paysandú heroica

Un conflicto regional

Venancio Flores desembarcó en la costa del río Uruguay el 19 de abril de 1863 para iniciar lo que llamó “Cruzada Libertadora” contra el gobierno legítimo de Bernardo Berro. Flores contaba con “la cálida simpatía del partido gobernante argentino”.

En julio del ‘64, el Encargado de Negocios de Francia en Montevideo, Martín Maillefer, advertía a su gobierno que desde “las Cordilleras hasta la embocadura del Plata y hasta Río de Janeiro, todo este continente bien pudiera pues verse envuelto en la lucha que ha provocado la empresa revolucionaria de Flores, sostenida por las pasiones argentinas y las codicias brasileñas”. Los acontecimientos le dieron la razón.

En El drama del 65, Luis Alberto de Herrera escribió: “La triple alianza fue un epílogo. Marca su preliminar la guerra civil en Uruguay; sigue la intervención brasileña. La empresa colectiva contra Paraguay cierra el drama. El fuego vecinal acabó en inmensa hoguera: de un país se extendió a medio continente.”

El Imperio del Brasil eligió el momento más difícil de la guerra civil para presentar al agobiado gobierno uruguayo un conjunto de reclamos por supuestos abusos contra residentes brasileños desde el año 1852. El Gobierno oriental rechazó los planteos. El enviado del Imperio dio por terminada su misión en Montevideo, anunció represalias y partió hacia Buenos Aires a dialogar con Mitre.

El 26 de agosto, cañoneras brasileñas atacan al vapor nacional Ciudad de Salto que se dirigía a la ciudad de Mercedes con auxilios para su guarnición. El 30 de agosto el gobierno le solicita al Cónsul del Brasil en Montevideo que abandone el país. El 12 de octubre, las tropas brasileñas toman Melo.

El primer cambio en la naturaleza de la intervención se produce poco después, con el acuerdo entre el barón de Tamandaré y Flores, celebrado en la desembocadura del río Santa Lucía el 24 de octubre. La represalia unilateral y, por lo menos en apariencia, separada de la contienda civil, se convirtió en una acción combinada con el jefe del levantamiento contra el gobierno uruguayo.

El ataque brasileño a Paysandú, en alianza con Flores, refleja la segunda mutación de la intervención. El diplomático brasileño José María da Silva Paranhos admitió que el ataque fue “una intervención armada en una cuestión interna, era la alianza de hecho con el general Flores, era la guerra contra el Gobierno de Montevideo”.

La desembozada complicidad del gobierno argentino con Flores y la agresión brasileña provocó la reacción del Paraguay. A fines de agosto, Francisco Solano López advirtió al Brasil que “cualquier ocupación del territorio oriental por fuerzas imperiales” sería considerada “como atentatorio al equilibrio de los Estados del Plata, que interesa a la República del Paraguay, como garantía de su seguridad, paz y prosperidad”. El mensaje no fue escuchado.

En respuesta a la invasión brasileña, el 12 de noviembre, López ordenó al vapor de guerra paraguayo Tacuarí apresar al paquete brasileño Marqués de Olinda que navegaba con destino al puerto de Corumbá, y comunica al representante diplomático brasileño en Asunción que “quedaban rotas las relaciones”. Comenzaba la Guerra del Paraguay.

Para Leandro Gómez y sus hombres, lo que estaba en juego en Paysandú, era la misma existencia del Uruguay independiente, amenazada por la intervención de sus vecinos. Por ese motivo encabezaba sus documentos oficiales con el lema “INDEPENDENCIA O MUERTE”.

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