SISTEMA CARCELARIO

"En cárceles como Comcar mandan los presos", dice experta de EE.UU.

Afirma que alta tasa de prisión es por robos pequeños.

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Jane Sachs y Jorge Vázquez en los talleres de capacitación. Foto: Presidencia

La directora de Capacitación del Departamento de Seguridad Pública y Servicios Correccionales de Maryland, Jane Sachs, llegó a Uruguay con parte de su equipo a capacitar a 25 guardia cárceles policiales y civiles uruguayos. En uno de los talleres se exhibió un video sobre el Comcar que sorprendió a Sachs y desnudó la fragilidad del sistema penitenciario uruguayo. "La filmación mostraba una celda para tres personas y habían 12. El problema con ese tipo de cárceles es que los que mandan allí son los propios reclusos. Uno no tiene suficiente personal como para controlarlas", dijo la experta.

En los talleres se analizó la magnitud del Comcar, una cárcel que aloja a 3.400 presos. Ese penal está dividido en ocho módulos y los policías denuncian que en el turno nocturno, quedan dos o tres efectivos desarmados para atender a 700 presos.

Consultada sobre la carencia de personal del sistema carcelario, la experta estadounidense reiteró: "Lo que ocurre es que los reclusos son los que toman el poder y son los que dirigen lo que pasa ahí adentro".

A la pregunta de El País sobre si una posible solución al sobredimensionamiento del Comcar pasaría por dividirlo en penales pequeños, como se ha manejado, la jerarca carcelaria de Maryland respondió que el primer paso es ver los perfiles de los reclusos y analizar si deberían estar allí alojados o no.

"Nos han contado que, en Uruguay, muchos internos son prisioneros por cometer hurtos. Nosotros (en Estados Unidos) no los ponemos en prisión por un robo menor. Poner una persona pobre en una cárcel porque robó, nos parece demasiado", explicó.

En Uruguay la tasa de reincidencia de presos liberados oscila en un 60%. A juicio de Sachs, este guarismo se baja con la aplicación de un buen programa de libertad asistida. "No decimos que el sistema usado en Estados Unidos sea el mejor. Podría ser mejorado. Pero si se pudiera diseñar un excelente programa de libertad asistida eso soluciona todo", afirmó.

A su juicio, las personas privadas de libertad deben ser supervisadas luego de su liberación con determinadas condiciones: el Estado debe proveerles un empleo y ayudarlos a salir de la adicción a las drogas, entre otras medidas.

El viernes 18, Sachs participó de la ceremonia de clausura de una serie de cursos de capacitación en el Centro de Formación Penitenciaria (Cefopen). Los talleres se realizan desde mayo de 2016 con funcionarios del Ministerio del Interior y del Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa). Estuvieron a cargo de especialistas en gestión de centros carcelarios estadounidenses.

Medida.

En lo que va de 2016, 25 personas perdieron la vida en forma violenta en las cárceles uruguayas. Sachs dijo que en un penal hay muchos casos de violencia relacionados con la atención médica. Por ejemplo, agregó, reclusos que "no fueron tratados debidamente" de patologías psiquiátricas vinculadas, generalmente, al consumo de estupefacientes. "Sé que se trata de un rubro muy costoso", reconoció.

Enseguida opinó: "No sé cómo funciona el sistema médico en el servicio penitenciario uruguayo, pero muchas veces esa es una de las formas de salir de la situación problemática: dándoles el tratamiento que ellos requieran. El tema es tratar a los presos con más respeto porque son seres humanos. A veces los seres humanos se pierden".

Falta de comunicación entre los operadores

Con respecto a si es conveniente o no que policías atrapen a los delincuentes en las calles y luego los custodien en las cárceles, la jerarca penitenciaria del Estado de Maryland, Jane Sachs, dijo que detectó ese problema en los primeros días de los talleres realizados en Uruguay.

"Vimos que no había una buena comunicación entre los operadores civiles y policías, independientemente de donde trabajaran", dijo.

Uruguay tiene más de 10.000 encarcelados. La experta carcelaria consideró que ese es un número "alto" aunque reconoció que en Maryland "también hay muchas personas" privadas de libertad.

El año pasado, en ese estado se aprobó una ley que promueve penas sustitutivas a la prisión para aquellos individuos que cometieron delitos menores.

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