EXPEDICIÓN

Carlos Páez en su última expedición a los Andes

En la última semana de febrero viajará al lugar de la tragedia junto con sus hijos, sus nietos y amigos.

Expedición: Carlitos Páez prepara su último viaje a los Andes. Foto: D. Borrelli
Expedición: Carlitos Páez prepara su último viaje a los Andes. Foto: D. Borrelli

Carlitos Páez anunció que a fines del mes de febrero irá por última vez al Glaciar de las Lágrimas, sitio de la tragedia de los Andes, donde el 13 de octubre de 1972 se estrellara el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya que trasladaba a 45 personas, la mayoría jugadores de rugby y acompañantes, del club Old Christians.

"Surgió la posibilidad de volver a donde cayó el avión. Mi tercera expedición y la última. Voy a ir con mi familia, con mis hijos y con mis nietos. Los que quieran sumarse con muchísimo gusto, esto va a ser a fines de febrero", indicó Páez.

La expedición está prevista para los días 23, 24 y 25 de febrero a cargo de Octavio Romano Robano, un montañista nacido en Durazno que desde hace 30 años dirige una escuela de montaña que funciona en Uruguay y Argentina.

Desde el años 1988 Romano ha participado de expediciones a montañas y volcanes de Japón, Chile, Argentina y Perú entre otros países.

Mascota: Octavio Romano con "Naru", la perra montañista. Foto: V. Rodríguez
Mascota: Octavio Romano con "Naru", la perra montañista. Foto: V. Rodríguez

Dentro de los participantes confirmados en la aventura estará una perra llamada "Naru", la mascota de Romano Robano. El animal llegó a la vida del montañista en un momento muy difícil de salud. El hombre estaba postrado mientras se recuperaba de una enfermedad cervical. Vio en una aviso de Facebook que daban en adopción al animal y no se resistió.

"Debía mantener quietud por espacio de un año y tuve otro año de recuperación. Cuando vi a Naru, que era dada en adopción, llamé y la fui a buscar, bajando escaleras y caminando en el andador", contó a El País. Una enfermedad discal lo dejó en la cama durante mucho tiempo. Había desarrollado una empresa de montañismo y su vida era estar en movimiento.

"Desperté una mañana con el mayor susto de mi vida. Había perdido por completo la sensibilidad de mi pierna izquierda. Esa pérdida de sensibilidad fue cediendo y a las pocas semanas pude volver a caminar, pero ya no como antes. Mi pierna izquierda se había debilitado considerablemente y el dolor era infernal; en realidad, en esos momentos no sabía que ese dolor era tan solo una pequeña muestra de lo que vendría años después, el verdadero dolor", narró.

Ahora Romano asegura que la mascota cambió su vida. "Al cabo de unos días de tenerla conmigo, me pregunté qué culpa tiene ella de que yo no pueda salir, que no pueda caminar por tanto tiempo. Y me decidí. Comencé a salir a caminar, con el pretexto de sacarla a pasear y fue lo que me ayudó a salir adelante", explicó.

La recuperación le llevó la mitad del tiempo previsto y un año después había vuelto a las montañas.

"Desde que comencé de nuevo en la profesión, Naru me acompaña a todos lados. Ha realizado ascensos en montañas de Argentina y Chile y de forma destacada", sostuvo.

Aventura.

En esta ocasión los montañistas andinos van a incorporar público a la expedición. Está previsto llegar hasta los restos del fuselaje del avión. "Ya hay muchas confirmaciones y el cupo es limitado. Van a vivir una experiencia única, realizando el trayecto hacia la platea del accidente y en particular, con el relato en propia voz de uno de los sobrevivientes, en lo que será su última visita al sitio donde se gestó el famoso "Milagro de los Andes", dijo Romano Robano a El País.

El montañista asegura que cuando está en una expedición el dolor disminuye, por ese motivo este viaje también tiene como objetivo dar a conocer un mensaje para las personas que padecen ese tipo de enfermedades. Su próximo desafío es alcanzar la cima del Aconcagua, la montaña más alta del continente americano.

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