ENTREVISTA

"No tengo el carácter para adoptar un hijo"

Sergio Puglia es un clásico de todas las temporadas en Punta del Este. Notoriamente más delgado, este 2018 lo encuentra cocinando todos los días en La Baguala, después de dos temporadas de alta exposición con MasterChef, el programa uruguayo que hizo explotar todos los ratings de televisión.

Segio Puglia. Foto: El País
Sergio Puglia. Foto: El País

Puglia también se hace un tiempo para descansar y hacer proyectos junto a su marido, Horacio Correa.

¿Estás de descanso o trabajando en Punta del Este? El año que pasó fue de mucha exposición para vos, porque MasterChef ha sido de los programas más vistos en muchos tiempo en la televisión uruguaya…

—Fue un año muy pero muy importante. Me di el gusto de cumplir con ese sueño que tenía y que era de alguna forma participar en un desarrollo mayor de la gastronomía nacional a través de un programa como fue MasterChef. Y vamos hacia la tercera temporada. Ahora estoy acá porque estoy renovando una vez más el compromiso con Punta del Este. Hace 14 años que hago un programa de televisión durante los veranos y ahora debuté en Imarangatu, en la Parada 7 de la Mansa, haciendo Puglia en Punta. Así que estoy trabajando y disfrutando, encontrándome y conociendo amigos.

—¿Qué han dejado estas dos ediciones de MasterChef a los uruguayos más allá del divertimento de un programa de televisión?

—Creo que fundamentalmente lo que hizo fue abrirles la cabeza, darles la posibilidad de reconocer que Uruguay tiene hoy una mercadería de primerísimo nivel y que con conocimiento o por lo menos interés se puede ingresar en un mundo de combinaciones, de puntos de cocción, de formas, de creación. Y me doy cuenta de eso por los niños y los adolescentes, que me paran en la calle o que en el momento en el que estoy cocinando, como cuando lo hago en La Baguala todos los días, se acercan a preguntarme y a hablarme sobre el programa y a decirme cómo descubrieron las combinaciones que podían hacer en la cocina. También están las madres que me dicen que los chiquilines les piden que combinen tal o cual cosa, o que hagan algo que vieron el día lunes en MasterChef. El programa es un antes y un después en la forma de ver la gastronomía de los uruguayos.

—¿Cómo está posicionado Uruguay en el mundo de la gastronomía en el que siempre la referencia son países como Francia?

—Creo que en los últimos 10 años, cuando empezó a salir la camada joven de los distintos institutos, Uruguay pegó un golpe de crecimiento enorme en la oferta gastronómica. Los uruguayos todavía tienen mucho para crecer, pero la oferta gastronómica para el turista, para el que llega, coloca a Uruguay entre los países de avanzada en América Latina.

—¿Te ha cambiado la vida desde que te casaste el año pasado con Horacio Correa?

—La vida de casado lo que me dio es la felicidad y la tranquilidad de haberme sacado una mochila de encima. Y directamente de concretar uno de los grandes sueños: el de tener una relación afectiva tan poderosa como para poder llegar al casamiento. Y tengo la suerte de tener una pareja tan excepcional que me acompaña en todos los emprendimientos. Hoy dirijo gastronómicamente La Baguala y él está metido en el hotel. Acabo de comprar un apartamento en el centro de Montevideo y él se encarga de la obra. En conjunto la hemos pensado, soñado, y la vamos a llevar adelante. Tengo ganas de abrir un negocio diferente que no voy a decir nada para que no me lo quemen- y él va a estar al frente del negocio, es maravilloso.

—¿Te gustaría adoptar un hijo con él?

—No, no tengo carácter ni tengo vocación desde el punto de vista parental. Así que eso es para otros, para mí no.

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