SEGURIDAD

Cárcel de Punta de Rieles recibe los primeros presos

Alojará a 1.860 reclusos; ayer trasladaron a 180 en operativo.

VEA LAS FOTOS. Caravana que trasladó a presos. Foto: F. Ponzetto
Traslado de presos desde el Comcar hasta la cárcel de Punta de Rieles. Foto: Fernando Pozetto
Traslado de presos desde el Comcar hasta la cárcel de Punta de Rieles. Foto: Fernando Pozetto
Traslado de presos desde el Comcar hasta la cárcel de Punta de Rieles. Foto: Fernando Pozetto
Traslado de presos desde el Comcar hasta la cárcel de Punta de Rieles. Foto: El País

Autos, camionetas, motos, ómnibus y hasta un helicóptero. El intenso operativo policial desplegado ayer por las autoridades para trasladar a 180 presos desde el Comcar hasta la nueva cárcel de Punta de Rieles despertó a los vecinos.

La caravana de vehículos partió ayer a las 4 de la mañana desde el centro de reclusión, tomó la ruta 1, luego la 5 y la perimetral hasta la 102. Custodiados desde lo alto por un helicóptero del Ministerio del Interior, la fila de más de 30 vehículos siguió por la ruta 8 y luego se metió por el Camino Chacarita de los Padres hasta el nuevo correccional.

Las autoridades del Ministerio del Interior se proponen descongestionar el Comcar, el Penal de Libertad, la cárcel de Maldonado y la de Rivera. Hasta el momento, unos 650 presos ya fueron examinados uno a uno para ser derivados a Punta de Rieles, la primera obra de asociación público-privada del Uruguay. Según informó una fuente a El País, el objetivo del Ministerio del Interior es cerrar cuanto antes el celdario del Penal de Libertad en el que se alojan aproximadamente unos 600 reclusos.

Las autoridades diagramaron un operativo policial para trasladar a los prisioneros durante las madrugadas y en tandas de 180 presos que se desplazarán en ómnibus debidamente custodiados tanto por tierra como por aire. La cárcel está equipada con tecnología de última generación que permitirá no solo conocer la ubicación del recluso en el recinto carcelario, sino que será útil para el preso, quien podrá hacer un uso óptimo del tiempo: se supone que el privado de libertad estará todo el día afuera de la celda trabajando, estudiando o haciendo deporte.

En líneas generales serán "disciplinados" con un modelo importado de España y que no toma para nada en cuenta la experiencia en el ámbito nacional. Mariana Amaro, directora del Centro de Formación Penitenciaria (donde policías y operadores van a estudiar para poder trabajar en cárceles) explicó a Qué Pasa de El País que el desafío está en que la dinámica "funcione como un relojito" porque "si vos al tipo lo tenés al mango trabajando, estudiando, con un ocio creativo, va a ir a dormir a la celda, no va a tener necesidad de ponerse a fumar porque va a estar cansado y va a querer dormir". El Ministerio del Interior no dio a conocer una definición respecto a si las celdas que reciben más luz del sol serán ocupadas por quienes se "porten mejor" o será una designación "arbitraria" y, en todo caso, cuáles van a ser los criterios para determinarlo. Son edificios de tres pisos con celdarios en los últimos dos. También falta saber cómo se van a utilizar 100 "celdas individuales" que se construyeron a pesar de que el encierro prolongado en aislamiento es considerado "tortuoso".

Críticas.

Desde que se supo que se iba a construir una cárcel bajo la modalidad de participación público-privada hubo críticas. En octubre de 2015 el abogado Álvaro Colistro, del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), participó en el seminario Discutir la cárcel, pensar la sociedad. Allí advirtió que una cárcel que recluye a más de 1.800 personas es una "contradicción" con la "finalidad rehabilitadora". Mario Juliano, juez argentino, director de la Asociación Pensamiento Penal, explicó que las experiencias chilena y peruana "no tuvieron los efectos positivos esperados".

Primera obra hecha por PPP.

Es la primera obra construida y gestionada en régimen de asociación público-privada; en esta ocasión se trata de una cárcel modelo que pretende recibir a más de 1.800 reclusos, el 20% de la población carcelaria del país. Se prevé que un grupo empresarial garantice la salubridad en las condiciones de reclusión y la tecnología necesaria para poder controlar todo el complejo carcelario de forma remota. Por otro lado, el Estado se encargará de la "rehabilitación" y la seguridad. Videovigilancia, sensores de movimiento y de humo, dispositivos que miden la presión e indican nivel de glucemia de cada recluso o leen la palma de la mano para saber quién es quién. La tecnología permitirá un uso "óptimo" del tiempo.

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