FERNANDO FILGUEIRA

"Para cambiar, se debe ir a un Codicen multipartidario"

Un año después de dejar el Ministerio, el exsubsecretario de Educación lidera, junto a otros expertos de todos los colores políticos, la fundación EDUY21. Esta se propone impulsar una serie de cambios que los especialistas en Educación de todos los partidos coinciden que son necesarios.

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Fernando Filgueira. Foto: Fernando Ponzetto

El proyecto, señaló Filgueira, busca “superar estructuras políticas, fiscales y de recursos humanos”. El exjerarca, uno de los que más ideas aportó para el programa del FA, dijo que el gobierno no está cumpliendo con éste.

—Mañana se inaugura EDUY21, Cambio Educativo y Educación para el Cambio, una fundación formada por técnicos de todos los partidos políticos ¿En qué consiste?

—Esta es una iniciativa ciudadana, no partidaria, ni opositora, ni alineada con el gobierno, ni de un grupo o sector social organizado, ni del sindicato, ni de empresarios. Congrega y convoca al espectro político todo, social y sectorial, a los actores que están trabajando en el sistema educativo, a todos.

—¿Qué es lo que se propone?

—La primera estrategia es desarrollar orientaciones programáticas y propositivas de mediano y largo plazo, para avanzar hacia un proyecto de transformación estructural de la educación. Esto tiene que ver con la idea de construir una educación básica comprensiva hasta los 15 o 16 años, integrada curricularmente, con una gestión de modelo de centro abierto a la comunidad, con horarios más extendidos. Esto implica superar estructuras políticas, fiscales y de recursos humanos. No es una tarea fácil. Pero pensamos que parte de lo que nos falta como país son instituciones que puedan pensar técnicamente a mediano plazo, sin las urgencias de la gestión cotidiana. Que puedan pensar el para qué y el por qué de la educación.

—¿Se generan propuestas que luego puedan ser acompañadas por los docentes?

—El segundo eje estratégico se vincula justamente a los ámbitos de transformación. Queremos discutir cada cosa, mostrar la evidencia comparada frente a inspectores, directores y docentes. La idea es generar talleres y seminarios sobre marco curricular común, por ejemplo. Queremos contribuir en la generación de masa crítica. También queremos trabajar con las comunidades educativas, con las familias, los estudiantes, para que éstos tengan la percepción de su fuerte derecho a participar.

—¿Y qué se va a hacer con los proyectos que se vayan generando. Se van a poner a disposición de las autoridades de la educación?

—Se van a poner a disposición de la sociedad en su conjunto. Esto implica al sistema político, a todos los partidos, y a las autoridades también. Pero no se busca solo interpelar a las autoridades, sino construir un plan integral para la educación. Y devolver a la ciudadanía el debate, que muchas veces se desarrolla puertas adentro, en espacios acotados del gobierno.

—¿Hay miembros del gobierno dentro de EDUY21?

—Sí, no tienen cargos de representación política, pero sí técnicos y de gestión. A veces estamos de acuerdo con mucho de lo que se hace, pero creemos que lo que no se logra es el ritmo, ni la consistencia, ni la robustez necesaria para los cambios que requiere la Educación. Esta iniciativa lo que busca es contribuir a una propuesta que dote de esa robustez, por lo tanto es una acción técnico —política, pero no técnico— partidaria.

—¿Dentro de los cambios que se proponen hay algo que se esté haciendo?

—En Formación Docente se está avanzando hacia un nuevo modelo curricular, con dificultades se han venido extendiendo los tiempos en educación media, el Plan Ceibal viene trabajando con laboratorios tecnológicos en Secundaria y en Primaria se planteó lo de los perfiles de egreso, donde el chiquilín es evaluado a largo plazo sin la posibilidad de repetir todos los años… Pero todas estas iniciativas carecen de una hoja de ruta integrada, en donde todos los elementos aparezcan vinculados, secuenciados en el tiempo, con metas concretas. No metas cuantitativas de egreso o cobertura, sino, por ejemplo, que tengan que ver con la creación de un sistema de evaluación o un marco curricular común que esté listo para tal fecha.

—¿Cómo piensan seducir a las autoridades educativas para que los cambios que ustedes propongan se efectivicen?

—Lo primero que tenemos son los nombres de quienes participamos en EDUY21 (Renato Opertti, Pablo da Silveira, Richard Read y Juan Pedro Mir, entre otros). ¿Pero por qué habría que convencer solo a las autoridades educativas?

—Porque sin la voluntad de las autoridades no se pueden desarrollar los cambios...

—Pero no es a las autoridades que hay que convencer, sino al sistema político en su conjunto. El bloqueo que tenemos en este momento para la transformación estructural de la educación no es un partido o el gobierno, sino el sistema político. Porque no se han generado instancias de diálogo. En la interpelación de la semana pasada, que creo que fue preparada a conciencia por Graciela Bianchi y contestada igual por las autoridades, no hubo preguntas ni respuestas sobre los grandes problemas. No se piensa en el Uruguay que queremos para 2030.

—Pero en algún momento van a tener que convencer a las autoridades del Consejo Directivo Central (Codicen)…

—Pero eso después. Claro que el Codicen es el que puede llevar adelante el conjunto de acciones, pero lo debe hacer con una espalda política, con un respaldo que lo sostenga. Por eso pensamos, también, que se debe ir hacia un Codicen multipartidario.

—Si técnicos de todos los partidos están de acuerdo sobre el camino que debería tomar la Educación, ¿por qué se demora tanto en poner en práctica lo que ustedes piensan?

—Porque una cosa es decir el sistema educativo tiene problemas y eso se ve en sus tasas de egreso, y otra es decir el sistema educativo tiene problemas, su tasa de egreso es muy baja, comparativamente de las más bajas de la región, y la causa fundamental tiene que ver con falta de personalización de la Educación para acompañar los diferenciales de los chiquilines en Primaria, sumado a un problema muy serio de asignaturismo y contenidismo, y problemas de gestión. Una cosa es decir estoy de acuerdo con lo primero y otra cosa con lo segundo. Porque con lo segundo se puede pensar en las herramientas para cambiar lo que pasa, y ahí es donde se precisa un marco curricular común y que haya docentes calificados. Debemos pasar de decir que tenemos un acuerdo, a decir que tenemos un acuerdo con los detalles suficientes, con los elementos propositivos estructurados. Ese es el paso que hay que dar como sociedad.

—¿Hay un rumbo en las políticas educativas del gobierno?

—Lo que tenemos es la preferencia de un rumbo que no se hace carne de forma consistente. Es decir, no se alinearon los recursos presupuestales para darle consistencia a ese rumbo. No se hace en forma conectada. No diría que hay una ausencia de rumbo. Pero sostener el rumbo y la consistencia de este con las necesidades de la urgencia que se plantea, es algo que está en el debe desde hace muchos años; no desde este gobierno, desde mucho antes.

—¿Cree que desde la EDUY21 va a poder aportar más de lo que pudo desde el gobierno?

—Está claro que dejé el gobierno porque no se avanzaba con el ritmo y la consistencia necesaria. Así lo dije en la carta de renuncia. Sin negar el esfuerzo que compañeros están haciendo desde dentro del sistema, entendí que las trabas no son por tal o cual persona, sino por una serie de bloqueos que tienen que ver con dinámica de la economía política, con actores de veto, pero también con cómo uno despliega o no despliega una propuesta y la pone sobre la mesa. A veces hay propuestas puntuales y te dicen que no se puede porque se va a castigar a tal sector. Por supuesto que hay costos y beneficios en los cambios. Pero si yo presento una propuesta integrada, como queremos hacer con EDUY21, la gente visualiza y percibe dónde están los costos y los beneficios. Yo dejo el gobierno porque entiendo que no era posible, desde lo que yo podía aportar, lograr que un conjunto de modificaciones se efectivizaran desde el punto de vista presupuestal y de las acciones que debían desarrollar las autoridades, la ANEP. El Ministerio lo que podía hacer era ayudar a que eso se planteara. Dije en la carta que pasaba a ser un ciudadano de a pie, y con el derecho de apoyar lo que me parece que va en dirección correcta y a plantear la urgencia de las necesidades que creo que no se están abordando.

—Usted fue uno de los que aportó ideas para la redacción del programa del Frente Amplio. ¿Cree que se está cumpliendo con este?

—Siento que se intentó cumplir, pero no se está cumpliendo. Si yo dejo el gobierno es porque creo efectivamente que había elementos que no se estaban cumpliendo, sino no dejo el gobierno. Se dijo que yo dejaba el gobierno en solidaridad con Mir; hay un componente de solidaridad, pero tiene que ver con algo más macro. En la política no hay blancos y negros, hay grises, y es ahí, en los matices, donde uno tiene que elegir donde es más útil. Yo sentí que desde el gobierno, desde el lugar donde yo estaba, y por cómo se daban los debates y las decisiones, yo no podía contribuir a un cambio.

Prestigioso profesional.

Es doctor y master en Sociología de la Northwestern University Sociology Department, de Evanston, Estados Unidos. Y licenciado en Sociología del Instituto de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Fue subsecretario de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) al inicio de este período de gobierno, cargo que ostentó hasta octubre del año pasado cuando renunció por diferencias con la gestión y en solidaridad con el exdirector de Educación, Juan Pedro Mir, que fue despedido por el presidente Tabaré Vázquez. Filguiera fue uno de los que más ideas aportó para el programa del Frente Amplio. Antes, se desempeñaba como investigador jefe y coordinador académico Programa de Investigación sobre Exclusión Social, Pobreza e Integración Social de la Universidad Católica del Uruguay. También coordinó el Área de Evaluaciones y Estadísticas Educativas de la ANEP. Además, fue director del Área de Gestión y Evaluación del Estado de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de Presidencia.

Perfil.

Nombre: Fernando Filgueira. Nació: Montevideo. Edad: 49. Profesión: Sociólogo.

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