LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTON

El caso Toma

Toma debe explicar el criterio con el que una contadora recién recibida pasa a ser tan esencial en el equipo que representaba a Uruguay en dos causas tan relevantes como las del Plan Cóndor y Aratirí.

Miguel Ángel Toma, secretario de la Presidencia de la República. Foto: Marcelo Bonjour
Miguel Ángel Toma. Foto: Marcelo Bonjour

Una investigación periodística del programa “Así nos Va” de Radio Carve dejó expuesto al ex secretario de la Presidencia de la República y mano derecha del presidente Tabaré Vázquez, el abogado Miguel Ángel Toma, y llevó a que el nuevo gobierno y un fiscal comenzaran a investigar los hechos denunciados.

Las periodistas Viviana Ruggiero y Patricia Madrid revelaron en su programa que en abril de 2019 la joven contadora Giuliana Pérez, que se había recibido apenas cinco meses antes, ingresó en la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo (Senaclaft). Afirman que la recomendación de Toma fue clave para que Pérez obtuviera el puesto. Eso, ¿es así? ¿Por qué habría de intervenir el secretario de la Presidencia en algo tan menor? ¿Por qué Toma, que no tenía tiempo para leer las actas del Tribunal de Honor de Gavazzo, lo tendría para ocuparse de algo así?

Pérez entró a la Senaclaft en abril. Tres meses después Toma informó a esta unidad que la contadora, que realizaba tareas administrativas, integraría la comitiva oficial de apenas tres personas (liderada por el propio Toma) que viajaría a Roma para las audiencias en la causa del Plan Cóndor. Había en la Senaclaft gente con mucha más experiencia. ¿Por qué Pérez?

¿Por qué un mes después, a finales de agosto, Toma volvió a elegir a Pérez para integrar la delegación oficial que viajó a Washington por las audiencias del arbitraje de Aratirí?

¿Por qué en noviembre Toma seleccionó a Pérez para una nueva delegación encabezada por él a Washington y en diciembre para otra, también liderada por el secretario de la Presidencia, a Roma?

¿Por qué en enero de este año, en la audiencia de alegatos finales por el caso Aratirí, la delegación del Estado uruguayo liderada por Toma estaba, de nuevo, integrada por la contadora Pérez?

¿Cómo no recordar que, desde aquella delegación, “una alta fuente oficial” les reveló a algunos periodistas que el futuro director de la OPP, Isaac Alfie, se encontraba hace diez días en Washington con hotel y estadía paga por Ararití para declarar contra el Estado uruguayo? ¿Cómo olvidar que aquella falsedad llevó a que en las redes se lapidara a Alfie, a quien se llegó a calificar de “judío traidor a la Patria”, y se pidiera al presidente electo que no lo designara?

El tiempo pone las cosas en su lugar. Hoy es Toma quien debe explicar si intervino para que una contadora recién recibida, seguramente muy capaz, ingresara en la Senaclaft. Y si lo hizo, por qué lo hizo.

También debe explicar el criterio con el que, de pronto, una contadora recién recibida pasa a ser tan esencial en el equipo que representaba a Uruguay en dos causas tan relevantes como las del Plan Cóndor y Aratirí. ¿Por qué ella, doctor Toma? ¿Tan desprotegido estaba el Estado uruguayo en esas dos causas hasta que esta joven se recibió de contadora e ingresó a la Senaclaft?

Esos sueldos, pasajes a Europa y Estados Unidos, y los viáticos correspondientes se pagaron con dineros públicos. De todos. El doctor Toma debe dar una explicación.

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