UN CONSTANTE DOLOR DE CABEZA

Cemento mantendría pérdidas

Ancap diseñó 15 escenarios y todos asumen que, aun con inversión, se mantendrá el rojo.

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El directorio de Ancap viene tomando medidas en pos de reducir las pérdidas. Foto: D. Borrelli

El Directorio de Ancap ya tiene en su poder un bosquejo del informe que había solicitado con alternativas para revertir la deficitaria situación de la división de cementos en el que se identifica una quincena de escenarios posibles, todos bastante desfavorables, según supo El País.

En todas las alternativas se plantea que es muy difícil revertir la situación, aun si se realizara la postergada instalación de un tercer horno en la planta de Paysandú.

La división cerró 2016 con una pérdida de unos US$ 27 millones (algo más de los US$ 25 millones previstos por Ancap cuando en diciembre informaron en el Parlamento sobre la situación y un monto casi idéntico al de 2015) y el sindicato está muy preocupado por la demora en la adopción de medidas para revertir la situación.

El dirigente del sindicato de Ancap, Gerardo Rodríguez, dijo a El País que algunos escenarios incluyen las reconversiones de las plantas de Paysandú y Minas y otros no. Reconoció que las autoridades de Ancap han informado al sindicato de la situación y que "trabajan muy duro", pero se manifestó muy preocupado por la demora en la toma de decisiones.

En varias hectáreas propiedad de Ancap ubicadas al norte de la ciudad de Paysandú, sobre la "Avenida de las Américas" que une el puente binacional "General Artigas" y la ruta 3, en más de cien contenedores están hace tres años los componentes de un horno que costó decenas de millones de dólares y cuya instalación demandaría más de US$ 100 millones.

El diputado blanco de Paysandú, Nicolás Olivera dijo a El País que fue una "atrocidad" no haber estudiado con la debida anticipación la viabilidad de su instalación y que ahora se pretenda hacerlo. Su colega colorado Walter Verri, también representante de Paysandú, advirtió que no se sabe en qué estado está la maquinaria y que su garantía ya venció. Pero Rodríguez, el sindicalista, entiende que debe procederse a su instalación rápidamente porque eso permitiría incrementar la producción de la planta dos veces y media a mediano plazo y abatir sus costos fijos.

El sindicato propone además derogar las medidas adoptadas durante el gobierno del fallecido presidente Jorge Batlle que derogaron la obligación que tenía el Estado de comprar cemento Ancap para sus obras. También presiona para elevar el Arancel Externo Común para dificultar el ingreso del cemento "Charrúa" que la empresa Cimsa —propiedad de Diego Godín y Diego Lugano— trae desde Turquía, dijo Rodríguez.

Este cemento ya captó al menos el 5% del mercado y afecta fundamentalmente a Ancap, pero también a la Compañía Uruguaya de Cemento Portland, de capitales españoles y que tiene su planta también en Lavalleja. Históricamente, las dos empresas se habían repartido el mercado aproximadamente por mitades.

Para el sindicato, Ancap debe aprovechar que en Uruguay hay abundantes calizas (en particular en el departamento de Paysandú) e intentar proveer a los países del Mercosur. También debería intentar incursionar en el negocio del hormigón premezclado. Rodríguez entiende que "los principales responsables" de la situación fuertemente deficitaria son los gerentes. Y adelantó que el sindicato no acepta ninguna solución que implique el cierre de alguna de las plantas.

Ancap tiene un preacuerdo con Cimsa para estudiar posibilidades de comercialización conjunta. Cimsa asegura que ha invertido US$ 35 millones. Tiene un horno en el departamento de Treinta y Tres y señala que no importa a precios de "dumping" (o sea inferiores a los costos de producción).

Rodríguez dijo que el sindicato no se opone a posibles asociaciones siempre que quede establecido que la propiedad de las fábricas seguirá siendo de Ancap. Olivera y Verri coinciden en que probablemente la única salida para las cementaras sea la asociación con algún grupo privado. Verri aseguró que los costos de Ancap son elevadísimos, que hay dificultades en la tarea de molienda y que la producción en Paysandú cerró el año pasado en niveles más bajos que los de 2015.

En la planta de Paysandú, la más grande de las dos que tiene Ancap, trabajan 301 personas, de las cuales 175 integran la plantilla de la empresa pública. En la de Minas de los 245 trabajadores, 138 son empleados de Ancap.

La situación es muy grave desde hace tiempo. Rodríguez reconoció que Ancap ha debido comprarle cemento a su propia competidora española para poder cumplir los compromisos con sus clientes.

Los números de la producción de cemento son desoladores. Entre 2005 y 2009 perdió US$ 60 millones y entre 2010 y 2014 otros US$ 120 millones pese a que realizó importantes inversiones. La planta de Pay-sandú que en 2015 produjo 149.000 toneladas en 2016 no pasó de las 140.000.

Hay problemas también en la planta de Minas

La planta de cemento de Ancap en Lavalleja está muy cerca de la ruta 8 y próxima al ingreso sur de la ciudad de Minas. Comenzó a producir en 1956, tres décadas después de que empezase a hacerlo la planta de la Compañía Uruguaya de Cemento Portland (Cementos "Artigas", hoy de capitales españoles) en 1919. Esta empresa cuenta hoy con dos plantas industriales. La de Lavalleja produce el precursor inmediato del cemento ( "clinker") con el proceso denominado de "vía seca". La empresa cuenta con una planta de molienda y despacho en Sayago, Montevideo, que completa el proceso industrial y comercial del cemento. El "clinker" llega a esta planta por ferrocarril. Esta empresa privada gana dinero en tanto que la estatal utiliza coke (cuestionado por sus efectos ambientales) y pierde dinero pese a que se invirtieron en ella US$ 140 millones. En 2012 se analizó su cierre, pero luego se decidió invertir en ella para mejorar sus números.

El grupo Ancap, que viene teniendo enormes pérdidas, está intentando revertir la situación atacándola en varios frentes. En diciembre anunció que dejará de fabricar bebidas alcohólicas, aunque le generaba pérdidas relativamente menores. Declaró en concurso preventivo a Carboclor, una empresa petroquímica argentina de la que es accionista mayoritario y que intenta vender. Y no bajó el precio de los combustibles cuando el petróleo estaba bajo y de esta manera se capitalizó, según la oposición, en alrededor de US$ 150 millones. El 1° de enero pasado los combustibles subieron 8%.

Ancap también decidió en diciembre abatir los márgenes de ganancia de los sellos distribuidores y los propietarios de estaciones de servicio.

En 2015 Ancap perdió US$ 198 millones, unos US$ 542.000 diarios. Desde 2011, sus pérdidas suman US$ 800 millones. El último año en que Ancap tuvo ganancias fue 2010 cuando tuvo un resultado positivo de US$ 70 millones. La empresa pública es, por su facturación, la más importante del país.

EXIGEN AL PIT INVOLUCRARSE

El diputado blanco por Paysandú, Nicolás Olivera, recordó que en 2015 el entonces director de Ancap, Juan Gómez, le aseguró a la diputada sanducera del Frente Amplio, Cecilia Bottino, que se realizaría la instalación del tercer horno durante el actual período de gobierno. Y que fue una sorpresa desagradable que en febrero de 2016, durante un Consejo de Ministros en Paysandú, la ministra de Industria, Carolina Cosse, dijese que se estudiaría la viabilidad de la instalación, en presencia del sindicato de la construcción y de Ancap. "El Pit-Cnt que puede parar un país y que puede torcer las decisiones del presidente de la República, en este tema ha sido pasivo, no ha sido protagonista", cuestionó.

El diputado colorado Walter Verri cree que lo ocurrido con el horno "es un desastre". La producción de los hornos que funcionan "tiene muchos altibajos, muchas paradas" técnicas, aseguró.

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