Biblioteca

Canelones no construirá biblioteca de Daniel Vidart

La obra sin fin frustró al donante de 7.000 libros invalorables

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Daniel Vidart recibió el premio a la trayectoria. Foto: Archivo El País

La Intendencia de Canelones comunicó ayer que no se guirá adelante con el proyecto de la Biblioteca Daniel Vidart, en el balneario del Fortín de Santa Rosa, tal como estaba previsto desde el 18 de noviembre de 2014.

El reconocido antropólogo y profesor uruguayo se enteró de tal decisión cuando El País lo contactó para conocer su estado de ánimo. La comuna canaria adjudica este desenlace al propio Daniel Vidart, "quien cambió de opinión sobre la donación de su colección".

La noticia oficial indica que la obra hubiera comenzado luego de la licencia de la construcción, a principios de 2016, ya que estaba incluida en el próximo presupuesto. E insiste en subrayar que "la decisión tomada por Vidart será respetada sin más discusión", porque se entiende y comparte hasta dónde llegan "las urgencias con las que vive sus proyectos, como él mismo dice, a sus 95 años, no siempre compatibles con los tiempos del sector público".

Daniel Vidart explicó a El País que se agarró algunas rabietas y dolores de cabeza, hasta que le expresó al actual intendente: "es mi vida o la biblioteca", porque no es posible dos por tres vivir expuesto a subas de la presión arterial.

La ausencia de fondos para ejecutar los trabajos aparece como la razón de las marchas y contramarchas discursivas. Y no la demora por meros trámites administrativos. El proyecto que ganó el concurso de ideas se expuso junto a otros en mayo de 2014. En la intendencia anterior se fijó la finalización de obras el 7 de octubre pasado, justo cuando Daniel Vidart cumplió 95 años. Eso provocó que el profesor declarara en la prensa su frustración frente a tantos "sofismas de distracción", como le gusta decir.

Carámbula, el intendente anterior de Canelones, llegó a aceptar la falta de recursos y Orsi, el actual intendente, manifestó que había unos setenta y cinco mil dólares para destinar a un proyecto cuyo costo rondaba los 500.000 dólares.

Daniel Vidart, quien se considera amigo de Orsi y de Carámbula, trató de entender la situación pero envió una carta al primero diciéndole que estaba a punto de rescindir si no recibía una contestación clara, con fecha de término de la biblioteca, que sería pública.

La respuesta no le llegó y al mes Daniel Vidart optó por rescindir el contrato de donación de 7.000 libros. "No es un montón de libros, sino aquellos que fue eligiendo en una peripecia vital a lo largo de los años", había dicho el presidente José Mujica cuando el Estado recibió el divino tesoro.

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