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Copan tribuna y no hubo clásico

Hay 171 personas detenidas, tres policías heridos, incidentes entre efectivos e hinchas y corridas alrededor del estadio. Vecinos revelan sus rutinas cuando juega Peñarol en el estadio.

El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Fernando Ponzetto
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Fernando Ponzetto
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Fernando Ponzetto
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Fernando Ponzetto
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Ariel Colmegna
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Gerardo Pérez
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Gerardo Pérez
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Marcelo Bonjour
El clásico fue suspendido por incidentes entre la Policía e hinchas de Peñarol. Foto: Marcelo Bonjour
Falta de seguridad llevó a la suspensión del clásico. Foto: Fernando Ponzetto
Falta de seguridad llevó a la suspensión del clásico. Foto: Fernando Ponzetto
Los incidentes en la Ámsterdam y los alrededores del estadio Centenario en el Peñarol - Nacional. Foto: Marcelo Bonjour - El País.
Los incidentes en la Ámsterdam y los alrededores del estadio Centenario en el Peñarol - Nacional. Foto: Marcelo Bonjour - El País.

En un hecho inédito en la historia del fútbol uruguayo, el partido entre Nacional y Peñarol fue suspendido ayer por "un combo" de violencia que incluyó saqueos a cuatro puestos de alimentos ubicados dentro de la Amsterdam; agresiones a personal de recaudación y de la Guardia Republicana, en tanto la Policía no ingresó a la tribuna luego que los barrabravas la coparan aplicando el método de un motín carcelario.

Los efectivos de la Guardia Republicana estaban dispuestos a ingresar por la fuerza a la Ámsterdam pero un jerarca policial dio la orden que no lo hicieran porque allí también se encontraban hombres, mujeres y niños que no tenían relación con los barrabravas. "Habría sido una masacre", dijo una fuente policial.

El informe policial entregado al juez del partido informó que "no estaban dadas las condiciones" para que se jugara el clásico y éste lo suspendió.

Al finalizar los incidentes, la Policía detuvo a 171 parciales aurinegros.

Tensión.

A las 15:30 horas de ayer, dos equipos de choque de la Guardia Republicana —unos 40 efectivos— se apostaron afuera de las puertas 7, 8, 9 y 10 de la Tribuna Ámsterdam con el propósito de evitar avalanchas que, generalmente, son utilizadas por barrabravas para ingresar armas y drogas al estadio. Otras decenas de efectivos, ubicados en distintos puntos del Parque Batlle, realizaban controles de espirometrías y solicitaban ver la entrada a aficionados aurinegros.

Afuera de las puertas de la Tribuna Amsterdam, se agruparon varios miles de hinchas aurinegros. Infructuosamente, los efectivos con escudos solicitaban que formaran cuatro filas.

A las 15:45 horas, los policías de la Guardia Republicana dejaron ingresar a unos 20 hinchas por la Puerta 8. Poco minutos después, varios agentes corrieron hacia el interior de la Ámsterdam: parciales habían agredido a personal de recaudación de dicha entrada. Ello determinó que dichos funcionarios se retiraran de sus puestos.

Frente a la Puerta 8, la tensión subía a medida que se acercaba el comienzo del partido previsto para las 17:00 horas. Muchos parciales comenzaron a protestar ante la imposibilidad de ingresar al estadio.

A las 16:00 horas, un cascote tirado desde el anillo superior de la Tribuna Amsterdam cayó sobre los efectivos. La piedra se partió en pedazos. A partir de ese hecho, comenzó una lluvia de botellas de agua y latas de refrescos, garrafas de gas y trozos de butacas sobre los efectivos de la Guardia Republicana, quienes se protegían con sus escudos.

Gran parte de los objetos que caían sobre los uniformados habían sido robados de los comercios situados dentro de la tribuna. Algunos efectivos repelían los ataques con disparos de balas de goma. Tres policías resultaron con lesiones.

Identificación.

Faltaban 10 minutos para el comienzo del partido. La situación se había calmado en las puertas 9 y 10. Los policías dejaron ingresar a un grupo de hinchas por allí. Todo parecía indicar que, finalmente, la situación se había controlado. Sin embargo, a pocos metros, en la Puerta 8, el clima se tensó otra vez. Los policías de choque debieron avanzar para poder neutralizar la presión de varios cientos de parciales, algunos de ellos pretendían ingresar sin entradas.

Pocos minutos después, unos 300 policías de la Guardia Republicana a pie, a caballo y en moto arribaron a la zona externa del Estadio Centenario como apoyo.

Los miles de hinchas ubicados sobre ambas entradas de la Ámsterdam fueron dispersos. Una parte de la hinchada de Peñarol se retiró hacia la calle Atilio Narancio, mientras que otra corrió por Avenida Américo Ricaldoni y se agrupó en la esquina con avenida Cataluña.

A las 18:00 horas, los hinchas aurinegros ubicados afuera del estadio se enteraron que se había suspendido el clásico. Unos pocos intentaron corear cánticos contra la Policía.

Otros 200 efectivos arribaron a las inmediaciones de Ramón Benzano y Américo Ricaldoni. A esa altura, el operativo policial de dispersión de la hinchada mirasol contaba con más de 500 uniformados. Luego que se fueron los hinchas de Peñarol, la Policía cerró las principales avenidas que rodean el Estadio Centenario. Adentro de la Ámsterdam aún se encontraba la barra de Peñarol.

Medio centenar de policías de choque formaron dos filas estrechas frente a las puertas 8, 9, 10 y 11 de la Ámsterdam. El objetivo de esa medida era que los parciales salieran de la tribuna en forma ordenada y, al mismo tiempo, permitir que efectivos de la Dirección de Inteligencia pudieran identificar a los sujetos que tiraron garrafas de gas a los policías de choque desde arriba de la tribuna. Los policías contaban con fotos de los agresores. A las 19:10 horas, la tribuna quedó vacía.

La agresión con garrafas

A las 16:00 horas de ayer, la situación era muy tensa afuera de las puertas 8 y 9 de la Tribuna Amsterdam. Además de insultos, hinchas comenzaron a arrojar objetos sobre policías de el anillo superior de la Amsterdam. Se escuchó un estruendo: una garrafa azul había caído de 30 metros de altura sobre los escudos de dos efectivos. Poco después cayó una verde.

Pidieron 400 entradas a jugadores en Los Aromos

Líderes de la hinchada mirasol trasmitieron a encargados de seguridad que iban a "pudrir" (generar incidentes) antes o durante el partido clásico como forma de demostrar disconformidad con la decisión de Peñarol de no entregarles entradas gratuitas.

"Es la primera vez en la historia que Peñarol corta totalmente la entrega de entradas a barras y justo en un clásico", dijo un referente de seguridad a El País. El viernes 25, los principales caudillos de la hinchada mirasol concurrieron a Los Aromos a pedirle a los jugadores 400 entradas para el partido clásico. "Éstos se negaron a darlas", agregó la fuente. Las autoridades de Peñarol se habían comprometido ante el Ministerio del Interior que no entregarían entradas gratuitas a barrabravas. "Peñarol está totalmente en desacuerdo con la violencia", dijo una fuente del club a El País.

Parque Batlle: "Es como vivir en Bagdad"

Alberto, de 65 años, hace solo dos años que vive a una cuadra y media del Estadio Centenario. Pero ya sabe que cuando juega Peñarol debe cambiar sus costumbres. "Salgo a hacer los mandados temprano y luego me encierro. Esto es como vivir en Bagdad. Allá a los violentos los tienen controlados. A éstos no; están totalmente sueltos. Y copian cosas de otros países y nadie se acuerda de quienes fueron sus precursores", dijo Alberto.

Julia vive desde hace 30 años frente a la Plaza Guernica, donde parte de la hinchada de Peñarol se reúne antes de los partidos. "Yo tengo miedo. Mi sobrino me dijo que no saliera a la calle. Que habían baleado a uno y que hoy (por ayer) podía pasar cualquier cosa", expresó la vecina.

Beatriz hace 43 años que se domicilia a media cuadra del Estadio Centenario.

Dijo que la situación se deteriora año a año. "Es terrible vivir acá. Voy a pasear el perro de mi hija y luego me encierro. Hay que ver cómo se drogan antes de entrar al estadio", explicó.

Julio, de profesión maestro, vive cerca de la Plaza Guernica. Indicó que, de niño, vivió en el Marconi. "Siempre camino alrededor del Parque Batlle. Hoy esto da miedo. Parece tierra de nadie", señaló.

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