JINETEADAS EN EL PRADO

Criolla cierra con viento y lluvia

El jinete apadrinador internado en CTI evoluciona después de haber quedado en coma.

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El viernes fue el día de mayor presencia de público en una semana inestable. Foto: F. Flores

En la jornada de ayer era ostensible el cansancio acumulado de varios jinetes. Terminada su performance en el ruedo de la Criolla del Prado daban muestras de tirones musculares y magulladuras.

Los potros parecían estar en alerta, precavidos ante un terreno que iba evidenciando zonas barrosas. Pero la fiesta debía continuar, a pesar del mal tiempo y de que sobrevolaba el ruedo la preocupación por el estado de salud del apadrinador Héctor "Pato" Fernández, accidentado en la jornada del pasado viernes, en la rueda "en pelo", a las cuatro de la tarde.

En su esfuerzo por asistir a un jinete, el caballo de este resbaló hacia el suyo, que se "pialó" o tropezó. Los dos equinos se desplomaron provocando la caída de Fernández, que de inmediato quedó inconsciente.

Con un diagnóstico primario de traumatismo encéfalo-craneano fue internado en el CTI del sanatorio Juan Pablo II del Círculo Católico, en estado de coma fase 1.

Una pasión.

Héctor Fernández, oriundo de Mercedes, hace 23 años que llegó a la Criolla del Prado. La primera vez que concurrió no consiguió una monta pero poco después empezó a trabajar con quien era el capataz de campo, Rómulo López.

"A los pocos años que era jinete ya empezó a apadrinar a los caballos que eran de López. El Pato fue campeón del Prado hace muchos años y al retirarse como jinete se dedicó solo a apadrinar, y se manejó su nombre para ser el capataz de campo. Es un poco un emblema de la Rural, un gran hijo como muchos de los muchachos que trabajan aquí", dijo a El País otro famoso del espectáculo pero como relator, Félix Mendiondo, también apodado el "Pato".

Héctor Fernández, que ronda los 50 años de edad, en los ratos de ocio que le dejaba su labor estuvo esta semana en el Prado paseando a su pequeña nieta a caballo. Uno de sus tres hijos, Héctor Leonardo, compone la lista de los competidores de la edición 91 de la Criolla capitalina.

"En la televisación estaba saliendo un reportaje al hijo, que recién había jineteado, cuando se dio el accidente y él salió corriendo a socorrer al padre. Acá todo es riesgoso, la apadrinada, la jineteada o el trabajo en los corrales. Pensamos que tenemos un dios aparte pero cada tanto, bueno, nos llama a la realidad el Señor y sufrimos algún tropezón. Hoy estamos todos pendientes, anda como una sombra ahí en el aire, pero si Dios quiere va a salir todo bien", contó a El País Félix Mendiondo, un campero de ley que también actuó en otros años como jurado o encargado de planillas.

Si bien depende del estado físico de cada uno y de las lesiones padecidas a lo largo de la trayectoria, entre los 33 y 35 años los jinetes arriban al fin de su carrera, aunque como los futbolistas algunos la estiran hasta los 40.

En la época de Héctor "Pato" Fernández, los jinetes debían montar en pelo y en basto.

"Él era bueno en las dos pero mucho más en el basto, en el recado oriental", recordó Félix Mendiondo.

Parte médico.

Jorge Lombardo coordinador del servicio de la emergencia médica del Casmu, que atendió en el lugar del accidente al jinete Fernández, confirmó a El País que el primer golpe que recibió fue contra el estribo del caballo del otro apadrinador que lo acompañaba en la maniobra de campo.

En la tarde de ayer, desde el CTI del Círculo Católico, la doctora Ana França informó que las tomografías permiten descartar lesiones graves a nivel del cerebro, la columna y el tórax. El paciente permanece en coma farmacológico pero se procederá a retirarle la medicación y el respirador artificial.

Contra el tiempo.

El pasado domingo la Criolla fue inaugurada en un día con cielo nuboso. Al pasar la semana atrajo cada día a más espectadores, los que el viernes colmaron las tribunas, con capacidad para 6.000 personas, incluido el palco, en donde hay 180 lugares.

Ayer en cambio los payadores, animadores, palenqueros, apadrinadores, jinetes y tropilleros debieron sobreponerse a una jornada inhóspita, aunque no sin emociones o el concurso de algún gaucho de nombre gringo, como John Lennon Torres, de Vichadero, Rivera.

En las tribunas, al inicio de la tarde, en plena competencia había un público reducido, alrededor de 500 personas cobijadas con paraguas y otras tantas caminando por los stands de artesanías, tomando asiento en los escenarios de espectáculos musicales o en la sobremesa de los locales techados de la propuesta gastronómica.

En el trabajo sobre el ruedo los palenqueros actuaban con botas de goma, lo que altera su forma de pararse mientras se da el apronte del potro.

Hasta ahora, el día con más "Vueltas de Honor" fue el jueves: hubo 11. La mayoría de ellas se dan dentro de la categoría del basto argentino y en la crin internacional (o en pelo).

La especialidad de los uruguayos es el basto oriental, en donde el jinete debe competir con rienda lisa, y estribos y espuelas grandes. "Por la lluvia está permitido pisar la rienda, darse una vuelta en la mano con la rienda para que quede apretada, pero los uruguayos salen igual a rienda lisa y a veces quedan por el camino porque se les escapa", comentó a El País el "Tape Chaná", nacido en Mercedes y radicado desde joven en Entre Ríos, archiconocido entre jinetes de ayer y los actuales payadores o floreadores de Argentina y Uruguay.

DESDE EL PRADO

Primeras tropilleras y carruajes de antaño

Una novedad de la edición 91 de la Criolla del Prado fue el desfile inaugural en el ruedo, cumplido el pasado domingo.

Participaron por primera vez tropilleras mujeres. Al frente estuvo el capataz de campo, Dalton Delgado, seguido por los abanderados con los pabellones patrios, jinetes y personal de Chile, Brasil, Argentina y Uruguay.

Parejas de bailarines y bailarinas actuaron ese día en la Criolla danzando en el ruedo como antesala a la primer campana.

Otra incorporación a la agenda espectacular fue la exhibición, en el ingreso a la Rural por Lucas Obes, de un puñado de carruajes valiosos, en muy buen estado de conservación, pertenecientes al Museo y Parque Fernando García.

Algunos llegaron a Uruguay desde Francia o Inglaterra y otros fueron construidos en el país en las postrimerías del siglo XIX.

En la jornada de ayer, debido a las lluvias, todos los carros antiguos estaban cubiertos con lonas de protección, pero miles los disfrutaron durante la semana y podrán hacerlo hoy si el tiempo mejora, cosa que no pronostica el Instituto Uruguayo de Meteorología, ya que anuncia más precipitaciones y rachas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.

Mal tiempo impide batir récord de entradas

En el año 2009 fue cuando se superó las 160.000 entradas vendidas; último récord. Le sigue la cifra de 130.000, en 2012. Considerando los ingresos de público gratuitos, en general la estimación de asistencia durante la Semana Criolla llega a 200.000 personas, una cantidad que no se estaría repitiendo este año debido al mal tiempo en días de gran convocatoria.

Hoy es la última jornada de jineteadas: la entrada al Palco Oficial cuesta $ 250. Los menores de hasta 4 años inclusive ingresan gratis. La Tribuna vale $ 160 y es gratis para los menores de hasta 4 años. El boleto para las generales es de $ 125 y los menores de hasta 12 años no pagan. Si ocupan asiento en cualquiera de las tribunas los menores en cambio deberán abonar entrada. Será posible acceder por las calle Lucas Obes, Atilio Pelossi y Buschental.

Al fin de la semana habrán participado 90 jinetes, 24 tropillas de 14 caballos cada una y 720 montas. El personal de campo está compuesto por más de 40.

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