HURGADORES SE DESPIDIERON DE SUS CABALLOS

Cambiaron "sangre" por motores

IMM les dio 6 motocarros para recoger residuos grandes; los animales fueron adoptados.

VEA LA FOTOGALERÍA. Foto: D. Borrelli
Alfredo Moreno y su esposa Blanca no pudieron contener las lágrimas durante la despedida de su caballo. Foto: D. Borrelli
Daniel Martínez entregó a los seis recolectores de residuos las llaves de sus nuevos motocarros. Foto: D. Borrelli
Los voluntarios que adoptarán a los caballos surgieron de un llamado. Foto: Darwin Borelli
Foto: Darwin Borrelli
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Foto: Darwin Borrelli

Con lágrimas en los ojos, Alfredo Moreno despidió ayer a su caballo Gaucho con el compartió más de 10 años de trabajo recorriendo contenedores de basura. Ayer lo "jubiló" y a cambio recibió un motocarro. Desde hoy, podrá salir a recolectar residuos de gran tamaño, en lugar de papel y cartón.

"Estamos contentos porque pegamos un paso adelante", dijo. "Con el carro a caballo nosotros levantábamos de la calle y con esto nos dan un trabajo digno, más limpio y uno sale más ordenado a la calle a enfrentar a la gente", explicó.

Alfredo Moreno es uno de los seis recolectores de residuos que pasarán de trabajar en carritos tirados por caballos a utilizar motocarros made in China que la Intendencia de Montevideo les proveyó en el marco de un plan de reconversión laboral que está llevando a cabo para erradicar la tracción a sangre.

Los viejos equinos que tiraban de los carros fueron entregados a seis particulares, entre 120 que se presentaron a un llamado para "adopción responsable" que realizó la IMM.

"Estos caballos van a estar en un campo, disfrutando del pasto y lejos del tránsito y de las bocinas", dijo Karina Kokar, de la organización Basta de Tracción a Sangre (TAS), que participó del trueque.

Entre la comuna y las organizaciones animalistas escogieron a los seis voluntarios que se harán cargo de los equinos que ayer aguardaban atados en los árboles ubicados en el Parque Batlle frente a la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario. Los animales lucían un chaleco negro con la inscripción "Hoy me jubilo". Se los notaba decaídos, al igual que a sus antiguos propietarios.

Despedida.

"Hace 12 años que tenía este caballo, me costó mucho despegarme", explicó Alfredo, con lágrimas en los ojos. "Nosotros le poníamos 500 ó 600 kilos de carga y él iba por todas las calles. No nos abandonaba nunca", contó el veterano hurgador.

Para Blanca, su mujer, dejar a Gaucho fue lo que más le costó del cambio, aunque es optimista sobre el futuro. "Me casé a los 15 años con mi esposo y crié a mis cuatro hijos con lo que levantábamos en el carro. Pero siempre le he dicho a mi esposo que teníamos que cambiar de vida, que siempre estábamos entre la basura, y ahora surgió la oportunidad", reflexionó. Relató que los dos fueron "muy discriminados" por ir en carritos con caballos y que llegó a ser "golpeada" por ese motivo. "Hace poco una botija casi me arranca la poca dentadura que tengo. Aunque andamos en la basura, somos gente como cualquiera de ustedes", dijo.

Nueva vida.

Los trabajadores deberán realizar ocho viajes por día recolectando residuos de gran tamaño y la IMM les pagará por cada uno de ellos $ 180. Al final del mes, el sueldo aproximado podría llegar a $ 32.000.

"Deben recoger los residuos voluminosos, en un principio de los municipios CH y E, en los lugares donde les indique la Intendencia. Son objetos grandes como televisores, heladeras o cocinas, por los que la gente suele llamar al 1950 2000 para que los pasen a buscar, aunque muchas veces los depositan mal, al lado de los contenedores", explicó el prosecretario de la IMM, Christian Di Candia.

Podrán realizar otro tipo de trabajos, pero no tienen permitido recolectar ni clasificar residuos como hacían antes. "Podrán trabajar como fleteros con el motocarro, hacer podas o trabajos de albañilería cargando materiales", ilustró el prosecretario de la IMM.

Para obtener el vehículo los recolectores de residuos tuvieron que aprender a manejar y sacar la libreta de conducir. También recibieron capacitación sobre las leyes del tránsito, aprendieron a abrir una cuenta bancaria, a manejar una pequeña empresa y a facturar.

Los beneficios de este plan piloto, según Di Candia, son varios: "Los clasificadores y su familias dejan de salir todos los días a buscar el sustento en la recolección y clasificación de residuos para tener un circuito seguro y sustentable económicamente, con una herramienta como es el motocarro que les permite generar otro tipo de ingreso. Así pasan a tener mayor seguridad laboral", expresó el prosecretario. Por otro lado se comienza el proceso de eliminar la tracción a sangre.

Blanca se mostró conforme con el cambio aunque dice que antes tenían más libertad para recolectar lo que quisieran.

"Nosotros con el carro ensillado cargábamos de todo: muebles, papel, cartones, fierros, lo que fuera. Ahora no podemos", dijo. Lamenta también que no va a poder "salir a lucharla" junto con su marido como hizo durante tantos años.

"Capaz que ganamos más que antes pero a mí lo que me da pena es que no voy a poder salir con él. Antes trabajábamos a la par, codo a codo; ahora va a salir solo él, pero va a descansar el caballo y voy a descansar yo. ¡No sabés cómo tengo los brazos y las piernas!", dijo Blanca.

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