DIEGO BARCIA

"Los candidatos tienen que tener un ojo en las redes"

Este experto en innovación y marketing digital especializado en redes sociales y con experiencia en campañas electorales, asegura que estas siempre van a necesitar la foto del candidato con un montón de personas enfrente, porque eso valida la información.

"Una de las cosas que dispara la noticia es la prensa tradicional". Foto: El País
"Una de las cosas que dispara la noticia es la prensa tradicional". Foto: El País

A su juicio, la campaña territorial no se está cambiando por las redes sociales. No obstante reconoce que después que algo se establece en las redes sociales es muy difícil volver a minimizarlo, por lo cual los candidatos tienen que tener un ojo muy especial en las redes.

Diego Barcia es un uruguayo de 31 años que se desempeña como gerente comercial para Chile y Uruguay de Nicestream, empresa especializada en estrategia de comunicación digital. Barcia trabajó en la campaña electoral de Sebastián Piñera en Chile, haciendo el relevamiento de las redes sociales.

—¿En qué consistió el trabajo que hicieron en Chile para la campaña de Sebastián Piñera?

—Trabajamos directamente con los jefes de campaña de medios de Piñera. Nuestro rol era brindarles información privilegiada de cómo se comportaban las personas con respecto a determinados temas que empezaban a moverse tanto en Twitter y Facebook como en la prensa digital.

—¿En qué temas?

—Pasamos por un montón de temas, desde qué se decían de los políticos en la Teletón, hasta el monitoreo sobre los debates presidenciales o cómo impactaba el mundo del fútbol en la política. Todo lo que podía afectar el humor de la gente, como un cambio de tarifas o el precio de un servicio público. Y obviamente, qué decía el resto de los candidatos, los movimientos políticos dentro de los partidos principales, tanto de la derecha como de la izquierda.

—¿Cómo era el proceso que seguían para hacer esas mediciones?

—Nosotros tenemos dos focos de monitoreo. Uno es la prensa tradicional. Más allá de todo el potencial que tienen las redes sociales, hay dos cosas que disparan una noticia: una es el periodismo tradicional y otra es la propia gente o hechos que los políticos hacen populares queriendo o sin querer. Twitter y Facebook levantan temas de la gente, y por eso monitoreamos esas redes. Pero fundamentalmente monitoreamos la prensa tradicional que aterriza en las redes sociales. Por ejemplo, todo lo que publica El País en su edición papel lo vuelca en la digital y sus redes. Midiendo la prensa digital nosotros tenemos más o menos el 95% de lo que son las noticias de El País. Primero hacemos un análisis de la conversación que disparan esos dos focos, y posteriormente hacemos un análisis del ADN de las personas que son participantes de esa conversación.

—¿Qué se busca determinar con ese análisis?

—Son dos cosas diferentes de entender. Por un lado sé qué se está diciendo y qué se está hablando, y por otro lado quiénes están hablando. Por ejemplo, en esta campaña tuvimos dos hitos que afectaban al candidato o a los candidatos con el mismo volumen de visibilidad, la misma tasa de viralización, pero en donde uno de los temas era totalmente politizado y el ADN de esas personas era totalmente politizado, y ahí descubríamos que estábamos mirando a un conjunto de personas de los núcleos duros de los candidatos, que ya tiene su voto asignado y que no van a cambiar de parecer. Y por otro, una conversación con el mismo volumen de la que estábamos hablando anteriormente, pero con un montón de perfiles que eran de doña María, que realmente está hablando del tema con preocupación y sin tener un sesgo político.

—¿Cuál es el grupo más importante para las mediciones que hacen, el núcleo duro del candidato o el de doña María?

—Hace poco participé de un programa junto con un consultor político uruguayo, y él ponía el ejemplo de las corrientes marítimas. Hay corrientes muy profundas que son los valores políticos; hay corrientes medias, que son las características innatas del candidato; y después está el mundo de lo superfluo, del día a día, y eso es lo que más o menos atiende las redes sociales. ¿A qué voy con esto? Hay un pequeño porcentaje de las personas que no tiene un parecer político fundamentado, argumentado y decidido, pero su voto vale uno también. Entonces nosotros atendemos con mucho más importancia a aquellas personas que no tienen un parecer político bien definido, que por lo general son indecisos, carecen de ideología definida o determinada, y que se deciden en su voto por una idea del candidato, por una forma de ser del candidato, o una identificación con la figura del candidato en general. Por lo cual la más importante para nosotros es la conversación donde está doña María hablando de su preocupación, y no tanto la conversación de fondo ideológico sobre determinado tema.

—¿Las redes sociales están cambiando la forma de encarar las campañas electorales en el mundo?

—Si la pregunta es si están cambiando un acto público en donde el candidato demuestra su fuerza en cantidad de gente, no. Siempre las redes sociales van a necesitar la foto del candidato con un montón de personas enfrente, porque eso valida la información. La campaña territorial, y espero por el bien de la democracia que se mantenga así, no se está cambiando por las redes sociales. ¿Sabés cuál es el cambio más importante? Primero que nada en la percepción del candidato y de la campaña. Es decir, uno tiene la posibilidad de mostrar o súpermostrar o sobrevalorar lo que está haciendo. Después que algo se establece en redes sociales es muy difícil volver a minimizarlo, por lo cual los candidatos tienen que tener un ojo particular en las redes sociales. La otra cosa que va a cambiar, y esto sí me parece bueno, es la forma de publicitar. Nosotros estamos acostumbrados en Uruguay a que en el tiempo de elecciones se tapicen las ciudades de carteles. Ayuda a la democracia que todos los políticos tengan las mismas relativas chances y que no dependa tanto de cuán rico es el candidato para llevar mejor el mensaje. Debería de juzgarse por los planes y las ideas y no tanto por la cantidad de publicidad en la que está dispuesto a invertir.

—En Chile se dio un fenómeno que se viene repitiendo en las elecciones en casi todo el mundo, que es cómo le están errando las encuestas de intención de voto. ¿Las mediciones que ustedes hacen con las redes sociales, pueden sustituir a las encuestas?

—Mi respuesta es sí, pero con dos salvedades. Una, me parece que las encuestas de estudio profundo, estadístico, se hacen por profesionales calificados y con información validada, y por más que le erren tienen que seguir existiendo. Ahora, creo que ninguna de las empresas consultoras que hacen encuestas políticas deben prescindir de estos canales, que son sumamente baratos, son mucho más masivos y que si eligen la información con suficiente inteligencia como para no tomar la basura que también tienen las redes sociales, estamos hablando que uno en unos minutos puede hacer una consulta de miles y miles de personas, con lo cual el riesgo de errarle se reduce un montón. Hay muchos ejemplos en esta campaña en Chile en donde algunas consultas en las redes sociales daban resultados mucho más acertados que lo que dieron las encuestas con métodos tradicionales.

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