hacer otra biografía de Cristina Fernández?

—¿No pasa siempre lo mismo con los presidentes argentinos, que se genera como una obsesión nacional con ellos? Pienso en Menem o en el propio Kirchner.

—Lo que tiene Cristina es que polariza mucho más. En Argentina hay gente que la odia. Se han separado familias, parejas, parientes que no se hablan.

—Eso habla tanto de la sociedad argentina como de la presidenta.

—Claro, la presidenta tiene mucho de la sociedad argentina. Muchísimo. Cristina es el espejo en el que la sociedad argentina no quiere mirarse. ¿Por qué no produjimos un Mujica, un Lula, una Bachelet? Por algo elegimos lo que elegimos.

—Usted había escrito La Cámpora que ya trataba el tema de los Kirchner...

—Vengo trabajando el peronismo como una saga familair. Lo que veo en Cristina es que tiene una conexión con Eva Perón. Hay historias que se repiten

—¿Por ejemplo?

—Evita fragua su partida de nacimiento cuando se casa con Perón. Porque si ya fue un escándalo que Cristina fuera hija de madre soltera que la tuvo a los 24 años, pobre, en 1953, en la década de 1920 cuando nació Evita era mucho peor. Lo mismo que pasó con Cristina.

—Ya se han escrito biografías sobre la presidenta.

—O son muy destructivas o muy edulcoradas o muy militante. Yo pretendí abarcarla en su totalidad.

—Pero usted trabaja en La Nación y en la presentación del libro estuvieron Graciela Fernández Meijide y Gabriela Micchetti, que no son particularmente afines a la presidenta. ¿No cree que eso puede ir en su contra?

—Yo estuve un mes queriendo incorporar a un kirchnerista en esa presentación pero ninguno se animó. Eso habla de cómo está la Argentina. Yo no soy opositora, soy una periodista, pero si Cristina los veía, los fusilaba. Y el libro tiene la intención de la ecuanimidad.

—¿En qué sentido se corrompió aquella muchacha de la década de 1970?

—Yo hago un paralelismo con Blue Jasmine, la película de Woody Allen. Es como la esposa del jefe de una banda. Kirchner estaba convencido que necesitaba tener plata para fortalecerse y para lograrlo se convirtió en uno de ellos. Y Cristina no le discutió. A pesar de que tiene un rechazo estético hacia la corrupción y aunque sabía que su marido lo hacía, ella no participaba del trabajo sucio. Pero no dijo nada.

—Usted dice que no tiene amigos.

—En el funeral cuando perdió al hombre de su vida, no estaba rodeada de amigas. Ella no soporta las relaciones de paridad. O es jefa o subalterna. Los fines de semana, por ejemplo, se junta a ver películas con su personal trainer o con su jefe de seguridad o con su secretario. Con sus empleados. Un amigo te cuestiona, es tu par. Eso a ella no le gusta.

—¿Cuál es el vínculo con su hijo, Máximo?

—Un ministro me contaba que ella le decía que "Máximo es la única persona que cuando me habla piensa en mí y no en sí". Ella ya ha dicho que las únicas personas en las que confía son sus hijos. Máximo es su sostén emocional.

—Estamos en Punta del Este y la pregunta se impone: ¿por qué la clase política argentina, principalmente la oficialista, no viene a veranear acá?

—No vienen a Punta del Este, no van a reuniones sociales y tiene que ver con una enorme inseguridad de Cristina y la clase social a la que pertenece. Hay que conocer el sur para entenderlos. Es un clima muy hostil y la gente es muy tosca, muy antisociable, muy dura. Y Cristina tiene un gran complejo de inferioridad a pesar de ser exitosa, rica, linda. A ella la infancia la marcó mucho.

—En la presentación de su libro, Fernández Meijide habló de resentimiento.

—Sí, es resentimiento. Enorme. Ellos tenían 50 años cuando asumieron la Presidencia y nunca habían ido a Europa.

—¿Qué pasará en Argentina?

—Creo que hay un fin del poder pero no hay un fin del ciclo. Ella tiene 62 años y aunque su salud es frágil, tiene cuerda para rato y si soluciona el problema de los buitres, el kirchnerismo tiene más vida.

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