DESTINO DE LA OBRA DE HUMBERTO PITTAMIGLIO

Construirán torre preservando la fachada en predio de Cante Grill

La Intendencia levantará la medida cautelar y autorizará la edificación

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Conservarán la fachada en el predio de Cante Grill. Foto: Darwin Borrelli

Luego de escuchar un verdadero clamor popular para preservar la construcción de Humberto Pittamiglio de 21 de Setiembre y Williman, en la que durante siete décadas funcionó la heladería y confitería Cante Grill, la Intendencia halló una salida consensuada al problema, haciendo lugar al reclamo y contemplando el derecho del dueño a disponer de su propiedad.

Finalmente, la tradicional esquina de Punta Carretas tendrá una moderna torre, pero conservará la fachada de la vieja construcción, con su torreón de ladrillos a la vista incluido.

En total, 6.224 personas firmaron la petición en la web de change.org para que no se demoliera la construcción de Pittamiglio. También hubo una catarata de manifestaciones a través de las redes sociales.

"La empresa constructora está presentando un proyecto que para nosotros es admisible, haciendo el edificio que iban a hacer pero preservando la fachada del pequeño castillo Pittamiglio", explicó a El País el prosecretario de la Intendencia, Jorge Rodríguez.

"La fachada va a quedar en las primeras plantas del edificio. Mantenerla es algo muy costoso, incorpora toda una obra de ingeniería. Se va a seguir viendo lo fundamental de la obra de Pittamiglio, lo que no quedará es el interior. Sí queda la fachada con el torreón y el edificio atrás. Es una salida de diálogo, que como cualquiera de estas salidas, puede ser opinable", agregó el jerarca.

En mayo, la Intendencia promovió una medida cautelar para suspender todo permiso de construcción o demolición del bien por un plazo de seis meses. Esta acción será levantada en breve por la comuna, al entender que "luego de haberse realizado una serie de reuniones entre autoridades departamentales y municipales, académicos, referentes del patrimonio cultural, los propietarios del padrón de referencia y empresarios interesados en el mismo, se logró un acuerdo entre todas las partes", según detalla una resolución firmada por el intendente Daniel Martínez.

El edificio no figura en las listas de protección patrimonial de la Intendencia o de la Facultad de Arquitectura, pero según el director de Planificación de la IMM, también "deben ser tenidos en cuenta los valores intangibles y culturales". Durante la pasada administración de Ana Olivera, generó profundo malestar en muchos sectores de la sociedad la demolición del exlocal de Assimakos, de Avenida Italia y Mataojo, la cual se realizó incluso sin que existiera un permiso que la habilitara.

70 AÑOS DE HISTORIA.

La Cante Grill fue fundada el 14 de diciembre de 1947 por Mauricio y Humberto Urrutia y Enrique Maciel, para funcionar exclusivamente como una heladería. A mediados de 1956, se anexaron los ramos de confitería, bombonería y jugos de frutas. No fue hasta el 1° de agosto de 1957 que la firma fue adquirida por Gerardo Fariña, quien realizó importantes reformas en el lugar, dándole un nuevo impulso y echando las bases para solidificarla económicamente, al comprarle la propiedad al mismísimo Humberto Pittamiglio.

Fariña se asoció a mediados de los 50 con Ignacio Crespo, un joven de 19 años que meses antes había desembarcado en el puerto proveniente de Orense (España). Crespo tuvo un breve pasaje por el bar Los Farolitos de Agraciada y César Díaz y constituyó luego con Fariña una sociedad que se prolongó hasta la muerte del fundador del negocio.

Rodríguez: "Conserva la esencia del lugar"

El director de Planificación de la Intendencia, Jorge "Chileno" Rodríguez, dijo que "era evidente que la prohibición de demoler implicaba un daño económico muy grave a los propietarios". Además, el inmueble no tiene protección patrimonial, por lo que "ellos podían hacer el negocio que querían: vender su terreno a una constructora para hacer un edificio".

"En el diálogo que tuvimos, que creo fue constructivo, se llegó a un acuerdo interesante para conservar la esencia del edificio y que el propietario no se viera perjudicado y pudiera vender. Si nosotros prohibíamos la demolición, priorizando de forma absoluta la solicitud de la gente, hubiéramos causado un daño realmente grave a los propietarios", insistió.

También indicó que en la otra hipótesis, la de permitir demoler, "le causábamos un daño muy importante a un colectivo de gente que se movilizó por eso".

"Esto es una salida; pueden haber varias, pero creemos que intenta contemplar las dos posiciones", sostuvo el director.

Según Rodríguez, "es evidente que la gente valora su presencia, más allá de la opinión más técnica o académica sobre el valor arquitectónico de la obra. Y nosotros estamos totalmente de acuerdo en que la protección patrimonial no tiene que ser estrictamente material, que tiene que tener en cuenta los elementos intangibles, culturales y sociales. Es notorio que hubo un movimiento de mucha gente que sintió que era una pérdida para el barrio".

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