Juan Manuel Rodríguez

"La clave no es el conocer sino el pensar"

Los robots son cada vez más baratos y versátiles pero su fabricación se concentra en algunos pocos países. La tecnificación avanza y América Latina se rezaga.

Juan Manuel Rodríguez. Foto: Marcelo Bonjour
Juan Manuel Rodríguez. Foto: Marcelo Bonjour

El economista Juan Manuel Rodríguez, exdirector de Trabajo y asesor de sindicatos, acaba de publicar “La revolución tecnológica. ¿El fin del trabajo? Opciones para Uruguay y países emergentes” y plantea que el asunto no ocupa en la agenda nacional el lugar destacado que merecería aunque supone una revolución. Rodríguez plantea que el crecimiento de la desigualdad que, en términos generales, se está dando en el mundo puede llegar a conspirar contra el dinamismo económico.

—¿De qué lado está en el debate sobre el futuro del trabajo? ¿Es optimista o pesimista?

—Tiene un valor muy importante el trabajo de dos académicos de la universidad de Oxford que son Carl Frey y Michael Osborne de 2013 que predijeron que el 47% de los puestos de trabajo tenían una potencialidad alta de ser sustituidos por máquinas en Estados Unidos. Hay un trabajo muy serio contratado por la OCDE que es de 2016, con una metodología que tiene algunos aspectos en común, pero que también tiene un cambio central, que es que en vez de aplicar el análisis a las categorías, lo aplica a las tareas. Hay una cantidad de tareas potencialmente sustituibles por la técnica y otras que no. ¿Qué es lo que termina concluyendo esta gente? Que el porcentaje medio para los países de la OCDE de tareas automatizable es del 9%, el mismo porcentaje de caída que para los Estados Unidos. Corea del Sur tiene menos, 6% y hay otros que tienen más y llegan al 12%. Mi impresión es que esta metodología es más refinada que la anterior. Los tres trabajos que se hicieron para Uruguay así como para la mayoría de los países europeos, aplican la metodología de Frey y Osborne porque es muy fácil de aplicar. La información de cómo se descomponen las categorías en tareas no existe en la gran mayoría de los países. Aunque uno diga que la metodología de la OCDE es superior, no la puede aplicar.

Los robots reemplazarán a las personas en muchos puestos de trabajo. Foto: Reuters
Los robots reemplazarán a las personas en muchos puestos de trabajo. Foto: Reuters

Esta revolución que estamos viviendo y las pasadas tienen períodos. En un primer período siempre hay un impacto en el empleo negativo. La historia muestra que después se crearon más empleos que los que se destruyeron. Esos empleos son distintos que los anteriores. Uno puede pensar que ahora no va a pasar porque tiene características distintas. Hay un futuro que tiene una cierta incertidumbre. Hay un impacto de corto plazo que es negativo inevitablemente. En este período hay que tener políticas compensatorias: un seguro de paro extendido, fondos especiales para desempleados tecnológicos, que establezcan un período de cobertura mayor que el normal complementado con capacitación.

—El debate sobre la tecnificación no parece estar tan presente en Uruguay, en los Consejos de Salarios...

—La mayoría lo ve como algo alejado. En lo que creo que hay un error porque cuando uno ve la cantidad de dinero que se está gastando en los países desarrollados para promover la tecnificación... No tienen dinero para tirar. Lo hacen porque todos los cálculos muestran que la productividad crece en forma espectacular. Si una cantidad de países crecen en competitividad, porque la productividad es la base genuina de la competitividad, y tú reaccionás diez años después, tenés diez años perdidos. No es parte ni de la discusión política ni de la negociación salarial. Es desconocer a dónde va el mundo. Todos los países están tratando esto, sobre todo los más desarrollados, porque la competencia no se da entre ricos y pobres, se da sobre todo entre países potencialmente fuertes. Buena parte de la guerra comercial que hay entre Estados Unidos y China tiene como trasfondo el control de la economía mundial porque China ha hecho una apuesta a una economía del conocimiento. China y Estados Unidos son los países que están comprando más robots en el mundo. Cinco países compran el 80% de los robots. ¿En la industria quién va a competir con esos países dentro de diez años? El gobierno creo que tendría que prestar más atención, también los empresarios y los trabajadores.

—Pero hay sindicatos que dicen que la educación no debe formar para el mercado y el empleo....

—¿Los estudiantes quieren estudiar para no trabajar? ¿Quién puede vivir sin trabajar? Alguien que tenga ingresos por su familia. Parte del abandono educativo es por tener que ir a trabajar. En el período anterior a (José Pedro) Varela quienes podían trabajar en la industria eran más inmigrantes que nativos. Varela en realidad lo que busca es capacitar al conjunto de la gente, que tengan conocimientos para trabajar. No educar en las habilidades que se requieren para trabajar no tiene mucha lógica ni creo que responda a lo que quiere la gente. Los contenidos educativos tienen que ver mucho con formación genérica, con habilidades y no tanto con conocimiento de oficios porque buena parte de los oficios los van a hacer robots. Si el hombre tiene que aprender a manejarse en contextos cambiantes, tiene que saber pensar, enfrentar problemas y encontrar una solución. Hoy si uno tiene una duda de algo entra en Google y lo resuelve inmediatamente. El stock de conocimientos está bien tenerlo pero uno lo puede adquirir en cualquier momento. El stock de conocimiento no es la clave. La clave es pensar.

Macrocefalismo: para varios  estudiantes del interior, la imagen de la UdelaR está en 18 de Julio. Foto: Darwin Borrelli
Universidad de la República. Foto: Darwin Borrelli

—¿La economía digital incrementa la desigualdad?

—Claramente no estamos en una crisis. El mundo es más rico que nunca. La pobreza se ha reducido. Estamos en condiciones de producir más que nunca. Este enorme crecimiento está acompañado de un crecimiento de la desigualdad, no porque haya más pobres, sino porque el estrato de mayores ingresos creció muchísimo en su ingreso y mucho más que los pobres. Puede haber problemas de producción por ausencia de consumo. A cierta altura vamos a tener que discutir el tema de la desigualdad. ¿Cómo se arregla? Hay múltiples maneras. Uno puede poner impuestos al robot. Lo va a pagar también la computadora con la que funciona. Lo propone Bill Gates. Este es un problema que los países ricos están discutiendo. Hay soluciones pero alguien tiene que pagarlas. Lo van a tener que pagar en gran medida los que tienen más ingresos, vinculados a la economía digital o a las nuevas tecnologías.

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