Convención “apercibió” a 15 dirigentes por apoyar a candidatos extra lema

Colorados sancionaron a Batlle y ahondan su crisis

El expresidente Jorge Batlle y otros 14 dirigentes fueron sancionados ayer por no apoyar a candidatos colorados en las elecciones departamentales de mayo. La decisión la tomó la convención nacional del Partido Colorado que, recogiendo un informe de su Comisión de Ética, los encontró responsables de haber "violado" reglamentos de la carta orgánica del partido.

La sanción consistió en un "apercibimiento", que no implica suspenderlos en sus derechos partidarios.

Ayer varios convencionales acusaron a estos dirigentes de haber participado en "maniobras", "acuerdos por fuera" del partido para apoyar a candidatos de otras tiendas.

Entre los sancionados, además de Batlle, se encuentran los diputados Daniel Bianchi de Colonia y Guillermo Facello de Montevideo, el exdiputado Aníbal Gloodtdofsky y el dirigente de San José Francisco Zunino. El resto de la lista la completan dirigentes de Florida, Paysandú y Flores.

Los casos.

En el caso de Batlle, el llamado de atención partió del diputado Adrián Peña, perteneciente al sector Vamos Uruguay, que lidera el senador Pedro Bordaberry.

Peña pidió el 20 de mayo pasado, en una sesión del comité ejecutivo del Partido Colorado, que se estudie la situación del expresidente, luego de que éste asistiera a un acto en San José en apoyo a la candidatura a intendente de José Luis Falero, del Partido Nacional, que resultó reelecto por el período 2015-2020.

Dieciocho días antes, el 2 de mayo, Batlle estuvo acompañado por Zunino, y aprovechó la ocasión para anunciar su apoyo a Falero. Zunino había hecho un acuerdo con el intendente blanco, que en opinión de Batlle es "lo mejor para el departamento" de San José.

Otro de los casos más resonantes fue el del diputado Bianchi en Colonia, también perteneciente al sector Vamos Uruguay, que apoyó la candidatura del nacionalista Carlos Moreira.

La situación de Bianchi se agravó luego de la divulgación de una conversación telefónica entre Moreira y el legislador. En ella Bianchi reconoce que haría todo lo posible para que ningún dirigente colorado se presente como candidato a la Intendencia de Colonia, y sí apoyar a Moreira. "Con la gente que hablo está toda encantada, vamos a llevar todos los votos para esto", se le escucha decir al diputado Bianchi en la conversación con Moreira. "Yo tengo un compromiso con vos (le dice a Moreira). No voy a votar nada" al Partido Colorado.

En el caso de Facello, su problema fue haber apoyado la candidatura del independiente Edgardo Novick dentro del Partido de la Concertación, en lugar de trabajar para el colorado Ricardo Rachetti.

Convención.

Ayer la convención del Partido Colorado demostró su lado más amargo y oscuro. Como si estuviese en un banquillo de acusados apareció, "para dar la cara", Martín Álvarez, segundo suplente del diputado Bianchi, y uno de los sancionados. "Soy uno de los denunciados de Colonia y estoy muy contento de esta instancia", dijo Álvarez. "Le contesto a Tabaré Viera, que nos preguntó si queremos seguir siendo colorados. Sí, queremos, por eso estamos acá", sentenció.

El hall de la Casa del Partido Colorado, que estaba repleto de gente se convulsionó con las palabras de Álvarez cuando arremetió contra el diputado Fernando Amado, quien lo miraba desde el fondo del local, cruzado de brazos. "¿Puede hablar de oportunismo circunstancial? (Amado) fue votado por Vamos Uruguay y se fue del sector al otro día que salió diputado, se reunió con Tabaré Vázquez, vota dividido en la Cámara constantemente y hace discursos del Frente Amplio del 70. ¿Esto no pone en riesgo a nuestro partido?", lanzó.

En ese momento, y antes que le sacaran el micrófono porque habían vencido sus minutos de oratoria, gritó: "¡Si Amado quiere prensa que presente algo en la Cámara, que trabaje!".

La reacción no se hizo esperar. Amado pidió la palabra "para contestar una alusión". En tres minutos, que parecieron dos segundos, el diputado con total serenidad aseguró que "en primer lugar, hay una triste costumbre en el Uruguay que es matar al mensajero y no a quien está atrás, entonces no me la voy a agarrar con el convencional que hizo uso de la palabra, sino con el verdadero traidor que es el que no está acá, que se llama Daniel Bianchi, que es un operador del Partido Nacional adentro del Partido Colorado".

En su alocución, Amado no se olvidó de Bordaberry, cuando sugirió que el líder de Vamos Uruguay tenía algo que ver con el acuerdo que habían hecho en Colonia el diputado Bianchi y el intendente Moreira. "Es raro que no haya ido Pedro Bordaberry, justo a Colonia no fue a defender al candidato colorado", indicó el diputado en medio del murmullo de la gente.

El último en la lista de oradores fue Bordaberry. Hábil conocedor de estas batallas, esperó hasta último momento para defenderse.

"Es muy sencillo venir acá y gritar, pero no es fácil ir a cada departamento a armarlo, a financiarlo, a trabajar y a que haya gente. Es sencillo para algunos dar cátedra desde la tribuna y no bajar a correr en la cancha", señaló el senador en tono de rezongo.

Bordaberry hizo una reflexión sobre los 200 años que cumplirá el Partido Colorado en marzo de 2020, lo que despertó los aplausos, en algunos casos eufóricos. En el instante que va a retomar la palabra, un hombre desde el fondo del salón, le grita: "¡hundiste al partido!".

Bordaberry no pudo contener la bronca e inmediatamente le replicó a los gritos: "¡yo escuché a todos los que hablaron, pido que ahora me escuchen a mí, respeto la libertad y pido libertad! ¡Este es el partido de la libertad y nos escuchamos! ¡No es el partido de los barras brava! ¡Nos respetamos o no nos respetamos!".

El senador también apuntó a Amado. "Yo siempre he sido partidario de la libertad, y de la no sanción, si no pregúntenle a aquellos que usándome a mí, a mi candidatura, a mi sector, obtienen una banca, y siguen en ella, yo nunca se las pedí ni se las voy a pedir porque respeto su libertad de ir adonde quieran, aun usándome. ¡Esa es la libertad, viva la libertad del Partido Colorado!", gritó el senador en medio de los aplausos mientras Amado lo miraba desde la otra punta del salón y se reía mordiéndose los labios.

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